El reconocido cineasta James Cameron ha expresado una firme oposición ante la potencial fusión entre el gigante del streaming Netflix y el conglomerado Warner Bros. Discovery. Esta transacción, que se estima en un valor de 82.7 billones de dólares, se encuentra actualmente en una etapa de negociaciones cruciales.
Los términos del acuerdo plantean que la plataforma de streaming adquiera no solo los emblemáticos estudios de cine y televisión de Warner Bros., sino también la prestigiosa cadena HBO y su servicio de difusión digital, HBO Max.
Ante este panorama, el director de 71 años remitió una misiva formal dirigida al senador republicano de Utah, Mike Lee, quien ejerce como presidente del subcomité del Senado encargado de la competencia y las políticas antimonopolio. En el texto, el realizador detalló sus inquietudes sobre los efectos que este movimiento corporativo tendría sobre el ecosistema cinematográfico y el sector de las salas de exhibición.

De acuerdo con reportes de CNBC, el creador enfatizó que sus 44 años de trayectoria profesional han tenido como eje central la producción de largometrajes diseñados específicamente para la gran pantalla. Cameron defendió la importancia de la experiencia colectiva frente a la proyección privada.
“Ver películas en los cines es un pilar importante de nuestra cultura, por no hablar de ser una de nuestras mayores exportaciones, en términos puramente económicos”, manifestó el cineasta.
Asimismo, fue enfático sobre las repercusiones de la venta: “Creo firmemente que la propuesta de venta de Warner Brothers Discovery a Netflix será desastrosa para el negocio cinematográfico al que he dedicado mi vida”.
En su comunicación oficial, James Cameron señaló que el mercado del cine ha sufrido una contracción de aproximadamente el 30 % en tiempos recientes. Este fenómeno es atribuido por el director a las transformaciones en las tendencias de consumo causadas por la crisis sanitaria del Covid-19, sumado al auge acelerado de los servicios de suscripción digital.

El realizador aclaró que, si bien sus obras terminan distribuyéndose en formatos caseros o catálogos online, su enfoque principal siempre ha sido el debut en las salas tradicionales. En este contexto, Cameron recordó posturas previas de Ted Sarandos, codirector ejecutivo de Netflix, quien llegó a calificar a los cines como un “concepto obsoleto” o una “idea pasada de moda”, dejando claro que atraer público a las salas no es una prioridad en su esquema empresarial.
Para el cineasta, el modelo de Netflix difiere radicalmente de la estructura de producción y exhibición que sostiene a cientos de miles de trabajadores en Estados Unidos. Subrayó que Warner lanza cerca de 15 películas anualmente, un volumen de contenido del cual depende la supervivencia de la industria.
“La asediada comunidad cinematográfica depende desesperadamente de esa producción. Será un golpe para la comunidad de exhibidores (dueños de salas de cine y sus decenas de miles de empleados) en un momento crítico tener que redirigir esta producción al streaming”, advirtió.

Cameron insistió en que el traslado de estos estrenos hacia el ecosistema digital perjudicaría gravemente a los propietarios de complejos de cine y a su fuerza laboral en un periodo de vulnerabilidad extrema para el sector.
Por otro lado, aunque Ted Sarandos ha sugerido que las producciones de Warner Bros. podrían mantener estrenos en pantalla grande bajo el mando de Netflix, la preocupación persiste debido a los tiempos de distribución. James Cameron puntualizó que el plan contemplaría apenas una ventana de 17 días en cartelera, una reducción drástica frente a los 45 días que se consideran el estándar habitual.

El director argumentó que este periodo de 17 días es insuficiente para una distribución nacional efectiva, la cual requiere un alcance de más de tres mil pantallas en simultáneo para ser exitosa en el mercado doméstico.
Esta controversia generó reacciones en otras figuras de Hollywood. El actor Mark Ruffalo utilizó la plataforma X para cuestionar la postura de Cameron, sugiriendo que la preocupación por el monopolio debería ser equitativa.

“Entonces… la siguiente pregunta para el Sr. Cameron debería ser esta: ‘¿También está en contra de la monopolización que crearía la adquisición de Paramount? ¿O solo se trata de la de Netflix?’. Creo que la respuesta sería muy interesante para la comunidad cinematográfica y debería preguntarse de inmediato”, publicó el actor.
El futuro de esta transacción aún no está definido. El pasado 17 de febrero se estableció un plazo de una semana para que Paramount Skydance presente una contraoferta que supere las condiciones actuales. De no surgir nuevas propuestas, los accionistas de Warner Bros. Discovery procederán a votar la operación el próximo 20 de marzo.
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