Nuevos testimonios de antiguos funcionarios británicos han puesto nuevamente en el centro de la polémica a Andrés Mountbatten-Windsor, hermano del rey Carlos III. Según un reporte difundido este lunes por la cadena BBC, el exmiembro de la realeza habría utilizado fondos aportados por los contribuyentes para costear servicios de masajes y traslados privados mientras se desempeñaba como enviado comercial del Reino Unido.
Un excolaborador que prestó servicios en el Ministerio de Comercio a inicios de la década de 2000 relató su malestar ante las exigencias de Andrés. Según su testimonio, se sintió profundamente perturbado cuando el entonces príncipe solicitó que el Estado cubriera sus “servicios de masaje”. A pesar de que este funcionario intentó bloquear el pago, sus superiores invalidaron su decisión.
“Pensé que eso estaba mal… Dije que no debíamos pagarlos, pero al final lo pagamos de todos modos”
Estas declaraciones se refieren específicamente a una solicitud de pago derivada de una visita oficial que el hermano del monarca realizó a Oriente Medio. El ex alto funcionario manifestó su asombro ante lo que calificó como gastos desmesurados por parte del antiguo duque de York, los cuales incluían elevadas facturas por boletos aéreos, estancias en hoteles de lujo y diversos cargos relacionados con su séquito personal.

La fuente consultada por la cadena británica fue enfática al describir la actitud del ex príncipe respecto al manejo de los recursos públicos:
“No podía creerlo… era como si no fuera dinero real, como si no estuvieran gastando nada de su propio dinero”
Además, el exfuncionario detalló que los desembolsos se distribuían entre distintas partidas presupuestarias, una táctica que dificultaba enormemente el seguimiento y control de los gastos. Asimismo, subrayó la falta de transparencia sobre las personas que integraban habitualmente la comitiva de Andrés en sus desplazamientos oficiales.
Este escándalo surge poco después de que, el pasado jueves, el ex príncipe fuera detenido y posteriormente puesto en libertad en Norfolk, al este de Inglaterra. Las autoridades investigan una presunta mala conducta en cargo público durante su etapa como representante especial de comercio del Gobierno, cargo que ostentó en la primera década de los años 2000.
Investigaciones periodísticas han señalado que Andrés habría llegado a compartir documentos gubernamentales de carácter sensible con el pederasta convicto Jeffrey Epstein.

En el territorio británico, esta detención ha sido percibida como el punto crítico de una crisis que se ha extendido por diez años, socavando sistemáticamente la imagen de la corona. Los vínculos del ex príncipe con la red de Epstein han generado una presión constante sobre la familia real, incluso en momentos históricos determinantes como el fallecimiento de la reina Isabel II en 2022, la posterior coronación de Carlos III o el mediático alejamiento de Harry, el duque de Sussex.
Consecuencias legales y pérdida de títulos
Como resultado de las revelaciones contenidas en las memorias de Virginia Giuffre, el año pasado Andrés fue despojado de sus títulos reales y se le obligó a abandonar su residencia oficial. Sin embargo, la reciente desclasificación de los archivos relacionados con el caso Epstein ha colocado al ex príncipe y a la monarquía en un escenario judicial inédito, ante la posibilidad real de enfrentar una investigación penal formal por sus actos durante el ejercicio de sus funciones públicas.
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