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Condena para alias Botalón: El gestor de paz que sigue bajo proceso

En un fallo de segunda instancia, el Tribunal Superior de Bucaramanga ratificó la condena contra Arnubio Triana Mahecha, conocido en el ámbito criminal como alias Botalón. La resolución judicial se fundamenta en acciones delictivas perpetradas en el año 2016, vinculando al exjefe paramilitar con la creación de una organización armada dedicada a la extorsión y la ejecución de atentados, en complicidad con otros antiguos combatientes.

Esta sentencia, emitida con fecha del 10 de febrero de 2026, surge en un contexto legal complejo, considerando que Triana Mahecha había sido excluido del marco de Justicia y Paz en el mes de enero de 2025. Pese a la gravedad de este dictamen judicial, diversos reportes señalan que, transcurridos diez días desde el fallo, el sujeto aún conserva su designación oficial como gestor de paz, una condición que genera interrogantes sobre la coherencia de las políticas actuales.

Dentro del historial delictivo de alias Botalón destaca su confesión de haber participado en más de 53 asesinatos y aproximadamente 100 casos de desaparición forzada durante su comparecencia en el proceso de justicia transicional. No obstante, el presidente Gustavo Petro decidió incluirlo, en septiembre de 2025, en el grupo de 16 exparamilitares nombrados para facilitar diálogos de paz.

Es importante señalar que, si bien la legislación de Paz Total permite la suspensión de ciertas órdenes de captura para cumplir funciones humanitarias, las sentencias condenatorias en firme mantienen su vigencia y prioridad legal. Actualmente, la determinación final sobre si Triana Mahecha continuará ejerciendo sus labores como gestor recae exclusivamente en la voluntad del mandatario Gustavo Petro.

Arnubio Triana Mahecha, alias Botalón - crédito red social Facebook

Controversia institucional por el nombramiento de Triana Mahecha

La polémica en torno a este personaje se intensificó el 22 de septiembre de 2025, cuando desde la Presidencia de la República se ratificó que el excomandante paramilitar seguiría cumpliendo sus funciones asignadas. Esto ocurrió incluso ante el evidente cuestionamiento jurídico derivado de nuevas sentencias que lo señalan por reincidir en actividades ilícitas tras su proceso de desmovilización inicial.

Dicho respaldo oficial fue plasmado en la resolución 327 del 21 de septiembre de 2025. Este documento ha sido el centro del debate sobre el tratamiento que el Estado otorga a exjefes de estructuras armadas que regresan a la criminalidad, poniendo en duda la efectividad de los mecanismos de justicia y reparación vigentes.

La situación jurídica de alias Botalón es crítica, debido a que sobre él pesa una sentencia previa de 14 años de prisión por los delitos de concierto para delinquir, narcotráfico, extorsión y financiación del terrorismo. Aunque dicho fallo, datado el 29 de enero de 2024, fue apelado en su momento, fue precisamente esta la resolución que el Tribunal Superior de Bucaramanga entró a ratificar en la instancia superior.

Alias Botalón fue uno de los 16 gestores de paz que designó el presidente Petro en 2025 - crédito Leonardo Rueda / Prensa Alcaldía de Bucaramanga

Durante el proceso, el Tribunal de Justicia y Paz sostuvo inicialmente que se debía respetar la presunción de inocencia mientras la condena no estuviera plenamente ejecutoriada, lo que permitió que los beneficios procesales del sujeto se mantuvieran intactos por un tiempo prolongado.

No obstante, se ha aclarado que la designación administrativa como gestor de paz no altera la realidad jurídica ni el estatus penal del condenado. Las funciones delegadas, las cuales tienen un cronograma previsto hasta el 6 de agosto de 2026, no representan bajo ningún concepto una amnistía ni detienen el curso de las investigaciones o el cumplimiento de las penas impuestas. Además, cada individuo bajo esta figura tiene la obligación de suscribir actas de compromiso enfocadas en la reparación integral de las víctimas.

La reestructuración criminal y el mando de alias Botalón

Uno de los hallazgos más preocupantes dentro del expediente presentado por la Fiscalía General es el reporte sobre cómo Arnubio Triana Mahecha aprovechó su libertad condicional, obtenida en 2016, para reestructurar redes delincuenciales. Se le identificó como el cabecilla de una organización ilegal en la que operaban sujetos identificados con los alias de Giovanni, Dayron, Purino, Negro Jeison y Juan Esteban.

Las indagaciones judiciales revelaron un sistema coordinado para someter a las poblaciones mediante el envío de panfletos intimidatorios y comunicaciones a través de WhatsApp. Estas tácticas delictivas derivaron en graves consecuencias sociales, incluyendo homicidios selectivos y el desplazamiento forzado de comunidades vulnerables.

Las pruebas recolectadas por los entes investigadores fueron determinantes para demostrar su rol directivo. Según consta en los reportes de inteligencia:

“A través de interceptaciones telefónicas, análisis link, interrogatorios y entrevistas, se pudo establecer que Arnubio Triana Mahecha, alias Botalón, ejercía el mando de la red criminal y tenía pleno conocimiento de las actividades delictivas de sus integrantes, con quienes se comunicaba y dirigía mediante llamadas telefónicas, a fin de evitar ser detectados por las autoridades”.

El Gobierno de Colombia reactivó la figura de gestores de paz para 16 exjefes paramilitares, incluyendo a Salvatore Mancuso, alias Jorge 40 y

Ante la evidencia de reincidencia, la Fiscalía solicitó de manera formal que alias Botalón fuera expulsado definitivamente del régimen de Justicia y Paz. El objetivo de esta petición era revocar la pena alternativa de ocho años y obligar al procesado a cumplir la sentencia original, que asciende a 40 años de cárcel por el extenso catálogo de delitos cometidos.

Finalmente, esta solicitud fue aceptada por el Tribunal de Justicia y Paz el 19 de diciembre de 2024, medida que fue ratificada posteriormente el 13 de febrero de 2025 por el Juzgado de Ejecución de Sentencias. El fundamento de esta decisión fue el reconocimiento de que el excomandante paramilitar traicionó los compromisos de paz al retomar las armas tras su desmovilización.

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