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Uruguay en alerta por sequía y caída de reservas de agua dulce

La persistente escasez de precipitaciones que afecta a Uruguay desde hace varios meses ha generado una profunda preocupación en el sector agropecuario, especialmente por el marcado déficit hídrico detectado en los departamentos ubicados al sur del territorio nacional. Ante las quejas del agro, el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) ha tenido que implementar diversas estrategias de contingencia; sin embargo, las proyecciones meteorológicas no ofrecen certezas y el horizonte se torna pesimista ante la ausencia de lluvias y la llegada de temperaturas elevadas.

A la crisis que atraviesa el campo se suma una amenaza directa para el consumo humano. La represa de Paso Severino, considerada una de las fuentes vitales de suministro para Montevideo y su área metropolitana, ha experimentado una notable disminución en sus niveles de almacenamiento. Diversos análisis técnicos coinciden en que el panorama futuro es sumamente complejo, basándose en los monitoreos realizados por el Instituto Uruguayo de Meteorología (Inumet) y el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA).

Falta de alimentación y de agua para animales: dos consecuencias de la sequía en Uruguay (Captura Telenoche/Canal 4)

Pronósticos inciertos y temperaturas en ascenso

La situación técnica ha sido analizada por especialistas en el área hídrica.

“Hay una gran incertidumbre porque las tendencias no están siendo claras”

, explicó Guadalupe Tiscornia, quien se desempeña como directora técnica del INIA. Los informes más recientes de este organismo indican que existe una elevada probabilidad de que las lluvias se mantengan por debajo de los promedios normales en todo el país. Asimismo, se estima un 50% de probabilidades de que las temperaturas se sitúen por encima de lo habitual en todo el suelo uruguayo.

Aunque durante el fin de semana del 10 de enero se registraron algunas lluvias que ofrecieron un “alivio” momentáneo a los productores, este fenómeno no fue suficiente para revertir el estado de sequía estructural. Tiscornia enfatizó que “en el sur prácticamente no ha llovido” desde aquellas fechas, lo que agrava la condición de los suelos.

Esta carencia de agua ha provocado una mínima disponibilidad de humedad en la tierra, una problemática que se ha venido arrastrando de forma ininterrumpida desde el pasado mes de octubre. Según la experta del INIA, el escenario es “preocupante” debido a la acumulación de factores climáticos adversos.

El escenario en 2023: vista general del embalse de Canelón Grande durante una grave sequía, en Canelones, Uruguay. 29 de junio, 2023. REUTERS/Alejandro Obaldia

Evaluación de las reservas y el recuerdo de la crisis de 2023

Las previsiones climáticas de Inumet, que abarcan el periodo de febrero a abril, sugieren que la temperatura media se ubicará “entre normal y por encima de lo normal” en la totalidad del país. El instituto asignó un 40% de probabilidad a que el calor supere los registros normales, un 40% a que se mantenga en rangos habituales y apenas un 20% a que sea inferior.

Para la población uruguaya, esta situación evoca los difíciles momentos vividos en el año 2023, periodo en el que una sequía extrema alteró la calidad del suministro público, provocando que el agua que salía de los grifos de Montevideo fuera salada. Aquel fenómeno generó además pérdidas millonarias para los productores. No obstante, las autoridades aclaran que repetir una crisis de tal magnitud parece un escenario lejano por ahora, dado que la sequía histórica del año pasado fue el resultado de tres años consecutivos de déficit de lluvias.

A pesar de esto, las reservas de agua dulce continúan en descenso. Paso Severino, que alimenta a la planta potabilizadora de Aguas Corrientes para abastecer a la capital y zonas aledañas, ha perdido un 10% de su capacidad operativa en lo que va del presente año. Estas cifras han sido validadas por OSE, la compañía pública encargada del suministro de agua potable.

El escenario en 2023: vista del bajo nivel de agua en la represa Canelón Grande (AP Foto/Santiago Mazzarovich)

Al inicio de este año, la reserva de Paso Severino contaba con 51,7 millones de metros cúbicos, pero la intensa demanda derivada del calor redujo ese volumen a 43 millones de metros cúbicos para el pasado martes. Esto representa una pérdida neta de ocho millones de metros cúbicos en un periodo muy corto. Por su parte, la represa de Canelón Grande, que también forma parte del sistema de Aguas Corrientes, ha visto mermada su disponibilidad.

Este descenso en los niveles críticos coincide con un incremento sostenido en la demanda de agua por parte de los habitantes de Montevideo. Pese a la gravedad de las cifras, voceros del gobierno han manifestado que, bajo las condiciones actuales, un escenario como el de 2023 no está previsto en el corto plazo.

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