En medio de una situación alarmante generada por amenazas de muerte contra su persona, así como contra el magistrado federal Leandro Ríos y el fiscal Ignacio Candioti, el Ministro de Seguridad de Entre Ríos, Néstor Roncaglia, rememoró detalles de una de las investigaciones más profundas sobre el narcotráfico en el país. Durante una reciente entrevista radial, el funcionario analizó la presencia del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en territorio argentino, una organización criminal cuyo máximo líder, Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, ha vuelto a ser noticia recientemente.
El histórico operativo “Bobinas blancas”
Roncaglia, quien anteriormente lideró la Policía Federal Argentina (PFA), destacó el golpe asestado en 2017. En aquel entonces, bajo la supervisión del juez federal de Campana, Adrián González Charvay, se ejecutó una investigación que permitió hallar un cargamento masivo en un galpón del Parque Industrial de Bahía Blanca. Las autoridades descubrieron un total de 1376 kilos de cocaína, la cual se encontraba fraccionada en 1984 panes de distintos colores. Para evadir los controles, el estupefaciente había sido ocultado con precisión dentro de ocho bobinas de acero de gran tamaño.
De forma complementaria a este hallazgo, los agentes lograron incautar otros 486 kilos de la misma sustancia en un departamento ubicado en Luján de Cuyo, provincia de Mendoza. La logística de la organización criminal contemplaba la exportación de estos rollos de acero hacia destinos como Canadá y España, utilizando el puerto de Campana como punto de salida. Detrás de toda esta infraestructura se perfilaba la influencia del sanguinario grupo mexicano.

En total, la operación derivó en la detención de 15 personas por parte de las fuerzas federales. Según reportes de la DEA, entre los capturados se encontraban ciudadanos mexicanos vinculados a una facción que operaba en la zona de Michoacán, una región limítrofe con Jalisco. Aunque dicho territorio es disputado por el grupo La Nueva Familia Michoacana (LNFM), fuentes judiciales confirmaron que los implicados procedían originalmente de Jalisco. Para financiar sus actividades ilícitas, los cabecillas utilizaban la empresa de fachada Can Trade Connections, la cual recibía flujos de capital provenientes directamente de México.
En cuanto a las consecuencias legales, en septiembre de 2021, el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Bahía Blanca dictó sentencias contra los principales responsables. Max Rodríguez Córdova, Jesús Madrigal Vargas y Gilberto Acevedo Villanueva fueron declarados coautores de almacenamiento ilegal de estupefacientes, con el agravante de la participación organizada de tres o más personas, recibiendo penas de entre 14 y 15 años de prisión.

Cumpliendo con los plazos judiciales y migratorios, el 10 de julio de 2025, los tres ciudadanos mexicanos fueron retirados de la unidad penitenciaria de Ezeiza. Bajo un riguroso operativo de seguridad que involucró a la Interpol y a la PFA, fueron trasladados al Aeropuerto Internacional Ministro Pistarini para abordar un vuelo de Aerolíneas Argentinas con destino a Cancún. La comitiva de custodia retornó al país el 14 de julio.
Sin embargo, la partida de estos individuos dejó interrogantes abiertos sobre el destino de Rodrigo Alexander Naged Ramírez, quien fue señalado como el jefe operativo de esta célula delictiva en Argentina. La muerte de este ciudadano mexicano es una de las piezas más oscuras del rompecabezas criminal.
La abogada y el doble asesinato en Núñez
En este entramado surge la figura de la abogada Julieta Bonanno, residente del oeste del conurbano bonaerense. Bonanno, quien ejercía la defensa técnica de Naged Ramírez, terminó involucrada en un sangriento episodio el 4 de junio de 2018. Según la justicia, la letrada facilitó el ingreso de un sicario a un edificio situado en la Avenida Cabildo al 2600, en el barrio de Núñez.
En ese lugar, donde el narco mexicano se encontraba en proceso de recuperación tras sufrir un accidente cerebrovascular, fueron ejecutados tanto él como su hijo, el colombiano John Naged Aguilar. El asesino, que actuó con el rostro cubierto por una capucha, logró darse a la fuga sin ser identificado hasta la fecha.

La investigación posterior reveló que Bonanno, quien recientemente cumplió 37 años en prisión, había realizado viajes a México poco antes de los homicidios. Durante esas visitas, se habría reunido con una mujer conocida como “La Tía”, figura que presuntamente impartía las directrices para la red en Argentina y con quien la abogada habría mantenido un vínculo personal cercano.
La importancia de esta mujer misteriosa quedó plasmada en una nota incautada durante el proceso, en la cual el propio Naged escribió:
“Hay que estar con la Tía”
. Los investigadores sostienen la hipótesis de que fue precisamente esta líder quien decidió y ordenó la ejecución de Naged Ramírez. Por su participación necesaria en el doble crimen, Julieta Bonanno fue sentenciada a prisión perpetua bajo los cargos de homicidio doblemente agravado por alevosía y el uso de armas de fuego.

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