La jornada del domingo 22 de febrero se vio marcada por una escalada de violencia en Jalisco y diversas regiones de México. El detonante de esta situación fue el abatimiento de Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, identificado bajo el alias de “El Mencho” y máximo cabecilla del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Tras conocerse la noticia, se desató una serie de bloqueos viales y actos vandálicos que sumieron a la ciudadanía en un estado de profunda incertidumbre.
Los reportes iniciales detallaron la quema sistemática de tráileres, camionetas, automóviles particulares y autobuses de transporte público. Además de los ataques a vehículos, se registraron daños considerables en diversos establecimientos comerciales. A través de las redes sociales, decenas de ciudadanos afectados compartieron testimonios y material audiovisual que documentaba, minuto a minuto, la magnitud de los incidentes en las carreteras nacionales.
Esta ola de violencia se extendió rápidamente a distintos puntos del territorio, lo que provocó un impacto severo en la movilidad y en el desarrollo de las actividades cotidianas. Diversos tramos carreteros reportaron cierres intermitentes debido a la presencia de restos de vehículos incinerados que bloqueaban el paso.
Vías paralizadas y ataques a conductores

La estrategia delictiva consistió en la obstrucción de arterias viales estratégicas mediante el uso de unidades atravesadas que, posteriormente, fueron incendiadas por grupos armados. Según los testimonios recolectados de las personas afectadas, los atacantes despojaron de forma violenta a los conductores de sus pertenencias y vehículos antes de proceder a prenderles fuego en plena vía pública.
Las repercusiones de estos actos no solo perjudicaron al sector del transporte de carga, sino que golpearon directamente a ciudadanos particulares y negocios locales. Las imágenes compartidas durante el domingo mostraron densas columnas de humo negro que se alzaban sobre las principales rutas, dejando un panorama de paralización total en varios tramos carreteros en un contexto de altísima tensión.
La incertidumbre se agravó con la multiplicación de los puntos de conflicto. En plataformas digitales, los usuarios lanzaron alertas constantes sobre las rutas bloqueadas y emitieron recomendaciones para evitar cualquier tipo de desplazamiento por las zonas más críticas.
El drama de Grupo Línea M en medio del conflicto

Uno de los testimonios más impactantes que circuló en redes sociales fue el de los integrantes de Grupo Línea M. La agrupación musical utilizó sus canales oficiales para narrar la angustiante experiencia vivida mientras regresaban de cumplir compromisos laborales en la Ciudad de México. Según relataron, fueron interceptados y despojados de la camioneta que utilizaban para transportar sus herramientas de trabajo.
Uno de los músicos expresó su dolor ante la situación mediante un video:
“Nos quitaron la camioneta y le prendieron fuego. No hayo ni… no encuentro ni las palabras, plebes, para decirles la neta. Es una tristeza muy, muy grande y impotencia, pero gracias a Dios aquí estamos bien”
En otro mensaje de actualización, el grupo compartió la difícil situación en la que se encontraban tras el robo y la destrucción de su equipo:
“Estamos varados, hay un bloqueo ahí, hay otro bloqueo allá atrás. Andamos bien agüitado… no hay más que empezar de cero y rezar para estar con bien en nuestras casas”
Pese a la tragedia, los músicos confirmaron que su intención era continuar el trayecto hacia Mazatlán una vez que las autoridades restablecieran las condiciones mínimas de seguridad.
Inestabilidad regional y pérdidas materiales

Los hechos generaron una profunda preocupación entre los habitantes de los estados afectados, donde el derecho a la libre circulación quedó limitado por varias horas. La difusión masiva de los videos permitió a la opinión pública dimensionar el golpe directo sufrido por trabajadores y ciudadanos comunes que quedaron atrapados en medio del fuego cruzado y los bloqueos.
Para muchos de los damnificados, como los miembros de la agrupación musical, las pérdidas materiales representan años de esfuerzo y sacrificio profesional que se desvanecieron en minutos. Tras la jornada de caos, persiste un ambiente de extrema cautela en las regiones impactadas por la violencia.
Actualmente, la población se mantiene atenta a los reportes oficiales y a la evolución de la seguridad en las carreteras, mientras se intenta retornar a la normalidad tras uno de los episodios más violentos registrados recientemente en el país.
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