De no mediar imprevistos en su cronograma, el presidente Javier Milei planea anunciar este domingo, durante la apertura oficial del año parlamentario, un hito en su gestión exterior: convertirse en el primer mandatario de la región en conseguir la ratificación legislativa para el tratado comercial entre el Mercosur y la Unión Europea. Este avance depende de que el oficialismo logre convertir en ley, durante la sesión del Senado de este jueves, la media sanción que ya otorgó la Cámara de Diputados. Según fuentes legislativas, La Libertad Avanza (LLA) contaría con el respaldo necesario en el recinto.
Bajo la coordinación de Patricia Bullrich, el bloque oficialista aceleró las gestiones en las últimas 48 horas para adelantar el debate del convenio, que originalmente estaba previsto para el viernes. Argentina no es la única nación en apurar sus tiempos; Uruguay también ha impreso velocidad al trámite. Fuentes vinculadas al gobierno de Yamandú Orsi confirmaron que la intención es someter el acuerdo a votación este mismo jueves. En contraste, los procesos de ratificación en Brasil y Paraguay avanzan con mayor parsimonia.

Implicancias y estrategia de liderazgo regional
Un destacado legislador del sector libertario detalló la relevancia técnica de esta celeridad legislativa:
“El beneficio en particular de aprobarlo rápido es que una vez que se hace, al otro día, el consejo automáticamente se da por notificado y empiezan a correr los dos meses para que se aplique el acuerdo con la Argentina”
. Asimismo, subrayó que existe un fuerte componente de imagen política, con la intención de “enviar un mensaje de liderazgo en la región”.
Es importante recordar que el pacto se segmenta en dos dimensiones: una política y otra económica. Actualmente, la parte política se encuentra suspendida luego de que el Parlamento Europeo decidiera remitir el texto al Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Este organismo debe analizar si el acuerdo es compatible con los tratados comunitarios, un procedimiento legal que podría extenderse por un periodo de hasta dos años.
No obstante, el pilar económico ofrece un panorama distinto. El Consejo Europeo ya dispone de facultades delegadas para avanzar con los países que realicen la ratificación correspondiente. Desde el oficialismo argentino puntualizan que
“La entrada en vigencia del acuerdo permitiría cubrir cuotas de exportación de algunos productos, como la carne, antes que Brasil, por ejemplo”
.
Un mercado de 700 millones de personas
La asociación estratégica, que demandó más de 10 años de diálogos diplomáticos, contempla una reducción progresiva de aranceles y la unificación de normativas técnicas para el comercio bilateral. El Poder Ejecutivo estima que el tratado consolidará un mercado de bienes y servicios integrado por más de 700 millones de consumidores.

Desde la Casa Rosada defendieron el impacto macroeconómico de la medida a través de un comunicado oficial:
“Esta decisión representa un salto cualitativo y cuantitativo en la estrategia de inserción internacional de la Argentina ya que, por su dimensión y escala económica, implica un aumento sustancial de la proporción del PIB global con el que el país mantiene acuerdos comerciales. A partir de la entrada en vigor del Acuerdo Interino de Comercio, Argentina pasará a contar con una red de instrumentos comerciales mediante los que se relaciona con más del 30% del PBI mundial”
. Además, las autoridades aseguraron que, gracias a la apertura de mercados, “casi la totalidad de las exportaciones agrícolas del Mercosur a la UE se verán beneficiadas”.
Perspectivas diplomáticas y posturas opositoras
El embajador alemán en territorio argentino, Dieter Lamle, respaldó la iniciativa calificándola como una “oportunidad para profundizar la integración y promover innovación”. El diplomático destacó que la rebaja arancelaria alcanzará al 90% de las categorías de productos, favoreciendo tanto a compañías germanas como locales. Lamle sostuvo que la puesta en marcha provisional del convenio “es jurídicamente posible incluso sin el consentimiento del Parlamento Europeo”.
En la vereda opuesta, los sectores de la oposición manifestaron su preocupación por las posibles repercusiones en la industria nacional. Advierten sobre la dificultad de las empresas locales para adaptarse a exigencias técnicas más rigurosas y el riesgo que esto supone para el empleo en áreas vulnerables. Cabe destacar que, en su paso por Diputados, el proyecto obtuvo 203 votos a favor, 42 en contra y 4 abstenciones, evidenciando una fractura interna en el bloque de Unión por la Patria.
Por otro lado, la urgencia europea tiene un trasfondo financiero. Maros Sefcovic, comisario de Comercio y Seguridad Económica de la UE, reveló recientemente que la demora en implementar el tratado desde 2021 le ha costado al bloque europeo cerca de 300.000 millones de euros en su Producto Interior Bruto y pérdidas por 200.000 millones de euros en oportunidades de exportación no concretadas.
Finalmente, el camino hacia este acuerdo ha estado plagado de barreras políticas y ambientales. Países como Francia, Irlanda, Austria y Polonia han expresado reticencias constantes, motivadas principalmente por la presión de sus sectores agrícolas, que temen una competencia desigual frente a las materias primas provenientes de Sudamérica.
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