La temporada estival en Punta del Este ha mostrado el lado más relajado y jovial de Benjamín Vicuña, quien se ha entregado por completo al disfrute en las costas de José Ignacio. El reconocido intérprete chileno ha convertido el océano en el epicentro de su descanso, aprovechando cada instante para sumergirse en las aguas frescas del Atlántico. A través de sus plataformas digitales, específicamente en Instagram, ha compartido con sus seguidores postales que lo muestran plenamente integrado a su entorno predilecto: la arena y el mar.
Con un aspecto bronceado y una actitud visiblemente distendida, Vicuña suele acercarse a la orilla con determinación para lanzarse al agua. La natación se ha posicionado como su actividad favorita durante estos días; su figura se distingue entre la espuma mientras desafía la rompiente y se deja guiar por la marea. Capturado por la lente en el momento preciso de barrenar las olas, el actor vive esta práctica como una auténtica celebración de libertad estival. Al salir del agua, su sonrisa confirma la satisfacción de conectarse con la naturaleza de forma genuina y sencilla.
Un refugio de paz en José Ignacio
El escenario de José Ignacio se ha consolidado como el refugio personal del artista. Entre la suavidad del viento y el sonido constante del mar, la rutina de Benjamín Vicuña fluye sin las presiones de las grandes producciones. Durante los atardeceres, es común verlo contemplar el horizonte bajo la luz dorada del sol, respirando el aire marino. En una de las secuencias más llamativas compartidas, se aprecia una fogata encendida a la orilla del mar al caer la noche, con una luna creciente destacándose en el firmamento uruguayo, una estampa que resalta la espontaneidad de su estancia.
La elección de este balneario no es fortuita, ya que Punta del Este es el punto de encuentro por excelencia de diversas figuras públicas durante enero. Sin embargo, el actor prefiere la sencillez de los elementos básicos: arena, fuego y agua, priorizando el tiempo de calidad con sus seres queridos por encima del bullicio mediático.

En este contexto, su relación con Anita Espasandín ha cobrado un protagonismo especial. El vínculo entre ambos se muestra consolidado y plenamente integrado a la dinámica familiar. Los hijos mayores de Vicuña, nacidos de su relación con Pampita, así como los pequeños Magnolia y Amancio —fruto de su vínculo con la China Suárez—, forman parte esencial de estos días de convivencia, alternando sus actividades cuando los menores no se encuentran en Turquía con su madre.
El sentido del humor también ha tenido su espacio en este verano. Recientemente, con motivo de San Valentín, la pareja compartió detalles cargados de complicidad. Anita Espasandín publicó una curiosa fotografía de un muñeco de jengibre con el rostro de Benjamín Vicuña usando gafas de sol, acompañada del texto:
“Mi Valentín”
. Por su parte, el actor optó por el romanticismo clásico al publicar una imagen en blanco y negro donde ambos aparecen abrazados en una reposera, bajo la leyenda:
“Así”
.

El balance de un enero sanador
La arquitecta Anita Espasandín también utilizó sus redes sociales para hacer un recuento de lo vivido en territorio uruguayo. En un álbum que incluye fotos de sus hijos, su madre y su pareja, expresó la gratitud por el tiempo compartido. En su mensaje, destacó la importancia de sus vínculos afectivos con las siguientes palabras:
“Mis hijos, mis mini guardianes… mi fortuna, mi mamá, su compañía y amor incondicional, Benjamín, mi mejor compañero. El mar que todo lo sana. Gracias enero”
.
Finalmente, el verano en Uruguay para el actor chileno se resume en una desconexión total para una reconexión interna. Entre la calidez de los fogones nocturnos, las jornadas de nado y la compañía de su círculo más íntimo, Benjamín Vicuña construye recuerdos duraderos en un escenario donde el mar actúa como el principal refugio y sanador.
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