En la actualidad, la ansiedad se ha consolidado como uno de los desafíos emocionales más recurrentes dentro de la vida moderna. Factores como el ritmo de vida acelerado, la constante sobrecarga de información y la incertidumbre que rodea al porvenir han creado un escenario ideal para que la mente humana se anticipe de forma constante a situaciones que, en realidad, no han sucedido todavía.
Este fenómeno no discrimina, pues afecta a individuos de todas las edades y diversos contextos sociales, provocando un malestar profundo que limita seriamente la capacidad de las personas para disfrutar de su realidad inmediata. Elementos como el estrés en el ámbito laboral, las múltiples exigencias de la sociedad y la presión constante por tomar decisiones de gran relevancia actúan como potenciadores de esta sensación de inquietud permanente.
Bajo este panorama, comprender a fondo los mecanismos internos que activan estos estados ansiosos resulta fundamental. Solo a través de este entendimiento es posible aplicar estrategias efectivas que permitan gestionar la emoción y evitar que esta se transforme en una condición incapacitante para quien la padece.
El viaje mental hacia lo inexistente
Cuando el pensamiento se proyecta hacia escenarios inciertos, la ansiedad tiene la capacidad de tomar el control absoluto del individuo. De acuerdo con la visión de la psicóloga Silvia Severino, este estado emocional es, en esencia, el resultado de
“tu mente viajando a un futuro que aún no ha sucedido”
. Se trata de una forma de anticipación que, en lugar de detectar una amenaza real y objetiva, termina por hacernos
“sintiendo miedo por algo que no existe”
.
Identificación de síntomas y retorno al ahora
La experiencia de la ansiedad suele exteriorizarse mediante una serie de síntomas físicos y emocionales que pueden resultar abrumadores. Entre los más comunes se encuentran:
- Palpitaciones y aumento del ritmo cardíaco.
- Tensión muscular generalizada.
- Sudoración excesiva y pensamientos de carácter repetitivo.
- Dificultades para conciliar el sueño e irritabilidad.
- Una sensación persistente de estar en estado de alerta.
A pesar de que estas reacciones físicas parecen ser señales de un riesgo inminente, en muchas ocasiones son simplemente interpretaciones mentales que no guardan relación con la realidad objetiva. Mientras el organismo actúa como si estuviera bajo amenaza, Silvia Severino enfatiza un punto crucial:
“ahora mismo estás a salvo”
. Según la experta, el origen del sufrimiento reside en
“una historia que tu mente está imaginando y puedes interrumpirla”
.

Para gestionar la ansiedad de forma exitosa, es imperativo identificar de dónde provienen esos pensamientos y admitir que, en la gran mayoría de las circunstancias, no existe un peligro real. Uno de los mayores obstáculos es la tendencia automática a prever desenlaces negativos, lo cual retroalimenta el ciclo de angustia y entorpece la toma de decisiones cotidianas.
Ante la presencia de pensamientos acelerados, la especialista propone emplear una técnica específica de interrupción:
“cuenta hacia atrás: cinco, cuatro, tres, dos, uno. Eso te obliga a volver al ahora”
. Este ejercicio simple pero potente tiene como meta romper la cadena de preocupaciones recurrentes, facilitando el retorno al momento actual y permitiendo que la persona recupere el dominio sobre sus emociones más intensas.
La importancia de transformar el enfoque mental
La psicóloga también sugiere realizar un cambio profundo en la perspectiva personal. En lugar de permitir que la mente se detenga en la pregunta “¿Y si sale mal?”, invita a los pacientes a replantearse la situación cuestionando: “¿Y si sale bien?”. Este ajuste en el lenguaje interno promueve una visión mucho más equilibrada, abriendo la puerta a posibilidades positivas y combatiendo el sesgo negativo que caracteriza a los trastornos ansiosos.
Asimismo, este enfoque ayuda a disminuir los niveles de autocrítica y fortalece la autocompasión, factores vitales para una sana gestión de las emociones. Severino aclara que este proceso no es un acto de magia, sino un entrenamiento mental constante:
“Si calmas el pensamiento, tu cuerpo deja de sentir amenaza”
.
Para quienes conviven con esta condición, integrar rutinas de respiración, prácticas de atención plena (mindfulness) y la reestructuración de los pensamientos puede generar un cambio drástico en su bienestar personal. Actividades que promueven la relajación, tales como caminar, escuchar música o mantener diálogos con personas de entera confianza, también ayudan a reducir significativamente la carga de ansiedad.
Finalmente, la profesional aconseja aplicar este recordatorio:
“Respira, vuelve al presente y deja de pelear con un futuro que no existe”
. Aprender a frenar la anticipación tóxica y consolidar el anclaje en el presente es una de las herramientas más poderosas para recobrar la paz mental. En casos donde la ansiedad interfiera gravemente con la rutina diaria, buscar acompañamiento profesional sigue siendo la recomendación más acertada.
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