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Mujeres en la ciencia: los retos para cerrar la brecha en STEM e IA

En el panorama educativo global, se observa un fenómeno particular: las mujeres jóvenes muestran una mayor tendencia que los varones a emprender estudios de tercer nivel. Según datos oficiales de la ONU, el 46% de ellas se matricula en instituciones superiores durante los cinco años posteriores a culminar el bachillerato, frente a un 40% de los hombres. No obstante, esta ventaja inicial no se refleja en las áreas científicas, donde las mujeres apenas constituyen el 35% de los graduados. La organización internacional es enfática al señalar que

“Las mujeres siguen estando subrepresentadas en la investigación científica a nivel mundial.”

Esta disparidad responde a una amalgama de factores de índole cultural e histórica. Los denominados techos de cristal y los estereotipos de género continúan influyendo en las trayectorias profesionales sin sustento fáctico, perpetuándose a través del tiempo. A pesar de que existen transformaciones en la percepción social, persiste una ardua labor para fomentar el involucramiento de niñas y mujeres en el ámbito científico. Diversas especialistas analizan este escenario desde la formación académica hasta el crecimiento profesional.

Lucía Mauritzen, directora ejecutiva de Chicas en Tecnología

El persistente distanciamiento en la formación tecnológica

Lograr la paridad en las facultades de tecnología de América Latina sigue siendo un objetivo pendiente. Un informe de Chicas en Tecnología (CET), que contó con el respaldo de NCR Foundation, revela que aunque las mujeres son mayoría en el sistema universitario general, su cuota de participación en las disciplinas STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) oscila únicamente entre el 30% y el 40% en gran parte de los países de la región. Este documento resalta la persistencia del prejuicio de que las ciencias no son áreas destinadas al género femenino.

Respecto a esta realidad, Lucía Mauritzen, directora ejecutiva de CET, explica que

“Acompañar a niñas y jóvenes en el desarrollo de vocaciones STEM no es solo ampliar oportunidades individuales, es transformar la ciencia que se produce y el futuro que construimos. Cuando una chica se imagina haciendo ciencia, no solo gana una posibilidad personal, también se abre la puerta a soluciones más diversas, más justas y más representativas de nuestras realidades.”

La problemática trasciende las aulas y se manifiesta con crudeza en el mercado laboral. Cifras de la ONU indican que, en sectores de vanguardia como el cuántico, menos del 2% de los aspirantes a un empleo son mujeres, lo que equivale a una proporción de una por cada 54 solicitantes.

Marcela Riccillo, doctora en Computación y directora de la Certificación en Inteligencia Artificial de la Escuela de Innovación de ITBA

La capacitación en áreas STEM resulta fundamental para encarar los retos del siglo XXI. Se ha identificado que estos sectores vinculados a la tecnología no solo ofrecen un crecimiento profesional notable, sino también condiciones de trabajo superiores. Según el informe de CET,

“Los beneficios no se limitan al ámbito remunerativo, sino que, frente al rol cada vez más transversal y protagónico de la tecnología en el diseño de nuevos productos y servicios, los conocimientos en estas áreas se convierten en habilidades requeridas para ser protagonistas de los procesos de creación y transformación en curso.”

Valeria Abusamra

Iniciativas académicas y el rol de la divulgación

Instituciones como el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) han impulsado campañas para resaltar la relevancia de integrar a niñas y mujeres en la investigación. Valeria Abusamra, Directora de la Licenciatura en Ciencias del Comportamiento del ITBA y experta en procesos de aprendizaje, sostiene que el contacto temprano con la ciencia es vital.

Según Abusamra:

“Muchas vocaciones científicas nacen gracias a docentes, experiencias escolares o simplemente por alguien que logra contagiar la pasión por entender cómo funciona el mundo. Por eso, la docencia y la divulgación científica representan hoy puertas de entrada fundamentales: acercan la ciencia a la vida cotidiana y permiten que niñas y jóvenes descubran que ese también puede ser un lugar para ellas. La divulgación cumple además un papel clave al hacer visibles a mujeres científicas y mostrar trayectorias posibles, ampliando la idea de quién puede dedicarse a la ciencia y en qué espacios se produce conocimiento. Posiblemente el desafío más importante sea que cada vez más chicas puedan descubrir que la ciencia no es solo algo que se estudia, sino un espacio desde el que pueden construir su propia voz, hacer preguntas y producir conocimiento para mejorar el mundo que vivimos.”

Por otro lado, Sandra Wray, quien lidera la carrera de Bioingeniería en la misma institución, admite que aunque la presencia femenina ha crecido, la subrepresentación persiste. Wray menciona que las mejoras en el equilibrio entre la vida familiar y laboral, así como la reducción de prejuicios, son logros de la sociedad en su conjunto. Sin embargo, cita datos del CONICET donde se observa que “las científicas tardan más que los hombres en avanzar en los distintos escalafones de la carrera, e incluso muy pocas logran llegar a las categorías más altas”.

En el CONICET, de las cuatro áreas de investigación STEM, tres presentan una mayoría femenina desde el año 2010:

  • Ciencias Biológicas y de la Salud
  • Ciencias Agrarias
  • Ciencias de Materiales y de Ingeniería

El área de Ciencias Exactas y Naturales es la única que no sigue esta tendencia. En el ITBA, la carrera de Bioingeniería registra un 59% de graduadas, con rangos anuales que van del 50% al 63% desde su primera promoción en 2017. Un caso emblemático es el de la bioingeniera salteña Noel de Castro, egresada de la Universidad Favaloro, quien se perfila como candidata para convertirse en la primera astronauta de Argentina.

Sandra Wray, directora de la carrera de Bioingeniería del ITBA

Inteligencia Artificial y Medio Ambiente

El impacto de la Inteligencia Artificial (IA) es gestionado en el ITBA por la Dra. Marcela Riccillo, directora de la Certificación en IA. Asimismo, el campo de la Ingeniería en Medio Ambiente muestra avances significativos. La Dra. María Inés Errea, Directora del Centro de Ingeniería en Medio Ambiente, resalta que

“Actualmente, las mujeres ingenieras y químicas ocupan un lugar cada vez más relevante en el ámbito científico en general, incluyendo el área de remediación ambiental. En ámbitos como el CONICET y la universidad, muchas mujeres lideran proyectos, forman recursos humanos y generan conocimiento aplicado, fortaleciendo la ciencia local y su vínculo con las necesidades de la sociedad.”

María Inés Errea, directora del Centro de Ingeniería en Medio Ambiente del ITBA

El camino hacia un futuro equitativo

Organizaciones internacionales insisten en que el acercamiento a la ciencia debe ocurrir desde la primera infancia, basándose en la curiosidad y la pasión más que en el género. Históricamente, el acceso a las áreas STEM fue restringido para las mujeres, por lo que el reto actual no solo es inspirar vocaciones, sino garantizar igualdad en el reconocimiento económico y profesional.

Para el año 2026, la ONU ha subrayado la necesidad de crear una sinergia entre la IA, las ciencias sociales, la tecnología y las finanzas. El objetivo es eliminar las barreras digitales, impulsar empresas lideradas por mujeres y promover una gobernanza de la inteligencia artificial que sea inclusiva.

Finalmente, Antonio Guterres, Secretario General de la ONU, realizó un llamado a la acción global:

“Debemos garantizar que cada niña pueda imaginar un futuro en STEM y que cada mujer pueda prosperar en su carrera científica.”

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