En la actualidad, la tecnología ha dejado de ser un compartimento estanco para integrarse en la totalidad del tejido industrial. La noción de un sector tech diferenciado se ha desdibujado, pues estas herramientas ahora rigen los procesos de fabricación, las estrategias comerciales, la operatividad laboral y el flujo de las comunicaciones. Durante el último año, los hitos más destacados no han sido necesariamente invenciones inéditas, sino la maduración de dinámicas que ya estaban en marcha y que finalmente impactaron en los resultados corporativos.
Este periodo se caracterizó por una evolución en el criterio de implementación. Tras una etapa de asombro inicial, las organizaciones han empezado a priorizar el para qué de la tecnología por encima del qué. El foco actual de las empresas se ha desplazado hacia la eficiencia operativa, la automatización de tareas mecánicas y el procesamiento avanzado de datos para una integración de sistemas más fluida. El objetivo es resolver conflictos reales, reducir gastos y lograr escalar operaciones de manera ordenada.
La Inteligencia Artificial como eje estructural
La inteligencia artificial (IA) se mantuvo como el fenómeno predominante del año. No obstante, los mayores avances se observaron en la adopción práctica más que en anuncios ruidosos. Gracias a modelos más accesibles y a una mejor compatibilidad con el software preexistente, la IA se ha desplegado con fuerza en departamentos de marketing, ventas, análisis de datos, soporte interno y atención al cliente. Ha dejado de ser un concepto de ciencia ficción para transformarse en una pieza fundamental del engranaje tecnológico de las compañías.
Este escenario fue analizado a profundidad durante las Lab Talks del encuentro UTN.LABS, celebrado a finales de 2025 en la Universidad Tecnológica Nacional. En dicho espacio se destacó cómo la IA ha permeado diversas industrias con metas heterogéneas. Por ejemplo, la especialista en derecho laboral Julieta Marangoni detalló el impacto de estas herramientas en la práctica jurídica y la gestión de bufetes. Por su parte, Rafael Gabriel Costa (Ragaco), quien se desempeña como Sr. Creative & AI Ambassador en Monks, aportó su visión sobre la reconfiguración del talento creativo en la era digital.
Análisis de la brecha y el surgimiento de agentes
La relevancia de la IA ha provocado posturas encontradas. Por un lado, están quienes defienden que estamos ante una transformación profunda, comparable o superior a lo que representó el surgimiento de Internet. En la otra acera, surgen advertencias sobre una posible burbuja financiera impulsada por expectativas desmedidas y valoraciones corporativas poco realistas.
«La IA ya demostró ser una herramienta estructural, no una moda pasajera»
A pesar de estas visiones extremas, la realidad sugiere un término medio: aunque los cambios no son instantáneos, tampoco carecen de fundamento. El año 2025 será recordado como el punto de partida de los agentes de IA, sistemas con capacidad para ejecutar procesos, tomar determinaciones limitadas y gestionar flujos de trabajo sin una supervisión humana permanente. Aunque la autonomía total todavía es un objetivo lejano, su aplicación en el ámbito comercial y operativo ya es una realidad tangible.
Emprendimientos: Un retorno a la rentabilidad
Para el ecosistema de los emprendedores, el año ha sido de gran exigencia pero con un balance positivo en términos de madurez. La narrativa de las valuaciones infladas ha sido reemplazada por la búsqueda de modelos de negocio sostenibles. Debido a que el capital de riesgo se ha vuelto más selectivo, los fundadores han tenido que concentrarse en la rentabilidad y la tracción real de ventas.
Un aprendizaje fundamental ha sido la profesionalización de los canales de contacto directos. Las empresas han comprendido que la labor comercial trasciende la simple captación de prospectos para centrarse en el mantenimiento de relaciones duraderas. En este sentido, WhatsApp se ha consolidado como una plataforma esencial para la estrategia de ventas, permitiendo un seguimiento más humano, medible y eficaz de cada cliente.
De cara al 2026, se anticipa una fase de consolidación técnica. Se espera una integración más profunda entre la IA y las operaciones de negocio, restando importancia a la novedad estética para centrarse en la resolución de problemas específicos. La innovación continuará, pero el éxito dependerá de la utilidad práctica y el impacto real de las soluciones implementadas.
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