Una incursión aérea ejecutada por las Fuerzas de Defensa de Israel contra un centro de operaciones del Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) ha resultado en el fallecimiento de al menos tres personas. El incidente tuvo lugar en Ain al Hilweh, reconocido como el mayor campamento de refugiados palestinos en territorio libanés, ubicado en las inmediaciones de la ciudad de Sidón. Esta acción militar se produce en un contexto de intensificación de los ataques, a pesar de la tregua pactada hace aproximadamente un año entre el Estado de Israel y la organización Hezbolá.
Justificación de las operaciones militares
A través de un comunicado oficial, el mando militar israelí precisó que el objetivo del ataque fueron «posiciones de Hamás» dentro del recinto de refugiados, alegando que estas eran utilizadas por «el grupo terrorista para perpetrar ataques contra Israel».
«Este cuartel general se ha utilizado durante los últimos meses para preparar actividades terroristas contra las fuerzas israelíes en territorio libanés, y presenta zonas de entrenamiento desde las cuales se planeaban ataques terroristas contra el Ejército y el Estado de Israel»
Las autoridades israelíes señalaron además que dicha infraestructura se encontraba «en el corazón de una población civil, explotando cínicamente sus residentes para promover los objetivos terroristas de la organización y usándolos como escudos humanos». Según el informe, estas acciones representan una «amenaza para el Estado de Israel» y una transgresión de los acuerdos bilaterales.
Por su parte, Hamás condenó enérgicamente el bombardeo, calificándolo como «un nuevo crimen añadido a la serie de continuos ataques contra nuestro pueblo palestino». La organización añadió que el hecho constituye una «violación de la soberanía del hermano Líbano» y evidencia la intención de Israel de «desestabilizar la seguridad y la estabilidad en la región».
Escalada en el valle de la Becá
Poco después del primer suceso, se reportó una segunda ofensiva israelí dirigida a un centro operativo de Hezbolá en Baalbek, situado en el valle de la Becá. Israel sostiene que este punto era «empleado para promover complots terroristas» contra sus tropas.
De acuerdo con la agencia oficial de noticias libanesa NNA, las agresiones se extendieron a localidades como Qasr Naba y Tamnin al-Tahta. El balance total de víctimas en esta zona del valle asciende a seis muertos y 25 heridos en toda la serie de bombardeos registrados.
Crisis del alto el fuego
Desde la firma de la tregua en noviembre de 2024, Israel ha efectuado decenas de incursiones aéreas. Mientras que el gobierno de Jerusalén argumenta que estas acciones son necesarias para neutralizar las actividades de Hezbolá, tanto Beirut como la Organización de las Naciones Unidas (ONU) han manifestado su rechazo y condena.
El pacto original, derivado de los conflictos iniciados tras los ataques del 7 de octubre de 2023, exigía que ambas partes retiraran sus fuerzas del sur de Líbano. No obstante, la tensión persiste debido a que el Ejército israelí mantiene cinco puestos militares en suelo libanés, una situación que las autoridades locales y el grupo chií demandan finalizar de inmediato.
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