Bajo una persistente precipitación, la capital peruana fue testigo de un momento cargado de emotividad y orgullo nacional. Durante su reciente presentación en vivo, el reconocido cantautor Alejandro Sanz decidió pausar el ritmo del espectáculo ante miles de fanáticos para exaltar la labor de una de las figuras fundamentales de su agrupación musical. La protagonista de este reconocimiento fue Gisella Giurfa, baterista de origen peruano, quien fue ovacionada por sus compatriotas tras ser invitada por el artista español al centro del escenario.
En presencia de sus familiares y de una multitud entregada, Sanz manifestó su gratitud por contar con el talento de una profesional peruana en sus filas. El gesto no solo fue un tributo a su carrera, sino también una celebración personal, ya que la música había cumplido años recientemente. El cantante motivó a Giurfa a demostrar su destreza rítmica, lo que generó una respuesta eufórica en todo el recinto mientras el intérprete explicaba la relevancia de esta fecha para la joven artista.
“Esta banda tiene una persona a la que le hace especial ilusión este concierto. Está su familia aquí, cumplió años hace dos días, en su ciudad, en su país. Yo quiero que le den un aplauso enorme, que se sientan orgullosos. Gisela, una peruana que lleva a Perú en el corazón por dondequiera que vayamos. Siempre, siempre, siempre les deja aquí arriba”
La sorpresa y el agradecimiento fueron evidentes en el rostro de Gisella Giurfa, quien respondió conmovida ante la distinción otorgada por el líder de la banda. No obstante, el homenaje se profundizó minutos después cuando, ataviada con la camiseta oficial de la selección peruana de fútbol, la baterista ejecutó una pieza utilizando el cajón peruano. Esta intervención fue celebrada con gran entusiasmo por los asistentes, destacando la importancia de la representación cultural en plataformas internacionales.

Este emotivo encuentro en la ciudad de Lima representó el punto de partida de la gira de Alejandro Sanz en territorio peruano. Se tiene previsto un segundo concierto para este jueves 26 de febrero, jornada en la cual se anticipa otro lleno total y una nueva oportunidad para que el público local conecte con el artista.

Un reencuentro esperado en la capital
La velada del 25 de febrero transformó el Estadio Nacional de Lima en un epicentro de vibraciones musicales. Miles de seguidores se congregaron con anticipación para ser parte de una producción que superó las expectativas iniciales, destacando no solo por la calidad del repertorio, sino por la calidez y cercanía que el artista español mantuvo con la audiencia. En el marco de su tour denominado “¿Y ahora qué?”, Sanz ofreció una experiencia definida por la conexión profunda y gestos de afecto hacia sus seguidores peruanos.

El show inició con la interpretación de “Desde cuándo”, tema que desató la euforia colectiva de forma inmediata. A lo largo de la noche, el cantante hizo un recorrido por sus éxitos más emblemáticos, involucrando activamente a los presentes. Un momento icónico ocurrió a mitad de la función, cuando Alejandro Sanz tomó una bandera de Perú entregada por los fans de las primeras filas y la ondeó con orgullo, consolidando un vínculo simbólico con la nación anfitriona.

Las referencias a la identidad local continuaron manifestándose durante el concierto. En un tramo de la presentación, Sanz lució un chullo peruano, accesorio tradicional que fue recibido con vítores por parte del público. Asimismo, en un acto de espontaneidad, el músico se despojó de dos de sus gorras para lanzarlas hacia la multitud, permitiendo que algunos afortunados conservaran un recuerdo físico de la cita. Estas acciones aportaron una atmósfera de autenticidad y calidez a una noche que alternó entre el romanticismo y el festejo.

El listado de canciones incluyó éxitos inoxidables como “A la primera persona”, “Mi soledad y yo”, “No es lo mismo” y el himno “Corazón partío”. Todo el repertorio contó con un soporte musical de primer nivel y una puesta en escena elegante, donde la ejecución de la percusionista Gisella Giurfa fue nuevamente uno de los puntos más destacados por la audiencia.

La clausura del evento se dio entre aplausos prolongados y una ovación de pie. Alejandro Sanz aprovechó los últimos instantes para agradecer el respaldo de los limeños y reafirmar su promesa de volver en el futuro, dejando como imagen final la bandera peruana en lo alto como muestra de una noche histórica.

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