No data was found

Llueve fuerte en la Costa: ¿señales de un fenómeno de El Niño?

El invierno ha dicho presente y, hasta ahora, en algunas provincias se habla de afectaciones por las lluvias. El balance es el siguiente: Desde el 1 de enero hasta el sábado 21 de febrero se han registrado 856 eventos adversos por lluvias, afectando a 23 provincias, 159 cantones y 430 parroquias, según datos de la Secretaría de Gestión de Riesgos.

Los eventos más recurrentes han sido deslizamientos (39,60%)inundaciones (35,51%), lluvias intensas (9,70%), hundimientos (3,50%), aluviones (2,92%), erosión hídrica (2,80%), caídas (colapso) (2,34%) y vendavales (1,87%).

En este contexto, al menos tres personas han fallecido.

Aún así, los expertos consideran que Ecuador no atraviesa un episodio fenómeno de El Niño, a pesar de la intensidad de las precipitaciones que han causado inundaciones en ciudades como Guayaquil.

Mientras la alerta en el país vecino, Perú, sugiere la presencia del ‘Niño Costero’, los datos técnicos del Inamhi y especialistas oceanográficos confirman un escenario distinto.

Lo que vive el litoral ecuatoriano es un calentamiento superficial localizado, influenciado por factores oceánicos y continentales específicos que nada tienen que ver con el temido fenómeno, añadieron expertos.

Miguel González, analista de pronósticos del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi), señaló que Ecuador no ha categorizado este evento como El Niño.

Para que exista tal declaratoria, las anomalías de temperatura deben sostenerse en el tiempo (mínimo 5 meses, según un informe de la ONU), condición que no se cumple actualmente en el territorio nacional. “Simplemente asumimos una anomalía que provoca lluvias; no nos precipitamos a categorizar porque no hay evidencia de un fenómeno estructural”, explicó el experto.

El Comité Nacional para el Estudio Regional del Fenómeno El Niño (ERFEN), coordinado por el Instituto Oceanográfico y Antártico de la Armada (INOCAR), alertó el pasado jueves, 20 de febrero, sobre un calentamiento anómalo de las aguas superficiales del océano Pacífico frente a las costas ecuatorianas.

Según la evaluación realizada, la temperatura superficial del mar registra incrementos de hasta +1 °C por encima de los valores normales en la franja costera ecuatoriana. El boletín del Comité ERFEN indica que existe una probabilidad superior al 80 % de que estas condiciones cálidas costeras persistan —e incluso se intensifiquen— durante los próximos dos a tres meses.

Aclaró que no se proyecta, por el momento, el desarrollo de un evento El Niño de escala mayor. Sin embargo, el calentamiento costero focalizado ya está modificando el patrón de precipitaciones en el territorio nacional.

La Niña a 8.000 kilómetros

Para entender la situación actual, el oceanógrafo e investigador de la Escuela Superior Politécnica, Franklin Ormaza, señaló que es imperativo mirar hacia el Pacífico Central, específicamente a la zona denominada 3.4., donde se forma el Fenómeno de El Niño

Revela que en este lugar, ubicado a unos 8.000 kilómetros de la costa ecuatoriana, lo que impera actualmente es La Niña, el fenómeno opuesto a El Niño.

“Según el último reporte de la NOAA, estas condiciones de aguas frías están firmemente establecidas y se mantendrán al menos por un par de meses más, condicionando el clima global. Tenemos La Niña establecida en el Pacífico Central, lo que generalmente provoca sequía en la costa y lluvias en la Amazonía”, afirmó Ormaza.

Sin embargo, la paradoja de las fuertes lluvias en el litoral se explica por lo que llama “teleconexión”.

El exceso de humedad de la cuenca amazónica está rebasando la cordillera de los Andes, transportando grandes masas de agua que finalmente descargan sobre las provincias de la Costa y la región austral.

La profundidad del agua caliente marca la diferencia

Explicó que la diferencia más crítica entre la situación actual y un Fenómeno de El Niño real reside en la profundidad de la capa de agua caliente.

En un evento de El Niño, la masa de agua cálida alcanza profundidades de entre 70 y 100 metros. En contraste, el evento que afecta hoy a parte de la costa del país consiste apenas en una capa superficial de entre 10 y 20 metros de espesor, que llegó desde la Bahía de Panamá.

Esta “capa fina” de agua caliente, unos 28 grados, ha sido empujada hacia el sur por vientos del Atlántico. Esta anomalía térmica de apenas un grado centígrado por encima del promedio normal (27°C) es suficiente para alterar el ciclo hidrológico.

“Al ser agua tan superficial, la evaporación se vuelve exponencial, generando nubes de convección que suben verticalmente desde el océano y descargan de forma inmediata en las localidades costeras más cercanas”, detalla el oceanógrafo.

Salinidad: la huella digital del agua

Otro factor que descarta científicamente a El Niño es la salinidad del mar. Mientras que las aguas características de El Niño poseen una salinidad de 35, las muestras tomadas recientemente por Ormaza en Salinas registran valores de entre 32 y 33.

“Esta baja salinidad es la cédula de identidad de las aguas provenientes de Panamá. Es un calentamiento estacional, intenso pero superficial, que debido a la configuración de vientos se ha quedado atrapado frente a las costas ecuatorianas”, argumentó.

En definitiva, Ecuador enfrenta una temporada invernal compleja pero explicable desde la meteorología regional.

La influencia de la Bahía de Panamá y el rebose de humedad amazónica son los verdaderos motores de las tormentas actuales, sostienen los expertos.

Fuente El Universo

ra

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
Twitter

FACEBOOK

TWITTER