Tras casi dos décadas de espera, la reconocida artista Shakira se reencontrará con sus seguidores mexicanos en el corazón de la capital azteca: la Plaza de la Constitución. El anuncio fue realizado de manera oficial a través de un comunicado conjunto entre la cantante barranquillera y Clara Brugada, actual jefa de Gobierno, confirmando que la cita está pactada para el próximo 1 de marzo a las 20:00 horas.
Este evento genera una enorme expectativa, dado que la última vez que la intérprete se presentó en este espacio, en el año 2007, logró establecer récords históricos de asistencia que marcaron un antes y un después en la organización de espectáculos gratuitos en la Ciudad de México.
El retorno de la estrella no solo apela a la nostalgia de sus fans, sino que revive los ecos de aquel concierto masivo que formó parte de su exitosa gira mundial Oral Fixation Tour.

El impacto económico y logístico del show de 2007
La noche del 27 de mayo de 2007 quedó grabada en la memoria colectiva al congregar a más de 210,000 personas, convirtiéndose en uno de los recitales con mayor afluencia en la historia del Zócalo.
A pesar de que el ingreso para el público fue totalmente gratuito, el montaje requirió una inversión significativa en términos de logística. Según informes de la época, Shakira decidió no cobrar honorarios artísticos, ofreciendo su talento sin costo como una muestra de gratitud hacia el público de México.
No obstante, los costos de producción —que incluyeron el despliegue de escenario, sistemas de audio, iluminación y operativos de seguridad— fueron financiados principalmente por patrocinadores del sector privado, destacando la participación de la empresa Corona. Asimismo, se contó con el respaldo del entonces Gobierno del Distrito Federal, liderado por Marcelo Ebrard.
Dicha estrategia de colaboración permitió la ejecución de un show de escala internacional sin costo para los asistentes, estableciendo un precedente fundamental para futuros eventos masivos en la metrópoli.
La evolución de una estrella global
Cuando Shakira se presentó en 2007, se encontraba culminando una de sus etapas más brillantes con el proyecto Fijación Oral. Desde ese punto, su trayectoria ha experimentado una evolución constante, lanzando producciones discográficas fundamentales como She Wolf, Sale el Sol y El Dorado. Además, su presencia en el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl la ratificó como una de las figuras latinas más influyentes de la industria musical.
En el ámbito personal, la vida de la colombiana también ha pasado por transformaciones profundas. Durante estos años, conformó una familia, atravesó una mediática ruptura con el exfutbolista Gerard Piqué, gestionó un proceso judicial en España y trasladó su residencia a Miami junto a sus hijos. Al mismo tiempo, ha fortalecido su rol como líder social y empresaria mediante su labor en la Fundación Pies Descalzos.
En 2024, la artista inició un nuevo ciclo creativo con el lanzamiento del álbum Las mujeres ya no lloran, acompañado de una gira global que ha agotado entradas en múltiples ciudades, incluyendo una serie de presentaciones históricas en la Ciudad de México.

Un reencuentro con profundo simbolismo
A través de sus redes sociales, específicamente en Instagram, la cantante compartió su emoción por este regreso con el siguiente mensaje:
“¡México lindo! ¿Se acuerdan del 2007 cuando canté para ustedes en el Zócalo? Bueno, yo quiero contarles que esa experiencia se va a volver a repetir”
Este nuevo encuentro en la Plaza de la Constitución no es solo una conexión entre dos etapas de su carrera profesional; representa la metamorfosis de una mujer que pasó de ser un ícono del pop mundial a un símbolo de resiliencia personal, manteniendo intacto el lazo con una audiencia que la ha respaldado fielmente durante casi veinte años.
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