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Hobby dogging: La nueva moda de pasear perros inexistentes en Europa

El panorama de la autoexpresión y el entretenimiento en las grandes ciudades de Europa continúa transformándose. Tras el impacto mediático del fenómeno therian, ha surgido una nueva actividad que empieza a inundar las plataformas digitales: el “hobby dogging”. Esta práctica, que ha cobrado especial fuerza en Alemania, está captando la atención de la prensa internacional y generando múltiples conversaciones sobre las nuevas conductas urbanas.

Diferencias fundamentales entre therians y el hobby dogging

Es importante establecer una distinción clara entre ambas corrientes. Mientras que los therians son individuos que sostienen una identificación espiritual o interna con animales, el hobby dogging se define como una actividad recreativa donde los participantes simulan el acto de pasear a un canino, pero sin la presencia física de una mascota. En muchos casos, estas sesiones cuentan con el acompañamiento de un entrenador profesional.

Dos therians, uno con una máscara de lobo y otro con una de zorro, posan en cuclillas sobre un camino de tierra rodeados de vegetación, representando su conexión con la identidad animal. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Esta tendencia está cobrando relevancia por la manera en que los ciudadanos interactúan con el entorno público y cómo se establecen nuevos límites para el ocio en la sociedad contemporánea. El objetivo central del hobby dogging no es el bienestar animal, sino la ejecución de la rutina del paseo en sí misma. Los practicantes se desplazan con una correa vacía, realizan paradas técnicas, dan órdenes verbales y buscan la interacción social, todo bajo la mirada de instructores que replican las dinámicas de un adiestramiento real.

Los motivos detrás de esta curiosa práctica

Diversos reportes indican que quienes se suman al hobby dogging buscan obtener las ventajas psicológicas y físicas de pasear a un perro, tales como establecer rutinas diarias, disfrutar del aire libre y fomentar la socialización, pero eludiendo la responsabilidad total que conlleva la tenencia y el cuidado de un ser vivo.

Las opiniones sobre esta conducta están divididas. Un sector de la población lo cataloga simplemente como una excentricidad moderna, mientras que otros expertos y participantes la ven como una alternativa válida para combatir el estrés y disfrutar de un ocio urbano diferente.

Al igual que ocurrió con los therians, esta práctica se sustenta en la visibilidad que otorgan las redes sociales. El hobby dogging aprovecha el entorno digital para crear comunidades y experimentar nuevas formas de pertenencia en espacios que son compartidos por toda la ciudadanía.

La influencia de las plataformas digitales

¿Moda pasajera, excentricidad o nuevo ocio urbano? El hobby dogging y el debate sobre la creatividad digital - (Imagen Ilustrativa Infobae)

La notoriedad de esta tendencia coincide con la controversia generada por los therians, que suelen ser jóvenes que expresan su afinidad animal a través de accesorios, movimientos y conductas específicas. No obstante, existe un abismo entre ambos: los therians describen un vínculo persistente con un “teriotipo”, mientras que el hobby dogging es una recreación consciente y lúdica de una actividad, sin que exista una pretensión de identidad animal.

  • TikTok e Instagram han sido los motores principales de viralización para ambas prácticas.
  • Han impulsado debates sobre el uso del espacio público.
  • Plantean interrogantes sobre los límites de la autoexpresión en la convivencia ciudadana.

Un detalle que ha llamado la atención de los analistas es la profesionalización de la actividad. Existen entrenadores especializados que perciben honorarios por dirigir estos paseos. Estos guías marcan el ritmo del ejercicio, simulan órdenes de obediencia y replican fielmente las tareas de un adiestrador canino tradicional.

La práctica, guiada por entrenadores profesionales y popularizada en TikTok, busca los beneficios del paseo sin la responsabilidad animal, generando debates sobre creatividad, pertenencia y convivencia urbana - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Esta estructura busca que la experiencia sea lo más realista y personalizada posible, satisfaciendo la demanda de quienes desean una actividad estructurada que integre el juego y la disciplina en su vida cotidiana.

Perspectiva social y psicológica

El surgimiento del hobby dogging invita a reflexionar sobre la creatividad humana y la búsqueda de nuevos rituales en la modernidad. Podría ser una moda efímera o una respuesta a la necesidad de gestionar el tiempo libre para reducir la ansiedad del día a día.

«Especialistas en comportamiento social destacan que, mientras la práctica no afecte la convivencia o derive en conductas problemáticas, representa simplemente una alternativa de ocio más en el menú de actividades urbanas.»

Finalmente, este fenómeno demuestra que la línea entre lo puramente recreativo y lo identitario es cada vez más delgada. Ya sea por bienestar personal, curiosidad o diversión, el hobby dogging es una prueba más de cómo la cultura digital y la necesidad de conexión siguen moldeando nuestras interacciones en las ciudades.

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