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Hallan nueva función proteica en el oído para combatir la sordera

En el interior del sistema auditivo, específicamente en la cóclea (también conocida como caracol), se localizan unas estructuras celulares extraordinarias. Se trata de las células ciliadas, las cuales poseen pequeñas proyecciones similares a cabellos. Su labor primordial es la conversión de las ondas sonoras en impulsos eléctricos que el cerebro puede procesar. No obstante, un hallazgo reciente ha revelado que estas células desempeñan una labor adicional que podría revolucionar los tratamientos contra la sordera.

Un equipo de especialistas del Instituto Nacional de la Sordera y Otros Trastornos de la Comunicación (NIDCD), perteneciente a los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos, ha liderado esta investigación. El estudio, encabezado por el investigador postdoctoral Hubert Lee y publicado en la revista científica Biophysical Society, profundiza en el comportamiento de estas células y su rol inédito dentro del oído humano.

De acuerdo con la investigación, la degradación y muerte de estas células se posiciona como una de las causas más recurrentes de la pérdida de audición. Sobre este proceso, Hubert Lee señaló en declaraciones para Biophysical Society que:

“Cuando hay un problema con estas proteínas de canal, las células ciliadas mueren. Y estas células no se regeneran, por lo que la pérdida auditiva es permanente”

(Imagen Ilustrativa Infobae)

El mecanismo de las proteínas TMC1 y TMC2

Los científicos han determinado que estas células, denominadas TMC1 y TMC2 en el ámbito de la biología, actúan como un sistema de control y división de las grasas entre el entorno interno y externo de la célula. En términos técnicos, se encargan de regular las proporciones de lípidos que conforman la membrana celular para garantizar un funcionamiento óptimo. La doctora Ángela Ballesteros, integrante del equipo de investigación, explica la relevancia de este proceso:

“Creemos que es esta función reguladora de la membrana, y no la función del canal, la que provoca la muerte de las células ciliadas cuando algo falla”

La especialista detalla las conclusiones obtenidas durante el estudio del modelo biológico. Según Ballesteros, las células ciliadas de modelos murinos con mutaciones en la proteína TMC1 vinculadas a la sordera muestran una desregulación evidente:

“Las células ciliadas de modelos murinos portadoras de mutaciones en TMC1 que causan pérdida auditiva presentan esta desregulación de la membrana: la fosfatidilserina se externaliza y la membrana comienza a formar ampollas y a desintegrarse. Este es un signo distintivo de la apoptosis. Es lo que mata a las células ciliadas”

Efectos secundarios de medicamentos en la audición

Este descubrimiento también ha permitido a los investigadores comprender por qué determinados fármacos provocan la pérdida de la audición como un efecto adverso. Hubert Lee describe que, en el entorno dinámico de una célula viva, estos medicamentos funcionan como agentes disruptivos que causan el colapso de la asimetría de la membrana.

Los resultados sugieren que factores como la especificidad lipídica o la falta de proteínas asociadas son los responsables directos del daño auditivo, desmitificando la creencia previa de que los antibióticos eran la causa directa por sí mismos.

Hacia nuevos tratamientos farmacológicos

Este avance científico abre una puerta fundamental para el diseño de nuevas medicinas que no comprometan el sistema auditivo de los pacientes. Yein Christina Park, coautora del estudio, destaca el potencial de este hallazgo para la medicina del futuro:

“Si comprendemos el mecanismo por el cual estos fármacos activan la célula, podríamos desarrollar antibióticos que no provoquen pérdida auditiva permanente”

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