Ecuador da un paso estratégico en la conservación ambiental con el inicio del proyecto CONECTA ASL3 – Conexión Ecológica de Territorios Andino-Amazónicos, una iniciativa que busca fortalecer la conectividad ecológica entre los Andes y la Amazonía, articulando dos corredores estratégicos que vinculan áreas protegidas clave del centro y sur del país.
Financiado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF, por sus siglas en inglés), e impulsado por Conservación Internacional (CI), el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF Ecuador) y el Ministerio del Ambiente y Energía (MAE), el proyecto representa una apuesta por integrar conservación y desarrollo, garantizando que el agua, los bosques y la biodiversidad sigan sosteniendo a las comunidades que viven entre los Andes y la Amazonía.
El proyecto articula dos corredores de alta importancia ecológica: el Corredor Ecológico Llanganates–Sangay (CELS) y el Corredor de Conectividad Sangay–Podocarpus (CCSP), fortaleciendo la conexión entre áreas protegidas emblemáticas como los parques nacionales Llanganates, Sangay y Río Negro Sopladora. Esta articulación consolida procesos que se han construido durante años junto a comunidades, gobiernos locales y organizaciones aliadas, y los proyecta bajo una visión integrada de largo plazo.
Un corredor de conectividad ecológica es un territorio que permite el movimiento de especies, el flujo genético y la provisión de servicios ecosistémicos entre áreas naturales, reduciendo la fragmentación de los ecosistemas y fortaleciendo su resiliencia frente al cambio climático.
En el caso de CONECTA ASL3, estos corredores unen ecosistemas andinos y amazónicos estratégicos para la biodiversidad y el bienestar de las comunidades que habitan estos territorios. El proyecto tiene como objetivo conservar, restaurar y promover prácticas de manejo sostenible de la tierra en más de un millón de hectáreas de bosque montano tropical a lo largo de los Andes Orientales del Ecuador, consolidando una gestión integrada del paisaje en las cabeceras amazónicas, articulando conservación, producción sostenible y gobernanza territorial bajo una visión de largo plazo.
En términos concretos, el proyecto impulsará el manejo mejorado de más de 577 mil hectáreas de áreas protegidas —una superficie equivalente a más de dos veces el Distrito Metropolitano de Quito—, así como la gobernanza inclusiva en 461 mil hectáreas de paisajes-. Además, promoverá 600 hectáreas de producción agrícola regenerativa, la restauración de 400 hectáreas en zonas estratégicas para la conectividad, beneficiando a más de 56 mil personas en seis provincias del país, con un enfoque de género e intergeneracional.
La implementación territorial del proyecto contará con la experiencia de organizaciones que han trabajado durante años en estos paisajes, entre ellas la Central Ecuatoriana de Servicios Agrícolas (CESA), la Fundación EcoMinga, el Fondo Regional del Agua (FORAGUA), la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL) y Naturaleza y Cultura Internacional (NCI), fortaleciendo especialmente los procesos consolidados en el Corredor Sangay–Podocarpus.
Durante el evento de lanzamiento, el Ministerio del Ambiente y Energía destacó la importancia de fortalecer la gobernanza ambiental y la articulación interinstitucional para asegurar la sostenibilidad de los corredores ecológicos estratégicos del país.
Por su parte, Tarsicio Granizo, director de WWF Ecuador, señaló que el país “marca un hito ya que se trata del primer proyecto ASL que incorpora de manera explícita un enfoque de paisaje andino y su conexión amazónica. Esto lo hace único, porque reconoce que la conservación de la Amazonía empieza en los Andes, en sus bosques montanos, en sus cabeceras y en los territorios donde se conectan ecosistemas, personas y medios de vida.” Además, reconoce que el proyecto brinda continuidad a años de trabajo conjunto entre WWF Ecuador y socios locales dentro de los corredores Llanganates–Sangay y Sangay–Podocarpus, fortaleciendo una visión integrada de conectividad ecológica a largo plazo.
CONECTA ASL3 tendrá una duración de cuatro años y cuenta con una inversión aproximada de USD 4,6 millones de USD, que se ejecutará de manera articulada entre organizaciones locales y actores territoriales, asegurando que los procesos impulsados no sean temporales, sino que dejen capacidades instaladas y bases sólidas para la sostenibilidad a largo plazo. Esta apuesta permitirá consolidar paisajes más conectados, resilientes y gestionados de manera sostenible, en beneficio de la biodiversidad y de las comunidades.
Al unir dos corredores estratégicos y fortalecer el trabajo construido durante años en territorio, CONECTA ASL3 refuerza una visión de largo plazo para la conectividad entre los Andes y la Amazonía, apostando por paisajes donde la biodiversidad, la producción sostenible y las comunidades prosperen de la mano.