En el marco del cuarto aniversario de la ofensiva militar rusa en territorio ucraniano, la Unión Europea (UE) ha intensificado sus actos simbólicos de respaldo hacia Kiev. Mediante ceremonias extraordinarias, el despliegue de insignias oficiales y el traslado de sus dos figuras de mayor rango a la capital de Ucrania, el bloque busca proyectar unidad. Sin embargo, este despliegue de solidaridad contrasta con las profundas grietas internas, evidenciadas este lunes tras el bloqueo de Hungría a dos resoluciones financieras de carácter urgente.
Los ministros de Asuntos Exteriores de la comunidad europea se citaron en Bruselas con la intención de aprobar, sin éxito, el vigésimo paquete de sanciones dirigido contra la economía de Rusia. Del mismo modo, el encuentro pretendía obtener el aval definitivo para una reestructuración del presupuesto común, necesaria para activar un préstamo de 90.000 millones de euros que permitiría a Kiev cubrir sus requerimientos de liquidez más inmediatos.
La delegación de Budapest ya había advertido sobre su intención de vetar tanto las penalizaciones a Rusia como el financiamiento a Ucrania. El argumento esgrimido por el gobierno húngaro sostiene que Kiev está interfiriendo en el flujo de petróleo hacia su nación a través del oleoducto Druzhba, la infraestructura de transporte de crudo más larga del mundo. Hungría ha arremetido contra la Comisión Europea, señalando que el organismo parece proteger más los intereses de un país no perteneciente a la UE que los de sus propios Estados miembros.
Esta postura ha generado fuertes críticas por parte de la Alta Representante para Política Exterior, Kaja Kallas, y del presidente del Consejo Europeo, António Costa. Ambos funcionarios recordaron al primer ministro húngaro, Viktor Orbán, que él mismo dio su consentimiento al préstamo para Ucrania durante la cumbre de líderes celebrada el pasado mes de diciembre.
A pesar del estancamiento actual, desde Bruselas mantienen el optimismo y aseguran que existe un margen de maniobra suficiente para completar los procesos legales. El objetivo es que el primer desembolso de ayuda financiera llegue a Kiev a más tardar en abril, mes crítico para la estabilidad económica ucraniana. Asimismo, fuentes diplomáticas sugieren que los mandatarios que viajan a Ucrania este martes intentarán presionar a Hungría para que modifique su postura.
Diplomacia y actos oficiales en Kiev
Al iniciar la semana, diversos jefes de la diplomacia europea, entre ellos Kaja Kallas y la comisaria de Gestión de Crisis, Hadja Lahbib, lucieron flores con los colores nacionales de Ucrania en sus solapas. Este gesto simbólico ocurrió de forma paralela al izado de la bandera ucraniana frente al Berlaymont, sede de la Comisión Europea. La presidenta del Ejecutivo, Ursula von der Leyen, justificó el acto señalando que la enseña debe ondear «con orgullo en el corazón» de la UE, lugar «donde pertenece».
La agenda conmemorativa continuará con el viaje oficial de Von der Leyen y António Costa a Kiev este martes. Ambos participarán en los actos centrales por el cuarto aniversario de la invasión junto a otros líderes internacionales. Durante la visita, se llevará a cabo una reunión trilateral con el presidente Volodimir Zelenski, además de un encuentro de la Coalición de Voluntarios, iniciativa impulsada por el presidente de Francia, Emmanuel Macron, y el primer ministro británico, Keir Starmer.
En esta cumbre, que marca el inicio del quinto año de hostilidades, los 35 países participantes planean ratificar su determinación de asistir a Kiev hasta alcanzar una paz que sea sólida y duradera. Por otro lado, el Parlamento Europeo en Bruselas celebrará una sesión plenaria de carácter extraordinario. En dicha jornada, Volodimir Zelenski intervendrá de forma telemática ante los eurodiputados, quienes posteriormente votarán una resolución de apoyo y debatirán el estado actual del conflicto.
La presidenta de la Eurocámara, Roberta Metsola, subrayó la relevancia de esta sesión legislativa:
«La sesión enviará una señal importante sobre el compromiso inquebrantable de la Unión Europea de apoyar a Ucrania, y de su amparo al valiente pueblo ucraniano.»
Sin embargo, la solemnidad de estos actos se ve empañada por la falta de consenso en el seno de los Veintisiete. El bloqueo húngaro ha frenado las expectativas de conmemorar la fecha con el contundente mensaje político que supondría la aprobación del préstamo de 90.000 millones de euros y las nuevas restricciones económicas contra el Kremlin.
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