La corporación estatal de energía nuclear de Rusia ha manifestado este jueves su plena disposición para actuar como receptor del uranio enriquecido proveniente de Irán. Esta medida estaría supeditada a la concreción de un consenso formal con Estados Unidos, en el marco de las complejas negociaciones indirectas que buscan establecer un nuevo pacto sobre la actividad atómica de Teherán.
El máximo representante de Rosatom, Alexei Lijachev, subrayó que el gigante euroasiático cuenta con la capacidad técnica y operativa para gestionar dicho material. Lijachev recalcó que Moscú posee una trayectoria previa y sólida experiencia en la ejecución de este tipo de transferencias internacionales de componentes nucleares, según reportaron medios oficiales.
Postura de Irán y condiciones de Washington
No obstante, la postura de las autoridades iraníes ha sido, hasta el momento, de rechazo ante las exigencias de Washington para trasladar sus reservas fuera de sus fronteras. El gobierno de Irán ha condicionado cualquier disminución en sus niveles de enriquecimiento a la anulación total de las sanciones económicas impuestas por la administración estadounidense contra la nación asiática.
Sobre este punto, el vicepresidente iraní y líder de la Organización para la Energía Atómica de Irán (OEAI), Mohamed Eslami, fue enfático el pasado 9 de febrero al declarar que la exportación de sus reservas es un tema que
«nunca ha estado en la agenda»
. Durante sus declaraciones, Eslami precisó que
«esto no fue discutido en las negociaciones»
desarrolladas inicialmente en Omán y posteriormente en Suiza.
Escalada de tensión en Oriente Próximo
Paralelamente, el Kremlin ha expresado su profunda preocupación por lo que califica como un «aumento sin precedentes» de la inestabilidad en Oriente Próximo. Rusia ha instado a la moderación tanto a Teherán como a Washington, en un escenario marcado por el despliegue de fuerzas militares estadounidenses y las advertencias directas del presidente Donald Trump, quien ha sugerido posibles represalias si el diálogo diplomático no arroja resultados satisfactorios.
La retórica de Trump, que inicialmente vinculó posibles acciones militares a la represión interna en Irán, se ha centrado recientemente en las ambiciones nucleares del país asiático. Cabe recordar que Teherán insiste en el carácter pacífico de su programa, el cual sufrió un impacto crítico tras las ofensivas aéreas de Israel y Estados Unidos en junio de 2025, ataques que dejaron un saldo trágico de más de 1.100 víctimas mortales.
La desconfianza en Irán hacia un nuevo acercamiento con Washington persiste, debido a que los bombardeos mencionados ocurrieron precisamente mientras se intentaba reflotar el pacto. La crisis diplomática se remonta a 2018, cuando el propio Trump decidió retirar unilateralmente a Estados Unidos del acuerdo original firmado en 2015, dejando aquel compromiso internacional prácticamente sin efecto tras la salida norteamericana.
Fuente: Fuente