Un equipo de científicos ha hallado pruebas contundentes de que algunos de los más imponentes volcanes de Marte podrían estar ocultando glaciares subterráneos bajo una densa capa de ceniza y sedimentos polvorientos.
El hallazgo, que fue publicado recientemente en la revista especializada Icarus, indica que ciertas estructuras situadas en las proximidades del ecuador marciano —regiones que previamente se catalogaban únicamente como acumulaciones rocosas— resguardarían en su interior vastas reservas de hielo. Estas formaciones presentan características muy similares a las masas de hielo detectadas en la Antártida bajo la influencia de volcanes activos.
Esta masa de hielo subterráneo, protegida del exterior por materiales de origen volcánico, habría logrado persistir durante millones de años. Este descubrimiento pone en duda la teoría generalizada de que los depósitos de agua en el Planeta Rojo se limitan exclusivamente a las zonas polares, cuya exploración se encuentra actualmente bajo estrictas normativas internacionales para evitar riesgos de contaminación biológica.
Pese a que la ciencia ha documentado durante décadas la existencia de hielo superficial en los polos de Marte, el área ecuatorial siempre se consideró una zona árida. No obstante, por su accesibilidad logística y condiciones térmicas más estables, el ecuador es un objetivo prioritario para misiones robóticas. La detección de posibles glaciares en el volcán Hecates Tholus ha reavivado la discusión global sobre la regulación ética de la exploración espacial.

El enigma de la detección por radar
Uno de los grandes interrogantes para la comunidad científica es la razón por la cual herramientas de alta precisión, como el radar SHARAD del Mars Reconnaissance Orbiter, no registraron señales claras de estos depósitos en el pasado. Los expertos sugieren que esto se debe a una limitación técnica de los instrumentos actuales, los cuales pierden eficiencia al analizar laderas muy pronunciadas o superficies cubiertas por mantos de ceniza de gran espesor. Ante este escenario, los especialistas coinciden en que solo la intervención directa, ya sea mediante robots o misiones humanas, podrá ratificar la magnitud y viabilidad de estos recursos hídricos.
Este escenario alteraría drásticamente la hoja de ruta de las agencias espaciales, forzando una revisión integral de los protocolos de protección planetaria. Si se confirma agua en estas latitudes, las denominadas “zonas prohibidas” de Marte tendrían que ser redefinidas, afectando directamente la selección de sitios de aterrizaje para futuros exploradores.
Similitudes geológicas con la Isla Decepción
La investigación liderada por MA de Pablo y sus colaboradores establece una analogía directa entre el volcán marciano Hecates Tholus y la Isla Decepción, ubicada en la Antártida. Durante las erupciones ocurridas entre las décadas de 1960 y 1970, en dicha isla quedaron sepultados inmensos glaciares bajo capas de ceniza. Se ha demostrado científicamente que en la Isla Decepción el hielo sobrevive gracias a este aislamiento, lo que sirve de modelo para comprender lo que ocurre en suelo marciano.

Basándose en este comparativo, los autores plantean que las formaciones observadas en Hecates Tholus —un volcán de tipo escudo de gran antigüedad— son en realidad glaciares enterrados. Las capturas satelitales en ambas localizaciones muestran fracturas, acantilados y señales de erosión que no pueden ser explicadas simplemente por el movimiento de rocas secas, reforzando la tesis de un núcleo de hielo activo bajo la superficie.
Adicionalmente, se han identificado morrenas de empuje, evidencias de que en el pasado hubo hielo en movimiento capaz de desplazar bloques rocosos masivos. Según los investigadores, los procesos de acumulación de escombros actúan como un blindaje térmico natural, evitando la sublimación del hielo frente a la tenue y hostil atmósfera de Marte.
Pruebas geológicas fundamentales
El estudio detalla tres evidencias clave que sustentan la hipótesis de los autores:
- Grietas superficiales: Fracturas visibles desde la órbita concentradas en la parte superior de los posibles glaciares en Hecates Tholus, cuya morfología es idéntica a la de los glaciares terrestres en movimiento.
- Bergschrunds: Grietas profundas de hasta 600 metros de longitud. Estas se forman cuando el hielo en movimiento se separa de las secciones estáticas, lo que sugiere un dinamismo geológico actual o reciente en Marte.
- Efecto excavadora: La presencia de morrenas o acumulaciones de escombros empujados por el avance del hielo.

El análisis del relieve también revela depresiones que probablemente se originaron por el colapso de antiguas grietas, las cuales fueron posteriormente selladas por el polvo, creando un sistema de preservación que evita la evaporación del agua hacia el espacio.
Desafíos operativos y el Tratado del Espacio Exterior
Este hallazgo plantea un dilema legal bajo el Artículo IX del Tratado del Espacio Exterior de 1967, el cual exige a las naciones evitar la contaminación de otros mundos. Históricamente, estas reglas limitaban el acceso a los polos marcianos debido al riesgo de contaminar fuentes de agua. Sin embargo, la presencia de glaciares en volcanes ecuatoriales podría extender estas restricciones a zonas que antes se consideraban libres de riesgo biológico.

Hacia una nueva era de exploración
La principal barrera actual sigue siendo tecnológica. La dificultad del radar SHARAD para penetrar el terreno volcánico complejo subraya la necesidad de nuevos instrumentos. En este sentido, propuestas tecnológicas como el FlyRADAR surgen como soluciones diseñadas para operar en condiciones extremas y con mayor capacidad de penetración subsuperficial.
A pesar de las limitaciones de la observación remota, el conjunto de evidencias indirectas —que incluye morrenas, bergschrunds y grietas— configura un panorama sólido que vincula la geología de Marte con los entornos glaciares volcánicos de la Tierra, marcando un nuevo capítulo en la búsqueda de recursos hídricos en el espacio.
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