La icónica Liza Minnelli ha decidido romper el silencio sobre uno de los capítulos más oscuros y desafiantes de su trayectoria profesional y personal. A través de sus memorias tituladas Kids, Wait Till You Hear This!, la estrella profundiza en su prolongada lucha contra la dependencia de sustancias y el arduo camino que recorrió para alcanzar la sobriedad definitiva. Este libro autobiográfico estará disponible en las estanterías a partir del 10 de marzo, ofreciendo un relato crudo de lo que ella misma califica como una crisis de “vida o muerte”.
A sus 79 años, la galardonada actriz y cantante ha confirmado que suma ya 11 años de sobriedad. En declaraciones recientes, al ser cuestionada sobre su capacidad de supervivencia ante tales adversidades, la artista devolvió la pregunta con una reflexión directa: “¿No lo crees tú?”.
El origen del trauma y la herencia genética
La raíz de sus problemas con los fármacos se remonta a un evento devastador: el fallecimiento de su madre, la legendaria Judy Garland, el 22 de junio de 1969, debido a una sobredosis accidental de barbitúricos.

En aquel entonces, una joven Liza Minnelli de apenas 23 años tuvo que hacerse cargo de las responsabilidades familiares más pesadas, incluyendo la gestión de los servicios fúnebres, mientras velaba por sus hermanos menores, Lorna Luft y Joey Luft, quienes tenían 16 y 14 años respectivamente. En su relato, explica que el uso inicial de medicamentos como el Valium buscaba mitigar el dolor, pero terminó transformándose en una adicción que ella vincula a una predisposición genética heredada.
Éxito profesional frente a la presión social
A pesar de sus conflictos internos, su carrera despegó de forma imparable durante la década de los 70. Su papel en Cabaret y el éxito del especial Liza with a Z la consolidaron como una figura de talla mundial. No obstante, este periodo de gloria estuvo acompañado de una intensa presión mediática y la necesidad de encajar en círculos sociales complejos.

Sobre esta etapa de experimentación, la cantante recordó:
“Lo que hice fue buscar algo más divertido, algo mejor, y alguien me dijo: ‘Prueba esto’. Así que lo intenté, y todos a mi alrededor lo hacían. Así que intentar estar a la altura de la multitud era importante cuando no eras guapa y tu cabello no estaba del todo bien. Me sentía tan fuera de lugar”.
En el texto, se detallan las diversas sustancias que formaron parte de su cotidianidad durante años, entre las que se incluyen:
- Benzodiacepinas
- Barbitúricos
- Anfetaminas
- Cocaína
- Oxycontin (fármaco al que se volvió dependiente tras sufrir dolores crónicos por el desgaste físico de su carrera).
Intervenciones y el camino a la recuperación
La vida de la actriz estuvo marcada por múltiples intentos de rehabilitación. El primero ocurrió en 1984, impulsado por su hermana Lorna Luft. Poco después, recibió un ultimátum de su gran amiga Elizabeth Taylor, quien la confrontó con dureza para que aceptara su realidad: “No más mentiras… Mírate al espejo y mira lo que vemos”, le advirtió Taylor en aquel momento crítico.

Sin embargo, el punto de inflexión definitivo llegaría en el año 2015. En esa ocasión, fue la propia Liza Minnelli quien decidió internarse por voluntad propia al sentir que había llegado al límite de sus fuerzas.
“Me di cuenta de que tal vez mis nueve vidas habían terminado”, admitió la intérprete sobre aquel momento de lucidez.
Presente y estabilidad emocional
Actualmente, Minnelli disfruta de una vida estable donde la música sigue siendo su principal refugio emocional. La artista enfatiza que, aunque la lucha puede ser diaria, es posible encontrar bienestar:
“Es genial cuando conocemos a alguien que nos ayuda. Es horrible pensar que tienes que luchar cada día. Tengo música en la que puedo apoyarme si me pongo nerviosa o lo que sea. Y si caigo, en otras palabras, si me salgo del programa, volveré a luchar. No te rindas. Hay diversión. Hay cosas buenas ahí fuera”.
Un pilar fundamental en este proceso ha sido su colaborador cercano y pianista, Michael Feinstein, quien ayudó a organizar y documentar las vivencias de la actriz mediante grabaciones realizadas durante la última década.

Aunque originalmente Liza Minnelli consideró que sus memorias debían publicarse de forma póstuma, finalmente optó por compartirlas ahora, permitiéndole sanar y aclarar aspectos de su vida que nunca antes habían sido expuestos de manera tan abierta al público.
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