El jefe de la diplomacia de Irán, Abbas Araqchi, ratificó este sábado la veracidad de los registros oficiales sobre las víctimas mortales durante las recientes manifestaciones en el país. El ministro no solo respaldó las cifras gubernamentales, sino que lanzó un desafío directo a cualquier actor internacional que intente desacreditar dichos datos sin presentar sustento alguno.
A través de un pronunciamiento en sus redes sociales, Araqchi recalcó que el conteo oficial de fallecidos se sitúa en 3.117 personas. Según el funcionario, esta transparencia responde a un compromiso directo con la ciudadanía iraní.
«Cumpliendo nuestra promesa de total transparencia hacia nuestro propio pueblo, el Gobierno de Irán ya ha publicado una lista completa de las 3.117 víctimas de la reciente operación terrorista, incluidos unos 200 oficiales»
, manifestó en su mensaje público.
Contradicciones con Washington
El titular de Exteriores fue enfático al solicitar evidencias a quienes pongan en duda la precisión de la información estatal. Aunque no especificó el destinatario de su mensaje, estas declaraciones surgen poco después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, asegurara este viernes que unas 32.000 personas perdieron la vida en un lapso breve dentro del territorio iraní, sin proporcionar una fuente para dicho dato.
Discrepancias en los reportes de víctimas
Las cifras sobre el impacto de la represión en las marchas, que se originaron por el deterioro de la economía, varían significativamente según el organismo que las reporte:
- Gobierno de Irán: 3.117 fallecidos (incluyendo cerca de 200 agentes de seguridad).
- HRANA (Human Rights Activists News Agency): Estima más de 7.000 víctimas.
- Donald Trump: Asegura que hubo 32.000 asesinatos.
A pesar de que la intensidad de las manifestaciones ha disminuido, diversas organizaciones no gubernamentales internacionales continúan con el levantamiento de datos y la recopilación de información, advirtiendo que el número real de decesos podría elevarse conforme se verifiquen nuevos testimonios.
Tensión diplomática y el programa nuclear
Este cruce de declaraciones se produce en un clima de alta fricción entre Teherán y Washington. La disputa no se limita a los derechos humanos, sino que se extiende al programa nuclear iraní. Actualmente, ambas potencias mantienen diálogos indirectos en Omán y Suiza, en medio de una escalada de tensiones y el despliegue militar de Estados Unidos en el Medio Oriente.
En este escenario, Donald Trump sugirió inicialmente una posible intervención militar debido a la represión de las protestas internas, aunque posteriormente redirigió sus advertencias hacia el control de las actividades atómicas de Irán, las cuales las autoridades persas defienden como estrictamente pacíficas.
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