El máximo representante del Consejo Europeo, António Costa, ha lanzado una severa recriminación contra el primer ministro húngaro, Viktor Orbán. El motivo central de la disputa es el veto impuesto por Budapest al desembolso de un préstamo por valor de 90.000 millones de euros destinados a Ucrania, un acuerdo que ya había sido ratificado por los Veintisiete durante el pasado mes de diciembre.
A través de una misiva formal, el político portugués de tendencia socialista subrayó que los consensos alcanzados en la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno deben ser respetados de forma íntegra. Según Costa, una vez que los líderes alcanzan un acuerdo unánime,
«debe ser respetada»
la resolución, puesto que todos los actores
«quedan vinculados por su decisión»
.
El presidente del Consejo Europeo no ahorró críticas hacia la postura de Hungría, señalando que cualquier intento de revertir estos compromisos daña gravemente la institucionalidad de la Unión Europea. En su carta, Costa enfatizó de manera tajante:
«Cualquier incumplimiento de este compromiso constituye una violación del principio de cooperación leal. No se puede permitir que ningún Estado miembro socave la credibilidad de las decisiones adoptadas colectivamente por el Consejo Europeo»
Por su parte, el gobierno de Viktor Orbán justifica su bloqueo alegando que Kiev está utilizando el suministro de energía como una herramienta de presión política. La disputa gira en torno al oleoducto Druzhba, considerada la infraestructura de transporte de crudo más extensa del planeta. Mientras que Hungría sostiene que el gobierno de Volodimir Zelenski está saboteando el flujo de petróleo de forma deliberada, la versión de las autoridades ucranianas apunta a que las instalaciones han sido blanco de ataques por parte de las fuerzas de Rusia.
Conflictos diplomáticos y seguridad energética
Pese a la creciente tensión diplomática, Costa aseguró en su mensaje estar «plenamente comprometido con la salvaguarda de la seguridad energética de todos los Estados miembros». No obstante, hizo un llamado urgente al mandatario húngaro para que actúe en conformidad con los principios de la comunidad europea y proceda de inmediato a desbloquear los fondos de apoyo financiero para la nación ucraniana.
El ambiente de confrontación se intensificó este lunes en Bruselas durante el Consejo de Asuntos Exteriores (CAE). En dicho foro internacional, tanto Hungría como Eslovaquia frenaron el vigésimo paquete de sanciones contra Rusia, sumando este nuevo obstáculo a la negativa de Budapest de facilitar la entrega de los 90.000 millones de euros para Ucrania.
Previamente, el canciller húngaro, Péter Szijjártó, ya había advertido que su país no realizaría concesiones
«hasta que Ucrania no reanude el transporte de petróleo a Hungría y Eslovaquia a través del oleoducto Druzhba»
. El ministro de exteriores fue enfático al declarar que, bajo las condiciones actuales de suministro, su país no permitirá que se tomen decisiones estratégicas que favorezcan a Kiev.
La administración de Orbán ha endurecido su discurso, calificando las acciones de Ucrania como un acto de «chantaje» directo. Según la visión del gobierno húngaro, la interrupción del tránsito de petróleo estaría coordinada con sectores de Bruselas y la oposición política interna para generar desestabilización en el mercado local y elevar los precios de los combustibles antes de los próximos procesos electorales.
En la actualidad, el oleoducto Druzhba, que representa la principal vía de transporte de petróleo ruso hacia el continente europeo, se encuentra inoperativo. Esta infraestructura estratégica ha sido objeto de múltiples ataques durante el conflicto bélico, lo que ha generado una profunda preocupación en Hungría y Eslovaquia, naciones que denuncian una amenaza directa contra su seguridad energética nacional.
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