El mandatario de los Estados Unidos, Donald Trump, ofreció una contundente advertencia este martes, señalando que el régimen de Irán se encuentra enfocado en la creación de misiles diseñados para impactar en suelo estadounidense. El líder republicano también acusó a las autoridades de Teherán de intentar reactivar su infraestructura atómica, la cual fue blanco de ofensivas militares por parte de la administración norteamericana durante el 2025.
En el marco de su alocución sobre el Estado de la Unión, Trump fue enfático al describir la situación actual del armamento iraní:
“Ya han desarrollado misiles que pueden amenazar a Europa y nuestras bases en el extranjero, y están trabajando para construir misiles que pronto llegarán a los Estados Unidos de América”
Aunque existen canales de diálogo abiertos entre ambas naciones para tratar el tema del programa nuclear y el arsenal balístico, la postura de la Casa Blanca se mantiene firme. Trump aseguró que, si bien su prioridad es agotar las instancias diplomáticas, no descarta el uso de la fuerza militar si las conversaciones fracasan. Al respecto, declaró:
“Mi preferencia es resolver este problema a través de la diplomacia, pero una cosa es segura: nunca permitiré que el principal patrocinador del terrorismo del mundo, que es por lejos (Irán), tenga un arma nuclear”
Informes de la Agencia de Inteligencia de Defensa de Estados Unidos (DIA, por sus siglas en inglés) emitidos en 2025 sugieren que el país persa podría contar con un misil balístico intercontinental funcional para el año 2035, siempre y cuando exista una decisión política de alcanzar dicho objetivo. No obstante, por ahora, el régimen cuenta con proyectiles de corto y mediano alcance que llegan hasta los 3.000 kilómetros, una distancia considerable pero insuficiente frente a los más de 9.656 kilómetros que separan el borde occidental de Irán del continente americano.

Las gestiones internacionales han incluido hasta el momento dos ciclos de conversaciones para establecer un nuevo pacto. Durante estas reuniones, la delegación estadounidense ha insistido en que la República Islámica cese el enriquecimiento de uranio y limite su programa de misiles balísticos, además de suspender el respaldo a grupos armados regionales. No obstante, Irán ha desestimado estas condiciones y sostiene que sus intenciones no incluyen la creación de armamento atómico.
Es importante recordar que en 2025, el presidente Trump autorizó bombardeos contra tres complejos nucleares iraníes, afirmando en aquel entonces que el programa atómico había quedado inhabilitado. Sin embargo, en sus declaraciones recientes, denunció que Teherán busca retomar sus «siniestras ambiciones». Para respaldar esta posición, Washington ha movilizado una potente flota al Medio Oriente, que incluye dos portaaviones, más de doce buques de guerra y múltiples escuadrones de aviones de combate.

El discurso presidencial también abarcó otros frentes de la política exterior. Trump mencionó sus esfuerzos por concluir la guerra entre Rusia y Ucrania, y se jactó de haber detenido ocho conflictos bélicos desde que reasumió el poder en enero de 2025. Asimismo, destacó el compromiso de los países de la OTAN de elevar su gasto en defensa al cinco por ciento de su PIB, omitiendo detalles sobre China y refiriéndose superficialmente a Moscú.
Por su parte, el canciller iraní, Abás Araqchí, respondió a las acusaciones asegurando que su nación no tiene planes de fabricar ojivas nucleares, aunque defendió el uso civil de la energía atómica. A través de sus redes sociales, el funcionario expresó:
“Nuestras convicciones fundamentales son muy claras: Irán no desarrollará bajo ninguna circunstancia armas nucleares, ni los iraníes renunciaremos jamás a nuestro derecho a aprovechar los beneficios de la tecnología nuclear pacífica para nuestro pueblo”
Finalmente, las miradas se centran en la nueva ronda de negociaciones que tendrá lugar este jueves en Ginebra. El representante de Teherán manifestó que acudirá
“con la determinación de alcanzar un acuerdo justo y equitativo en el menor tiempo posible”
, concluyendo que
“el acuerdo está al alcance de la mano, pero solo si se da prioridad a la diplomacia”
.
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