El programa de televisión ‘El tiempo justo’ ha revelado una pieza clave en el prolongado conflicto de paternidad que rodea a Julio Iglesias. Se trata de una carta que Rosario de la Cueva, madre del artista, habría enviado a una amiga íntima reconociendo a Javier Santos como su nieto. Este hallazgo surge a pesar de que el intérprete de ‘Soy un truhán, soy un señor’ ha negado sistemáticamente el vínculo, ignorando incluso las pruebas de ADN realizadas con material de Julio José Iglesias en Miami, las cuales arrojaron una coincidencia genética del 99,9%.
En el mencionado escrito, Rosario habría afirmado que Javier «es igual a su padre». Esta revelación provocó la indignación inmediata de María Edite, madre del joven, quien se encontraba en el set del programa.
«Me parece muy triste que una abuela que sepa que existe un nieto y que sabe quién es, que no lo conozca. ¿Cualquier abuela no querrá conoce a su nieto por dios? Es súper triste»
, sentenció con amargura, asegurando además que el cantante debió informar a su círculo familiar sobre el hijo que tuvieron juntos.
La dura lucha de María Edite por el reconocimiento
Edite recordó que apenas tenía 18 años cuando quedó embarazada. Según su relato, el exmarido de Isabel Preysler la contactó en varias ocasiones, presuntamente para comprar su silencio.
«Yo era una niña, tenía 18 años cuando me quedé embarazada. Julio me llamó varias veces y deduzco que era para ofrecerme dinero por mi silencio. Mi hijo ha sufrido por un padre que le desprecia, le pido perdón por haber tenido un padre como ese, un mal padre que no tiene humanidad. Ese es mi dolor y mi sufrimiento, pero jamás tiraré la toalla»
, confesó ante las cámaras.
En declaraciones adicionales para Europa Press, la madre de Javier Santos fue tajante al decir que
«ni espero ni quiero»
un acercamiento por parte de la estrella musical.
«Paso de él, después de todo el daño que está haciendo a su hijo… Muchísimo daño»
, explicó. Asimismo, lamentó la falta de afecto por parte de la familia paterna:
«¿No te parece triste que una abuela, que yo soy abuela y me parece tan triste que una abuela sepa que es su nieto y no quiera conocerlo? por Dios»
, comentó, añadiendo que
«al igual que una madre quiere a todos los hijos por igual, lo mismo quieres a todos los nietos por igual. Me parece todo tan impresionante»
.
Influencias y obstáculos en la justicia
Para María Edite, aunque la carta de Rosario es una prueba moral, la evidencia científica es irrefutable, aunque sugiere la existencia de bloqueos externos.
«Esa carta es una prueba de que Javier es hijo de Julio, pero la prueba más importante es la de ADN que demuestra el 99,9% de que es su padre… Pero aquí lo que pasa es que hay muchas manos negras. Yo no me considero importante, pero por lo visto lo soy. Porque aquí está todo metido desde los más altos niveles»
, denunció, asegurando que no se dejará amedrentar por presiones externas porque
«conmigo no puede ni Dios»
.
Respecto a la reciente decisión de la Fiscalía de la Audiencia Nacional de archivar una denuncia por presunta agresión sexual contra el cantante, presentada por dos antiguas empleadas, Edite manifestó:
«yo siempre estaré con la mujer»
. No obstante, se mostró realista sobre la dificultad de probar estos casos:
«A ver, yo no estaba debajo de la cama. Eso es algo que ni yo ni nadie lo puede decir. Ni él mismo, porque él no va a tener cámaras dentro de una habitación. ¿Y pruebas? ¿Qué pruebas va a tener? ¿Un mensajito? Venga va»
.
El papel de Miranda Rinjsburger y un mensaje directo
Al ser consultada sobre Miranda Rinjsburger, actual esposa del artista, Edite calificó su relevancia en el conflicto como «cero».
«Yo creo que ella dicen, ‘paso de todas las historias. Voy a vivir mi vida a lo grande. Esta gente vive en un mundo de Alicia del país de las mentiras»
, opinó de forma crítica.
Finalmente, María Edite envió un mensaje cargado de ironía y contundencia al cantante:
«Julio, déjate ya de gilipolleces. Llama a tu hijo, llévatelo si quieres, te lo dejo»
. A pesar de su propio resentimiento, cree que su hijo estaría dispuesto a reconciliarse:
«Estoy segura de que si le llamase le perdonaría. Y yo le apoyaría siempre, pero no tengo por qué perdonar a un innombrable como ese»
, concluyó.
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