En un acontecimiento que ha impactado al mundo del arte, Charlotte Meyer localizó en su residencia familiar situada en Zutphen, al este de los Países Bajos, una carpeta con grabados que perteneció a su abuelo. Tras un análisis exhaustivo durante el periodo de confinamiento, se determinó que el conjunto está compuesto por 35 grabados auténticos de Rembrandt, el célebre exponente del arte neerlandés del siglo XVII. La autenticidad de las piezas fue ratificada por especialistas de la Casa Museo Ámsterdam.
La noticia generó asombro incluso entre la comunidad académica, dado que estos trabajos habían permanecido fuera del radar de los expertos y del mercado durante casi cien años. Aunque Meyer ha preferido no tasar públicamente el valor de su colección, las referencias recientes del mercado arrojan cifras impresionantes para la obra del maestro. Por ejemplo, el 3 de diciembre de 2025, el grabado titulado Arnout Tholinx, Inspector (1656) alcanzó la suma de 4,2 millones de dólares en subasta, marcando un récord para esta técnica. Paralelamente, en ventas de Christie’s London, diversas piezas se han negociado por montos inferiores a los 50 mil dólares, mientras que el dibujo Young Lion Resting (1638-42) estableció un hito en Sotheby’s con un precio de 17,9 millones de dólares.

Un tesoro oculto por tres generaciones
El origen de esta colección se remonta a inicios del siglo XX. El abuelo de Meyer adquirió las obras por un precio irrisorio en un momento donde el grabado no despertaba gran interés comercial.
«Nadie estaba interesado, no eran nada especial. Por unos cuantos florines, mi abuelo adquirió 35 ejemplares distintos»
, recordó la propietaria. Durante décadas, las láminas permanecieron guardadas en un cajón, pasando desapercibidas incluso después de que ella tomara posesión de la herencia familiar.
Fue precisamente el aislamiento provocado por la pandemia de COVID-19 lo que impulsó a la heredera a revisar detalladamente el material. Al contactar inicialmente al Museo Zutphen, se encontró con una actitud de duda lógica por parte del personal. Según relató la propia Meyer:
«Fueron muy amables, pero creo que al principio pensaron: ‘Aquí viene otra que cree tener un verdadero Rembrandt’.»
No obstante, el escepticismo se transformó en asombro absoluto cuando los peritos visitaron su hogar.
«Se quedaron boquiabiertos y me dijeron: ‘Charlotte, no tienes ni idea de lo que tienes aquí’»
, rememora la propietaria. La singularidad de que estos grabados hayan estado protegidos en un entorno privado y fuera del circuito comercial por tanto tiempo eleva significativamente su importancia histórica para los especialistas.

Exhibición pública: De la oscuridad a la luz
Motivada por el descubrimiento, Charlotte Meyer ha decidido expandir el legado de su abuelo adquiriendo más piezas originales en diversos países de Europa. La propietaria admite que es un sector complejo debido a la proliferación de reproducciones, aunque asegura mantener la agudeza necesaria para evitar engaños en sus adquisiciones.
Desde el próximo 21 de marzo hasta el 14 de junio, el Museo Zutphen albergará la muestra titulada Rembrandt, de la oscuridad a la luz. Aunque Meyer conservará la propiedad legal de los grabados, estos serán compartidos con el público para profundizar en el conocimiento sobre el artista. La exhibición abordará diversas etapas fundamentales de la vida de Rembrandt:
- Sus años de juventud y formación artística.
- La época de mayor esplendor y reconocimiento social.
- Sus periodos marcados por el luto y la tragedia personal.
- Su dura batalla final contra la pobreza.
La propuesta museística incluirá estaciones interactivas dedicadas a la técnica del grabado y experiencias sensoriales con elementos olfativos diseñados para evocar la atmósfera del Ámsterdam del siglo XVII. Charlotte Meyer describe este hallazgo como un «relato de ensueño» y confiesa el impacto personal que ha tenido la obra del maestro en ella:
«Me he quedado absolutamente fascinada por Rembrandt, por su maestría increíble»
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