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Mi Comisariato lanza «Detrás de»: una mirada interna a la seguridad alimentaria en sus perchas

Bajo la campaña «Detrás de», Mi Comisariato abre las puertas de sus centros de producción para visibilizar los estándares de tecnología, trazabilidad y bioseguridad que aseguran la calidad de cada producto antes de llegar al consumidor.

En un mercado cada vez más exigente, la pregunta sobre el origen y tratamiento de los alimentos ha dejado de ser una curiosidad para convertirse en una prioridad de salud pública. Entender qué ocurre antes de que un producto llegue a la percha es el eje de «Detrás de», una iniciativa de Mi Comisariato que busca transparentar la compleja cadena logística y técnica que respalda su oferta comercial.

Tecnología de vanguardia: Carne procesada bajo estándares internacionales

El pilar de esta operación se encuentra en la planta de cárnicos más moderna de Latinoamérica. En este centro, el procesamiento de res, cerdo, chivo y cordero se realiza mediante un sistema íntegramente automatizado que abarca desde la recepción y limpieza hasta el desposte.

Uno de los diferenciales tecnológicos más relevantes es el empaque en atmósfera controlada. Esta técnica permite extender la vida útil del alimento sin necesidad de aditivos invasivos, preservando sus propiedades organolépticas (sabor, color y textura) y garantizando la inocuidad sanitaria. Todo el proceso está blindado por la certificación de Buenas Prácticas de Manufactura (BPM), lo que asegura productos libres de contaminantes físicos, químicos o microbiológicos.

Al respecto, Juan Vélez, gerente de cárnicos de Corporación El Rosado S.A., subrayó la importancia de la modernización industrial en este sector:

Del campo a la percha: Frescura técnica en frutas y verduras

La gestión de productos agrícolas también ha experimentado una transformación tecnológica. La seguridad en esta categoría se basa en una selección directa de productores nacionales y un riguroso control de calidad en la recepción.

En la planta especializada de frutas y vegetales, la sanitización se ejecuta mediante sistemas de lavado controlado con desinfectantes de grado alimentario, diseñados para eliminar riesgos sin alterar la integridad del producto.

Sin embargo, el éxito de este proceso radica en la cadena de frío. Para evitar la degradación nutricional, Mi Comisariato mantiene cámaras de refrigeración diferenciadas (según el tipo de alimento) y una logística de transporte constante a 12 °C. Este control térmico es lo que permite que el consumidor reciba un producto con la misma frescura con la que salió del campo.

Transparencia como herramienta de decisión

Más allá de la infraestructura, «Detrás de» busca educar al consumidor. A través de contenidos audiovisuales y espacios informativos, la campaña traduce procesos técnicos complejos en información accesible, permitiendo que las familias comprendan el valor de la trazabilidad.

“Conocer qué hay detrás de lo que comemos es una herramienta de salud preventiva”, señalan los responsables de la iniciativa. Al visibilizar el trabajo de los expertos y la eficiencia operativa, se fomenta una cultura de consumo informado donde la confianza se basa en evidencias y estándares certificados.

Con esta apuesta por la transparencia, la industria no solo eleva sus propios parámetros de calidad, sino que empodera al ciudadano para tomar decisiones más seguras y responsables sobre su alimentación diaria.

Por: Rocío Armendáriz

Fotos y vídeos: Nelson Pacheco

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