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Los Chapitos y la traición que habría causado la caída de El Mencho

La localización y el posterior deceso de Rubén “Nemesio” Oseguera Cervantes, identificado mundialmente como “El Mencho”, han provocado un cambio drástico en la estructura del crimen organizado. Persisten diversas interrogantes sobre cómo se concretó la captura del cabecilla narco más relevante de la región tras las detenciones de Ismael “El Mayo” Zambada y Joaquín “El Chapo” Guzmán. Actualmente, cobra fuerza la hipótesis de que los integrantes de la facción denominada “Los Chapitos” habrían sido los encargados de filtrar información específica sobre el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) para facilitar su ubicación.

La anatomía de una traición táctica

El desenlace de esta operación, que tuvo lugar en la localidad de Tapalpa, Jalisco, se describe como la conclusión de una intrincada red de deslealtades y convenios entre las organizaciones criminales predominantes. En este escenario, la familia Guzmán habría tomado un rol protagónico al utilizar la ubicación del capo como una pieza de canje en sus diálogos con las agencias de seguridad de los Estados Unidos. Estos detalles se desprenden del análisis titulado Decodificando la caída de El Mencho: anatomía de un golpe de estado táctico, perteneciente al reciente Reporte Krame y elaborado por los especialistas Ghaleb Krame y Tashiro Malekium.

Según los investigadores, la ejecución de operativos encubiertos, el manejo estratégico de datos confidenciales y la coacción ejercida sobre los colaboradores más cercanos al líder del CJNG permitieron finalmente establecer la ruta de su captura. Este logro ocurre tras más de diez años de esfuerzos operativos que no habían dado resultados positivos para las autoridades.

El historial de acuerdos de la familia Guzmán

La cronología de pactos entre los descendientes de Guzmán Loera y la justicia estadounidense muestra una tendencia clara. En el mes de julio de 2024, Joaquín Guzmán López consiguió que Ismael Zambada García, conocido como “El Mayo”, abordara un vuelo privado con destino a El Paso, Texas, donde ambos terminaron bajo custodia del FBI. Mientras que Zambada denunció haber sido víctima de un secuestro, Guzmán López se declaró culpable en diciembre de 2025 de varios cargos, incluyendo la privación de la libertad de su antiguo socio.

Como resultado de esta entrega, diecisiete integrantes del núcleo familiar del “Chapo”, entre ellos Griselda López Pérez (madre de Joaquín y Ovidio), fueron trasladados a territorio estadounidense bajo protección oficial. Asimismo, Emma Coronel, esposa del “Chapo”, logró una reducción en su sentencia y se encuentra en libertad condicional desde septiembre de 2023. Por su parte, el propio Joaquín Guzmán colabora desde una prisión de máxima seguridad aportando datos sobre Zambada, mientras Ovidio Guzmán gestiona su estatus como testigo colaborador, a la espera de una sentencia que dependerá de la relevancia de sus testimonios.

Los analistas subrayan que la lógica de estos eventos es contundente dentro de la nueva configuración de traiciones del narcotráfico. En este rompecabezas, Joaquín Guzmán López entregó a “El Mayo”, su padre colabora contra antiguos aliados y Ovidio negocia beneficios. Bajo este esquema, la alianza temporal que “Los Chapitos” establecieron con el CJNG —una organización históricamente enemiga— fue fundamental para sellar el destino de “El Mencho”. Dicha unión no buscaba estabilidad, sino que sirvió como un activo de negociación ante el Departamento de Justicia de EE. UU.

Alianzas tácticas y el uso de rehenes

Hacia finales del año 2024, Iván Archivaldo Guzmán pactó con el CJNG para contener el avance de la facción de Zambada sobre los territorios controlados por los hijos del “Chapo”. El contacto principal para este acuerdo fue Audias Flores Silva, conocido bajo el alias de “El Jardinero” y persona de absoluta confianza de Oseguera Cervantes. Para garantizar la lealtad, se acordó el traslado de Jesús Alfredo Guzmán, apodado “Alfredillo”, a una propiedad rural en Jalisco bajo la vigilancia del CJNG.

Paralelamente, “Los Chapitos” mantuvieron bajo reserva información crítica sobre el paradero de Jessica Johana Oseguera González, hija de “El Mencho”, en Estados Unidos, utilizándola como un mecanismo de protección o “seguro” en caso de que los acuerdos se rompieran. La DEA ha ratificado que esta alianza táctica entre ambos grupos existió efectivamente.

La vulnerabilidad médica y la “ventana de Tapalpa”

El conocimiento profundo de los círculos íntimos del líder de Jalisco fue la clave del éxito. “Los Chapitos” lograron recabar datos exactos sobre los vínculos personales, las residencias y las rutas de escape de Oseguera Cervantes en el estado de Jalisco. “El Jardinero” fungió como un coordinador de seguridad que compartía información con Iván Archivaldo y Alfredillo, aportando su pericia sobre los métodos de refugio del capo. Durante su estancia de varias semanas en una finca del CJNG, “Alfredillo” —quien solo estaba acompañado por dos escoltas— obtuvo inteligencia relacional que no habría sido posible conseguir mediante vigilancia tecnológica o financiera.

Esta convivencia permitió detectar lo que los especialistas llaman la “ventana de Tapalpa”, el instante preciso de vulnerabilidad del objetivo. No obstante, el rastreo no solo fue humano; un segundo eje se enfocó en el suministro de medicinas. Se sabe que “El Mencho” sufría de insuficiencia renal crónica desde el año 2020. Para su tratamiento, mandó a edificar una clínica en Villa Purificación, Jalisco. En el sitio de su localización en Tapalpa, se decomisó Tationil Plus 3000 mg, un fármaco de uso restringido que requiere una logística compleja. El seguimiento de esta cadena médica —desde el reabastecimiento hasta la refrigeración— se convirtió en el punto débil para su captura.

El patrón de la colaboración

Este fenómeno de delación no es nuevo en los cárteles mexicanos. Un antecedente directo ocurrió en 2019, cuando Vicente Zambada Niebla obtuvo beneficios procesales tras testificar en el juicio contra Joaquín Guzmán Loera. Este modelo es el que ahora replican “Los Chapitos”, entregando a sus competidores para salvaguardar a su familia y reducir sus propias condenas penales.

La exactitud de la información que terminó con la vida de “El Mencho” apunta directamente a que los Guzmán entregaron datos vitales al Departamento de Justicia. La supuesta unión con el CJNG fue, en realidad, una traición planificada. La familia Guzmán parece haber refinado sus tácticas de supervivencia para mantenerse vigentes y obtener ventajas en sus procesos legales en el extranjero.

El futuro del CJNG y la lucha por la sucesión

Con la desaparición de Oseguera Cervantes, el control del Cártel Jalisco Nueva Generación se debate entre dos perfiles: Juan Carlos Valencia González, alias “El 03”, y Audias Flores Silva, alias “El Jardinero”. Los analistas prevén una posible fragmentación operativa:

  • Audias Flores Silva (“El Jardinero”): Perfil enfocado en el dominio territorial, el uso de fuerza armada y el control de rutas estratégicas.
  • Juan Carlos Valencia González (“El 03”): Especializado en la reestructuración de plazas, la gestión logística y la continuidad de los flujos financieros.

En esta nueva etapa, figuras como “El RR” o “Doble R” también podrían jugar roles clave en la estructura. El nuevo liderazgo del cártel no será una proclamación oficial, sino que se determinará mediante el control real de los recursos económicos, el territorio y el pie de fuerza en las zonas de conflicto.

La familia Guzmán negoció la entrega de rivales y alianzas tácticas con información privilegiada a cambio de protección y reducción de condenas en Estados Unidos.

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