Irán ha dispuesto el cierre parcial de sectores específicos en el estratégico Estrecho de Ormuz, motivado por la implementación de medidas de seguridad durante los ejercicios militares ejecutados por su Guardia Revolucionaria, según comunicó la televisión estatal este martes.
Un enviado del medio oficial, ubicado en la zona de las maniobras que arrancaron el lunes, informó que
“Partes del Estrecho de Ormuz permanecerán cerradas para respetar los principios de seguridad y navegación”
. Asimismo, se detalló que esta interrupción parcial del tráfico marítimo se extendería únicamente por “unas horas”.
Desde el pasado lunes, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica dio inicio a una serie de despliegues operativos con el fin de fortalecer su capacidad de respuesta ante posibles riesgos de seguridad y amenazas militares en esta vía marítima clave. Hasta el momento, las autoridades no han precisado cuál será la duración total de estos ejercicios.
Tensiones internacionales y flujo energético
Esta movilización de tropas se produce tras la decisión de Estados Unidos de movilizar una importante fuerza naval hacia el Golfo, en un intento por ejercer presión sobre la administración iraní para alcanzar un consenso respecto a su programa nuclear.
A pesar de que sectores políticos conservadores en Irán han lanzado advertencias frecuentes sobre el bloqueo de este paso —especialmente en climas de confrontación directa con Washington—, el estrecho nunca ha llegado a cerrarse por completo. De acuerdo con datos de la Agencia Internacional de la Energía, este punto es vital para la economía global, ya que por sus aguas circula cerca de una cuarta parte de todo el petróleo transportado por mar y una quinta parte del gas natural licuado a nivel mundial.

El jefe de la armada de la Guardia Revolucionaria, Alireza Tangsiri, puntualizó que la determinación final de clausurar totalmente el Estrecho de Ormuz está supeditada a las órdenes que emitan los altos líderes de la nación.
Los entrenamientos militares, bajo la organización de la Guardia Revolucionaria, contemplan simulacros de bloqueo de la ruta comercial por la que fluye aproximadamente el 20% del crudo global. Para estas tareas, se han movilizado armamento de alta tecnología y lanchas rápidas de intervención.
Durante años, el régimen teocrático ha utilizado la amenaza de obstruir este paso como una herramienta de represalia ante el endurecimiento de las sanciones o la presión externa. Esta táctica ha sido señalada por diversos gobiernos occidentales como un elemento de inestabilidad constante para la seguridad en la región y la estabilidad de los mercados.
Operación de reacción rápida
Según los reportes del aparato comunicacional del Estado, esta operación —denominada
“Control inteligente del estrecho de Ormuz”
— abarca también el mar de Omán y el golfo Pérsico. El objetivo central es demostrar la capacidad de “reacción rápida” frente a presuntas conspiraciones que atenten contra la integridad del país. El general Mohamad Pakpur, comandante en jefe de este cuerpo militar de élite, es el encargado de supervisar las operaciones.

Para el gobierno que lidera Ali Khamenei, estas acciones buscan proyectar una imagen de poderío ante sus competidores internacionales, dejando claro que la capacidad de interrumpir el suministro energético mundial sigue siendo una pieza de presión militar y política.
En diversas ocasiones, las autoridades iraníes han manifestado su disposición a clausurar Ormuz si detectan agresiones directas o nuevas restricciones internacionales. El inicio de estas maniobras coincide, además, con la llegada de una robusta flota de Estados Unidos al golfo Pérsico. El expresidente Donald Trump fue quien instruyó el despliegue del portaaviones USS Gerald R. Ford y sus buques de escolta como una señal de advertencia.
Al respecto, Trump declaró que
“si no hay acuerdo, lo necesitaremos”
, refiriéndose al uso del portaaviones, y subrayó que su país mantendrá una presencia militar considerable para neutralizar cualquier intento de desestabilización en la zona.
Finalmente, este despliegue militar busca incidir en las próximas negociaciones nucleares en Ginebra. En dicho encuentro, representantes de Irán y Estados Unidos, contando con la mediación de Omán, buscarán salidas para limitar el enriquecimiento de uranio. Sin embargo, Teherán ha sido enfático en que no aceptará el “enriquecimiento cero” ni restricciones en su programa de misiles balísticos, confirmando que no pretenden disminuir su potencial ofensivo.
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