No data was found

Proteína y salud muscular: dieta clave para mayores de 60 años

Al alcanzar la etapa de la madurez y, fundamentalmente, durante la vejez, la proteína se posiciona como un nutriente determinante para salvaguardar la masa muscular y la densidad de los huesos. Estos elementos resultan pilares para garantizar la independencia y una buena calidad de vida. De acuerdo con los expertos, si se combina una ingesta proteica adecuada con el ejercicio de fuerza, es posible mantener la movilidad corporal, evitar accidentes por caídas y frenar el deterioro funcional que acompaña al paso del tiempo.

El tejido muscular representa aproximadamente el 40% del peso de una persona y ha sido catalogado como un “órgano de la longevidad” por la doctora Gabrielle Lyon, profesional especializada en longevidad y metabolismo. La especialista sostiene con firmeza:

“El músculo es el órgano más importante para la longevidad. Su salud determina nuestro envejecimiento”

Lyon recalca que el músculo esquelético permite realizar intervenciones directas y diarias para optimizar su funcionalidad, más allá de la simple estética o volumen. Además, advierte que si no se realiza actividad física, se puede llegar a perder hasta un 4% de masa muscular cada diez años, lo cual aumenta la fragilidad ante trastornos metabólicos y reduce la autonomía personal.

Consecuencias de la inactividad y la dieta pobre en proteínas

Cada década, los adultos pueden perder hasta un 4% de masa muscular si no practican ejercicio de fuerza (Imagen Ilustrativa Infobae)

La nutricionista María Aguirre advierte que, durante la vejez, la disminución del ejercicio y una menor exposición a la luz solar pueden acelerar de forma drástica la pérdida de músculo. Según sus palabras:

“La nutrición suele vincularse únicamente a la prevención de enfermedades, pero conservar la masa muscular resulta clave para la movilidad y para reducir el riesgo de caídas”

Por su parte, la especialista en atención a la tercera edad, Miriam Piqueras, detalla que existen señales de alerta claras como experimentar dificultades al intentar levantarse de un asiento, subir gradas o mantener el ritmo habitual al caminar. Ante estos indicios, se recomienda reevaluar el régimen alimenticio, incrementar las fuentes de proteína y buscar asesoría profesional.

“Un plan nutricional adaptado que garantice una ingesta correcta de proteína marca una diferencia notable en el bienestar de los mayores durante los meses fríos”

indicó Piqueras. Es importante destacar que la carencia de este nutriente genera fatiga y debilidad, lo que deja al organismo más expuesto a infecciones de carácter respiratorio. Asimismo, una dieta pobre en zinc y selenio compromete la eficacia del sistema inmune en este grupo etario.

Recomendaciones de consumo de proteína para el músculo y hueso

La proteína de alto valor biológico, presente en huevos y pescado azul, favorece la conservación de masa muscular y salud ósea (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las necesidades nutricionales varían según el sexo, la edad y el estado físico general. Instituciones de prestigio como la Universidad de Harvard y la Fundación Internacional de Osteoporosis (FIO) establecen que los hombres adultos deben ingerir 56 gramos diarios, mientras que para las mujeres la cifra es de 46 gramos; estos valores se mantienen estables incluso tras cumplir los 70 años. No obstante, Lyon propone un rango de entre 1,2 y 1,6 gramos por cada kilo de peso ideal al día, distribuidos de forma equitativa en las comidas.

La calidad proteica es igual de relevante. Los alimentos con alto valor biológico, tales como el huevo, los lácteos y el pescado, proporcionan también calcio y vitamina D, fundamentales para los huesos. Respecto a las alternativas vegetales, se destaca que la proteína de soja ofrece resultados muy similares a la proteína animal en lo que respecta al fortalecimiento óseo.

Una alimentación adecuada estimula los factores de crecimiento y la producción de colágeno, mejorando la absorción de calcio. Por el contrario, no consumir suficiente proteína eleva el riesgo de padecer sarcopenia y desmineralización en los huesos.

La importancia innegociable del entrenamiento de fuerza

El ejercicio de fuerza, practicado al menos tres veces por semana, ayuda a mantener la movilidad y la independencia en mayores (Imagen ilustrativa Infobae)

Para conservar la salud integral durante el envejecimiento, el ejercicio de fuerza es un componente vital. Los profesionales del área coinciden en una premisa clara:

“El entrenamiento de fuerza es innegociable, tres veces por semana como mínimo”

Esto no implica necesariamente levantar grandes cargas; se pueden utilizar bandas elásticas y rutinas personalizadas que se adapten a las capacidades de cada individuo. La doctora Lyon menciona que, incluso en casos de limitaciones físicas severas, existen métodos seguros como la restricción de flujo sanguíneo para estimular la musculatura sin correr riesgos innecesarios.

La actividad física recurrente mejora el equilibrio, la coordinación y ayuda a regular el metabolismo, disminuyendo la probabilidad de sufrir enfermedades crónicas o infecciones severas.

Alimentos y suplementos recomendados

El pescado azul, como el salmón y las sardinas, aporta grasas omega 3 que contribuyen a regular la inflamación y proteger el músculo (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para robustecer el sistema músculo-esquelético, se aconsejan los siguientes alimentos:

  • Huevos y lácteos: Fuentes de proteína de máxima calidad. El yogur natural y el kéfir ayudan además a la microbiota.
  • Pescado azul (salmón, sardinas): Aportan omega 3, esencial para combatir la inflamación.
  • Legumbres (lentejas, garbanzos): Proveen fibra, minerales y proteína vegetal.
  • Vegetales y frutas: El brócoli y la espinaca aportan antioxidantes, mientras que los cítricos brindan vitamina C.

En el ámbito de la suplementación, Lyon sugiere el uso de creatina para beneficio muscular y cerebral, además de aminoácidos esenciales y urolitina A, que potencia la función de las mitocondrias.

Hábitos para una longevidad plena

El apoyo social y familiar facilita la adherencia a rutinas saludables y contribuye al bienestar integral en la vejez (Imagen ilustrativa Infobae)

Los especialistas recomiendan fraccionar el consumo de proteínas a lo largo del día y priorizar siempre el consumo de alimentos naturales por encima de los procesados. Es fundamental mantener la constancia en el ejercicio y buscar el acompañamiento de profesionales para ajustar las pautas según la salud individual.

Finalmente, el entorno social juega un papel clave. Lyon enfatiza que contar con el apoyo de familiares y amigos, e integrar la actividad física en la convivencia diaria, contribuye significativamente a extender la funcionalidad corporal y disfrutar de una vida adulta activa y plena.

Fuente: Fuente

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
Twitter

FACEBOOK

TWITTER