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Larry, el «jefe ratonero» que ha visto pasar a seis líderes británicos

En el año 2022, tras la dimisión de Boris Johnson como primer ministro del Reino Unido, la cuenta de redes sociales @Number10cat emitió un mensaje contundente:

“No soy el gato de Boris Johnson. Como todos los primeros ministros, él es solo un residente temporal de Downing Street. Yo vivo aquí de forma permanente. Cuando finalmente se vaya, yo me quedaré”

. Este mensaje encapsula perfectamente la realidad del 10 de Downing Street: los mandatarios son pasajeros, pero el gato Larry es el verdadero cimiento de la residencia.

Larry no es un animal doméstico convencional. Posee un perfil en la plataforma X que ya se acerca al millón de seguidores, convirtiéndose en un auténtico influencer de la política internacional. Posee una personalidad que muchos describen como independiente y, en ocasiones, algo malhumorada, pero su fotogenia es innegable. Su historia es la de un ascenso meteórico, pasando de ser un animal callejero a habitar el epicentro del poder del Reino Unido.

Con casi un millón de seguidores en X, la cuenta @Number10cat refuerza el estatus de Larry como influencer y símbolo cultural más allá de la política británica.
REUTERS/Toby Melville

La popularidad del felino es tal que los niños que acuden a visitar la sede del Gobierno suelen preguntar primero por Larry antes que por el propio primer ministro. Un fotógrafo que labora habitualmente en la zona comentó al respecto:

“Eso demuestra realmente lo popular que es en comparación con cualquier primer ministro que esté en el cargo o que esté a punto de asumirlo”

. Este fenómeno ha derivado en una amplia oferta de mercadotecnia, que incluye desde peluches y figuras decorativas hasta bolsos reutilizables y otros recuerdos.

Al conmemorarse el Día Internacional del Gato, la figura de Larry se erige como el jefe ratonero oficial de la sede ministerial, cumpliendo quince años de trayectoria. Lo que comenzó como un cargo de control de plagas se ha transformado en un fenómeno cultural de alcance global que ignora las divisiones partidistas y trasciende la política tradicional.

El gato que fue testigo de seis administraciones

Adoptado para controlar una plaga de ratones, el felino se transformó en emblema nacional y protagonista de recuerdos y productos inspirados en su imagen
REUTERS/Hannah McKay

A lo largo de su prolongada estancia en el 10 de Downing Street, Larry ha convivido con figuras de la talla de Theresa May, Boris Johnson, Liz Truss y Rishi Sunak. Desde el inicio de este 2024, el felino ha tenido que adaptarse a la presencia de Keir Starmer, actual líder del Partido Laborista.

Su llegada a la residencia oficial se produjo en 2011, cuando fue adoptado del refugio Battersea Cats and Dogs Home. El objetivo inicial era combatir una invasión de roedores que incluso fue captada por las cámaras de televisión en la entrada principal del recinto. Desde entonces, el felino se ha mantenido como un referente estable en medio de crisis internacionales, procesos electorales y agitación institucional.

La influencia de Larry trasciende las fronteras británicas y llega a la prensa mundial. En el año 2019, durante una visita de Estado, el jefe ratonero captó la atención del mundo al interrumpir momentáneamente el avance de la caravana del entonces presidente estadounidense, Donald Trump. El periodista Bill Neely difundió las imágenes donde se observa al gato sentado bajo la limusina del mandatario, bloqueando su camino.

La popularidad de Larry entre los visitantes de Downing Street supera la de cualquier primer ministro, según relatan quienes trabajan en el lugar
REUTERS/Toby Melville

En su rutina diaria, Larry se dedica a recibir a los invitados ilustres, supervisar los protocolos de seguridad y evaluar la comodidad de los muebles antiguos para sus frecuentes descansos. Según indican los testigos, el animal se encuentra permanentemente en una “fase de planificación estratégica” en su misión de terminar con los ratones de la zona. No obstante, también hay espacio para la acción, como sus conocidos enfrentamientos con zorros locales o sus siestas captadas por la prensa, escenas que ya forman parte del paisaje habitual en Downing Street.

Finalmente, sobre su legado a largo plazo, la cuenta @Number10cat lanzó una reflexión cargada de ironía sobre la permanencia del felino:

“Mi deseo es ser embalsamado y colocado sobre una chimenea en Downing Street como recordatorio constante de que los habitantes no deben hacer nada estúpido”

.

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