En una nueva jornada de acciones diplomáticas, el Gobierno de Nueva Zelanda ha oficializado este viernes una significativa ampliación de las sanciones impuestas a Rusia. Esta medida responde directamente a la persistente invasión en territorio de Ucrania, un conflicto bélico que inició hace casi cuatro años bajo las órdenes directas del mandatario Vladimir Putin y que continúa activo ante la ausencia de consensos en las mesas de diálogo internacionales.
Según el reporte oficial emitido por el Ministerio de Exteriores neozelandés, el registro de penalizaciones ha sido actualizado para incorporar a un total de 23 personas, 13 entidades jurídicas y 100 embarcaciones de bandera rusa. Hasta el momento, las autoridades de Moscú no han emitido un pronunciamiento oficial respecto a esta nueva oleada de restricciones.
Ajuste en el mercado de hidrocarburos
Una de las decisiones más determinantes en esta actualización de carácter económico es la reducción del límite de precio permitido para la comercialización del crudo de origen ruso. La administración neozelandesa ha resuelto disminuir dicho tope de los 47,6 dólares (equivalentes a unos 40,5 euros) a una cifra de 44,1 dólares (aproximadamente 37,5 euros), buscando con esto impactar directamente en la recaudación financiera del Kremlin.
Desde que comenzó la ofensiva militar en marzo de 2022, las autoridades de Nueva Zelanda han desplegado múltiples baterías de sanciones contra el aparato estatal ruso. Estas disposiciones ya alcanzaban a figuras de primer nivel jerárquico, incluyendo al propio Vladimir Putin, al ministro de Exteriores Sergei Lavrov y al primer ministro Mijail Mishustin, como parte de la presión global sostenida para detener las hostilidades en territorio ucraniano.
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