El presidente de la Comisión de Comercio del Parlamento Europeo, Bernd Lange, ha expresado serias dudas sobre la estabilidad de los compromisos comerciales vigentes con Estados Unidos. Estas declaraciones se producen tras el anuncio del mandatario estadounidense, Donald Trump, acerca de la imposición de nuevos aranceles del 15% aplicables de manera global. Lange ha propuesto formalmente interrumpir el proceso de ratificación del acuerdo comercial suscrito entre la Unión Europea y Washington hasta que se clarifique la situación jurídica y política derivada de este viraje arancelario.
En un comunicado difundido a través de redes sociales, el funcionario europeo subrayó que la estrategia comercial de la administración de Trump introduce un elevado nivel de inseguridad para sus aliados internacionales, incluyendo al bloque europeo. El legislador calificó el escenario actual como alarmante, afirmando que existen
“solo preguntas sin responder y una incertidumbre cada vez mayor para la Unión Europea y el resto de socios comerciales de Estados Unidos”
.
Cambio en el marco legal de las sanciones
La modificación en las condiciones de intercambio comercial tuvo su origen poco después de que el Tribunal Supremo de Estados Unidos invalidara los aranceles iniciales que se basaban en la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA). Ante esta decisión judicial, Trump ha recurrido a un marco legal alternativo: la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974. Este instrumento faculta a la presidencia para establecer gravámenes de hasta el 15% por un periodo inicial de 150 días, requiriendo la autorización del Congreso de Estados Unidos para cualquier prórroga posterior.
Bernd Lange ha cuestionado la legalidad de estas medidas unilaterales, centrando su preocupación en si la aplicación de la Sección 122 representa una violación al acuerdo pactado en 2025 en Turnberry (Escocia) entre Trump y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. El representante europeo sostiene que la ausencia de respuestas claras sobre si se respetará este pacto es motivo suficiente para pausar el trámite de ratificación en la Eurocámara.
Para abordar esta crisis, Lange presentará este lunes una solicitud formal para que el equipo negociador del Parlamento Europeo detenga sus labores legislativas relacionadas con el tratado. Sus exigencias principales incluyen:
- La obtención de una evaluación legal
“adecuada”
por parte de las autoridades estadounidenses.
- Un compromiso explícito y transparente de Estados Unidos sobre la vigencia del pacto.
- El cumplimiento estricto de las obligaciones asumidas con la Unión Europea.
El acuerdo de Turnberry, alcanzado en agosto de 2025, estableció una serie de compromisos mutuos cuya ejecución es ahora incierta debido a las nuevas directrices de Washington. El titular de la comisión INTA manifestó que
“los términos y las bases legales”
que sustentaban el documento original han sufrido cambios sustanciales frente al actual panorama impulsado por la Casa Blanca.
Exigencia de garantías y estabilidad jurídica
El punto central de la suspensión propuesta por Lange es la necesidad de contar con garantías jurídicas para que el acuerdo sea efectivo. En un contexto donde la política comercial de Estados Unidos ha variado de forma abrupta tras el fallo judicial, la previsibilidad se ha vuelto nula. Se destaca que cualquier extensión de los aranceles más allá de los 150 días iniciales dependerá exclusivamente del Congreso estadounidense, lo que añade una capa adicional de incertidumbre sobre la relación transatlántica.
Este cambio de rumbo no solo afecta el vínculo bilateral, sino que impacta a una vasta red de socios globales, lo que obliga a Bruselas y otras capitales a revisar sus estrategias de comercio exterior. El objetivo de Bernd Lange es alcanzar
“claridad y certeza legal antes de dar nuevos pasos al respecto”
en las negociaciones entre ambos bloques.
Las críticas hacia la gestión de Donald Trump han sido directas por parte del presidente de INTA, quien describió la política arancelaria actual como un
“puro caos”
que impide a los socios anticipar decisiones. La Unión Europea demanda ahora una declaración pública e inequívoca de Washington sobre su voluntad de cumplir con lo negociado y documentado previamente en Escocia.
La postura adoptada por Lange y la posible detención de la ratificación son reflejo de las crecientes tensiones entre Bruselas y Washington, agravadas por el cambio de estrategia legal en la Casa Blanca. La Comisión de Comercio considera que la falta de garantías compromete la agenda común y el espíritu de cooperación global frente a políticas de corte proteccionista.
El próximo lunes será clave, ya que el Parlamento Europeo tendrá la oportunidad de debatir la propuesta de Lange. Esta decisión no solo alterará la hoja de ruta económica entre la Unión Europea y Estados Unidos, sino que definirá el rumbo de la cooperación transatlántica en un periodo marcado por la inestabilidad legislativa.
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