En un movimiento legal sin precedentes, la justicia de Estados Unidos ha presentado cargos contra el capitán de un buque petrolero que protagonizó una extensa persecución de varias semanas por el océano Atlántico. La operación comenzó cuando las fuerzas estadounidenses intentaron detener la embarcación mientras esta navegaba con destino a Venezuela. Este proceso judicial marca un hito, al ser la primera vez que las políticas de presión del gobierno de Donald Trump contra el sector petrolero venezolano derivan en acusaciones de carácter penal.
Los detalles de la acusación federal
El capitán de la nave, identificado como Avtandil Kalandadze, ha sido imputado por dos delitos federales, de acuerdo con un documento judicial del 12 de febrero que recientemente ha salido a la luz pública. El primer cargo contra Kalandadze se basa en el uso fraudulento de la bandera de Guyana en el buque, una nacionalidad bajo la cual el barco no estaba registrado legalmente. Según las investigaciones, esta acción fue un intento deliberado de evadir la orden de incautación emitida por la Guardia Costera de los Estados Unidos el pasado 20 de diciembre.
La segunda acusación que pesa sobre el capitán es la de desobediencia civil y resistencia a la autoridad, al no acatar las órdenes directas de la Guardia Costera para detener el petrolero y permitir el abordaje de los efectivos estadounidenses en alta mar.
De Bella 1 a Marinera: Una huida bajo protección rusa
En lugar de ceder ante las órdenes de detención, el navío —conocido originalmente como Bella 1— cambió de rumbo de forma abrupta. Mientras navegaba por el Mar Caribe hacia territorio venezolano, la embarcación dio media vuelta para internarse en el Atlántico, siempre bajo el seguimiento de las fuerzas de Estados Unidos. Durante el trayecto de escape, el buque fue rebautizado con el nombre de Marinera y buscó amparo bajo la soberanía de Rusia.
La tripulación llegó al extremo de pintar una bandera rusa en el lateral del casco del petrolero, logrando registrarlo formalmente en la base de datos de embarcaciones de Rusia. Ante esta situación, el gobierno ruso empleó mecanismos diplomáticos para solicitar formalmente a Washington que cesara la persecución de la nave. No obstante, el 7 de enero, cerca de las costas del Reino Unido, las fuerzas estadounidenses lograron abordar y capturar el barco, procediendo a la detención de Kalandadze y el resto de los tripulantes.
Contexto de la lucha contra la «flota fantasma»
La incautación de este buque se enmarca en la estrategia de la administración de Donald Trump para cercar la economía venezolana y su industria petrolera multimillonaria. El Marinera es parte de un conjunto de embarcaciones denominadas como «flota fantasma», las cuales se dedican al transporte de crudo proveniente de Venezuela, Irán o Rusia, desafiando las sanciones internacionales impuestas por Estados Unidos.
Las autoridades de inteligencia ya poseían una orden previa contra el Bella 1, fundamentada en su historial de transporte de petróleo iraní destinado a organizaciones que el gobierno estadounidense vincula con actividades terroristas.
Reacciones legales y familiares
Tras la captura del buque y la detención de su esposo, Natia Dzadzama inició acciones legales en el Reino Unido con el fin de obtener una revisión judicial sobre la legalidad de la detención de Kalandadze, aunque el recurso no prosperó en los tribunales locales.
Por su parte, el abogado defensor de la familia, Aamer Anwar, emitió una contundente declaración pública:
«Estados Unidos ha vuelto a mostrar un desprecio total por el Estado de derecho y las obligaciones internacionales con su aliado más cercano, el Reino Unido».
Hasta el momento, ni el Departamento de Justicia ni la Casa Blanca han brindado declaraciones oficiales adicionales sobre el caso. Se conoce que, aunque se presentaron cargos contra Kalandadze, los otros 26 miembros de la tripulación fueron puestos en libertad, con la excepción de un tripulante adicional contra quien el gobierno estadounidense también planea ejercer acciones penales.
Información técnica: El buque involucrado posee el número permanente de la Organización Marítima Internacional (OMI) 9230880, identificador que se mantiene inalterable a pesar de los cambios de nombre de Bella 1 a Marinera.
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