El Ministerio de Economía de Argentina ha superado una prueba crucial en su gestión financiera mediante la primera colocación de un flamante título de deuda en moneda extranjera. Bajo el liderazgo del ministro Luis Caputo, el Gobierno logró captar la suma de USD 150 millones, pactando una tasa de interés del 5,89 por ciento, una cifra que se situó por debajo de las previsiones iniciales.
Los recursos obtenidos a través de esta operación financiera están etiquetados para el cumplimiento de un compromiso de pago por USD 4.200 millones previsto para el mes de julio. Esta maniobra ocurre en un contexto donde el Ejecutivo ha decidido no recurrir a emisiones de deuda en Wall Street, buscando así mitigar la subordinación a mercados externos, postura que se ha visto reafirmada por las fluctuaciones recientes en el indicador de riesgo país.
De acuerdo con la información proporcionada por la Secretaría de Finanzas, la respuesta del mercado fue notable, recibiendo propuestas que superaron los USD 800 millones para adquirir el denominado Bonar 2027. Este instrumento financiero había sido presentado formalmente por las autoridades económicas hace apenas unos días.
La hoja de ruta establecida por el área económica señala que este nuevo bono, con fecha de vencimiento en octubre de 2027, se ofrecerá mediante subastas quincenales por un monto de hasta USD 150 millones cada una. El marco regulatorio permite además una instancia adicional de suscripción al día siguiente, donde se podrían sumar otros USD 100 millones (alcanzando un máximo de USD 250 millones por jornada), con un cupón del 6% TNA que se liquidará de forma mensual.
La arquitectura de este activo financiero busca atraer tanto a los grandes jugadores institucionales como a los ahorristas de menor escala que buscan proteger su capital en activos vinculados al dólar. Esta iniciativa se fundamenta en los resultados previos del BONAR 2029, título que representó la vuelta de la nación a los mercados de deuda voluntaria en divisa extranjera tras casi una década de ausencia. En esa ocasión, se recolectaron USD 1.000 millones, aunque con una tasa anual que sobrepasó el 9% y un riesgo país situado en los 569 puntos.
El despliegue de este bono es parte de un cronograma intensivo de pagos y renovaciones que la Secretaría de Finanzas gestionará en el corto plazo. El desembolso de USD 4.200 millones en julio se perfila como uno de los retos más complejos para el equipo de Caputo, por lo que esta colocación sirve como un termómetro para evaluar la confianza de los inversores en el rumbo económico oficial.

El distanciamiento de Wall Street como estrategia
La táctica empleada por el ministro Luis Caputo se ha centrado en potenciar las opciones de financiamiento dentro del mercado doméstico, esquivando las condiciones adversas de los mercados internacionales. El propio funcionario ha descartado, por el momento, realizar colocaciones en el exterior ante un riesgo país todavía elevado. Esta política de soberanía financiera ha contado con el espaldarazo del presidente Javier Milei a través de sus canales oficiales de comunicación.
Sobre esta dirección estratégica, el economista Gabriel Caamaño, de la firma Outlier, brindó su perspectiva:
“Está planteando prescindir de algo que no tenemos hace ocho años, porque desde 2018 que no tenemos flujo de Wall Street, así que en realidad dependencias ya no tenemos. Lo que no queda hacer en todo caso es volver a depender, pero cortar la dependencia, no existe tal dependencia, hace ocho años que no tenemos financiamiento ahí”
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Por su parte, el analista económico Christian Buteler comentó sobre los objetivos gubernamentales:
“Desde un primer momento el Gobierno tuvo como objetivo volver a los mercados de crédito. Así lo expresó más de una vez, incluso en reuniones con fondos, en las que expresó que iba a cumplir con los vencimientos para poder rollear el capital de la deuda, como hace el resto del mundo. A dos años, tenemos un riesgo país en torno a 600 puntos, incluso con el aval del Tesoro de EEUU”
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La discusión sobre el retorno a los mercados globales cobró fuerza tras informes desde Nueva York que especulaban con una posible emisión de hasta USD 3.000 millones. Al respecto, Javier Casabal, experto de AdCap, señaló que el mensaje de las autoridades intenta controlar el optimismo desmedido:
“Esas noticias envalentonan al mercado y, si no se cumplen, el mercado se decepciona. Para frenar eso va el tuit de Caputo”
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En conclusión, la reciente emisión reafirma la línea de trabajo del Ministerio de Economía para garantizar la solvencia en sus compromisos inmediatos, como el pago proyectado para enero de 2026 por USD 4.200 millones. Para ello, el Gobierno sigue apostando a mecanismos internos y esquemas como los acuerdos REPO, que facilitan el acceso a liquidez sin necesidad de flexibilizar controles cambiarios ni recurrir a deuda externa tradicional.
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