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Alerta roja en río Tumbes: peligro de desbordes por lluvias extremas

La situación en el río Tumbes ha alcanzado niveles críticos este lunes 23 de febrero. El Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) ha declarado formalmente el umbral rojo debido al peligro inminente de desbordes e inundaciones masivas, luego de registrarse precipitaciones de gran intensidad que ya han causado estragos en múltiples distritos de la zona fronteriza.

Durante la madrugada de este lunes, una fuerte lluvia que persistió por más de cuatro horas seguidas provocó inundaciones en viviendas y dejó diversas rutas de acceso anegadas. Al mismo tiempo, los informes técnicos evidenciaron un incremento acelerado en la fuerza del río, lo que pone en máxima vulnerabilidad a las poblaciones asentadas cerca de las riberas en la región Tumbes.

Incremento drástico del caudal en estaciones clave

Las autoridades han restringido la circulación en diversos puentes mientras se realizan trabajos de reforzamiento. - Crédito: Milagros Rodríguez Pereyra

Según los detalles proporcionados en el Aviso Hidrológico N.° 685, la estación de Cabo Inga reportó a la 01:00 a. m. un flujo de 1222.22 m³/s. Posteriormente, el Aviso Hidrológico N.° 691 indicó que en la estación El Tigre, siendo las 05:00 a. m., el caudal se situó en 1122.3 m³/s, confirmando que ambos puntos de monitoreo operan bajo el nivel de riesgo extremo.

La emergencia continuó escalando conforme avanzó la mañana. Hacia las 11:00 a. m. del mismo 23 de febrero, los registros alcanzaron picos máximos instantáneos de 1428 m³/s en Cabo Inga y 1181 m³/s en El Tigre. Estas cifras representan una situación de alarma que podría derivar en inundaciones severas en las áreas próximas al cauce principal.

Debido a la continuidad de las lluvias en la cuenca y a los pronósticos meteorológicos que sugieren nuevas precipitaciones en el corto plazo, se espera que los caudales permanezcan elevados. Las autoridades han identificado diversos sectores bajo amenaza directa, entre los que se encuentran:

  • Cabo Inga y Rica Playa
  • Brunos, Loyola y El Naranjo
  • La Capitana y El Prado Bajo
  • Carretas, Limón y Oidor
  • Pampas de Hospital, Tacural y Cruz Blanca
  • Santa María, Casa Blanqueada, Francos y Garbanzal

Por otro lado, el casco urbano de Tumbes y distritos como Canoas de Punta Sal, Zarumilla y Aguas Verdes han sufrido las consecuencias del agua acumulada. En la zona de frontera, los residentes reportaron bloqueos viales por estancamiento de agua, afectando el tránsito de vehículos y personas. La comunidad ha solicitado urgentemente el despliegue de motobombas para drenar las zonas afectadas y rehabilitar el paso.

El Senamhi advirtió que la saturación de los suelos agrava el escenario, incrementando la fragilidad en sectores próximos a quebradas. Como medida de prevención, se recomendó a la ciudadanía no acercarse a las orillas del río, evitar el cruce de zonas inundadas y tener plenamente identificadas las rutas de evacuación.

La NASA ratifica la fase activa de El Niño Costero

El fenómeno de El Niño ha tenido fuertes impactos en el Perú a lo largo de siglos. (Foto: Difusión)

Este fenómeno hidrológico ocurre en un contexto climático complejo. Reportes satelitales recientes de la NASA, citados por el experto en gestión de riesgos Eduardo Parodi González Prada, confirman que El Niño Costero se encuentra en una etapa activa frente a las costas. Los datos muestran un calentamiento anómalo de las aguas tanto en el sector norte como en el sur del litoral peruano.

El especialista detalló en medios radiales que la temperatura superficial del mar ha mostrado un incremento sostenido durante varias semanas y, en algunos puntos, supera en más de 5 grados Celsius el promedio anual. Esta anomalía térmica es el motor de tormentas intensas y la activación de quebradas, lo que eleva el riesgo de huaicos y desbordes con potencial afectación no solo en el norte, sino también en el centro y sur del país, siguiendo patrones similares a los desastres de 2017 y 2023.

Finalmente, se advirtió que las condiciones podrían intensificarse en las próximas dos o tres semanas y extenderse por varios meses. En un panorama de mayor intensidad, los expertos no descartan una duración comparable a eventos históricos como los de 1982-83 o 1997-98. El monitoreo es constante por parte de organismos internacionales y locales como la NASA, la NOAA y el ENFEN.

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