En una jornada marcada por la distensión política, las fuerzas gubernamentales de Siria y las milicias drusas que mantienen el control en la provincia de Sweida llevaron a cabo un histórico intercambio de prisioneros este jueves. Esta operación, supervisada por el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), se posiciona como el avance más relevante en los esfuerzos de mediación liderados por Estados Unidos y Jordania para alcanzar una salida política al conflicto interno.
Las cifras oficiales detallan que la administración siria procedió con la entrega de 61 prisioneros, mientras que los grupos drusos pusieron en libertad a 25 personas. El punto de encuentro para este traspaso fue el puesto de control de al-Matuna, ubicado en la zona norte de la provincia. Por su parte, el CICR ratificó la liberación de un total de 86 detenidos, quienes fueron trasladados desde centros de reclusión como la prisión de Adra, en las cercanías de Damasco, bajo un riguroso operativo de seguridad y acompañamiento humanitario.
Voces de los protagonistas y mediadores
Respecto al acuerdo, Noureddine al-Baba, quien funge como portavoz del Ministerio del Interior de Siria, señaló que el pacto fue posible
“mediante esfuerzos conjuntos de actores internacionales y locales”
, subrayando que este acto es un reflejo de la responsabilidad estatal hacia todos los ciudadanos, sin importar su credo o ubicación geográfica. Simultáneamente, Stephan Sakalian, jefe de la delegación del CICR en suelo sirio, manifestó su optimismo para que este evento propicie nuevas instancias de negociación y permita esclarecer el paradero de personas desaparecidas durante los combates.
Desde la perspectiva de los grupos insurgentes en Sweida, el vocero de la Guardia Nacional, Talal Amer, aclaró que la negociación se gestionó estrictamente mediante el CICR y otros “garantes internacionales”, evitando cualquier tipo de comunicación directa con el gobierno de Damasco. Amer enfatizó que los individuos liberados por su bando eran civiles, en contraste con los entregados por el gobierno, entre los que se encontraban militares. Aunque no se precisó el estado de salud de los cautivos drusos, el oficialismo destacó la valentía de los efectivos del Ejército Árabe Sirio
“que han regresado tras soportar la cautividad”
.
Antecedentes del conflicto en la región
La raíz de esta crisis se remonta a julio del año anterior, cuando estallaron enfrentamientos entre las facciones lideradas por el jefe druso Sheikh Hikmat al-Hijri y clanes beduinos de la zona, lo que derivó en la participación de las tropas gubernamentales en favor de estos últimos. El balance de la violencia, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, es devastador: más de 2.000 fallecidos, entre ellos 789 civiles drusos, y el desplazamiento forzado de decenas de miles de personas pertenecientes a ambos bandos.

Posteriormente al cese del fuego que se pactó el 20 de julio, las milicias drusas se consolidaron bajo el liderazgo de al-Hijri, instaurando un territorio de autonomía en la provincia con el apoyo táctico de Israel. Durante el desarrollo de los enfrentamientos, el gobierno israelí efectuó ataques aéreos sobre la capital, Damasco, argumentando que tales acciones eran necesarias para proteger a la comunidad drusa frente a la agresión estatal.
Un escenario político en transformación
Este proceso de intercambio ocurre en un momento de profunda inestabilidad y división territorial tras la salida de Bashar al-Assad en diciembre de 2024, quien fue derrocado por una masiva ofensiva rebelde. Aunque el nuevo mando en Damasco ha logrado establecer consensos con las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) —que controlan el noreste del país—, la provincia de Sweida sigue operando como un enclave autónomo fuera del dominio centralizado.

La comunidad drusa, una minoría religiosa que se originó en el siglo X como una escisión del ismailismo chií, tiene su principal asentamiento en Siria, donde residen más de la mitad de sus un millón de seguidores a nivel mundial. Además de su presencia en Líbano e Israel, son una figura central en los Altos del Golán, territorio ocupado por Israel desde 1967. A pesar de este intercambio, el porvenir de Sweida y el destino de cientos de desaparecidos continúan siendo interrogantes abiertos mientras la comunidad internacional intenta guiar el diálogo.
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