No data was found

Ginebra: Cumbre diplomática clave entre EE.UU., Irán, Rusia y Ucrania

Durante la jornada del martes, la ciudad de Ginebra se posicionó como el epicentro de la diplomacia global. Representantes de Estados Unidos lideraron una serie de gestiones críticas al integrarse en dos de los espacios de diálogo más determinantes de la actualidad: las conversaciones sobre el desarrollo nuclear de Irán y los encuentros destinados a buscar una salida al conflicto bélico en Ucrania. Bajo un ambiente de hermetismo total, el constante flujo de caravanas diplomáticas evidenció la relevancia de las reuniones desarrolladas en territorio suizo.

La simultaneidad de estos encuentros de alto nivel generó una dinámica política excepcional, incluso para una urbe acostumbrada a ser sede de organismos internacionales. Desde las primeras horas del día, equipos de prensa se concentraron en los alrededores del hotel Intercontinental, donde se citaron las delegaciones de Ucrania, Rusia y Estados Unidos para dos fechas de intensas deliberaciones. Al mismo tiempo, en el sector de Cologny, la atención se centró en la residencia del embajador de Omán, sitio elegido para los acercamientos entre los delegados estadounidenses e iraníes.

Tensión y protestas en las calles

El retiro de la delegación de Irán de sus reuniones no estuvo exento de incidentes. Grupos de manifestantes increparon a los funcionarios con gritos de

“terroristas”

y el lanzamiento de diversos objetos, lo que obligó a los cuerpos de seguridad a intervenir para garantizar la salida del convoy y dispersar a la multitud de comunicadores. Organizaciones defensoras de los derechos humanos han señalado su rechazo a estos diálogos, citando la represión interna en el país persa.

Hossein, un ciudadano iraní que reside actualmente en Suiza, manifestó su indignación durante las protestas:

“Están matando niños, están matando adolescentes por miles. ¿Por qué siguen negociando con terroristas?”

. El manifestante abogó además por un proceso de cambio político impulsado directamente por la ciudadanía de su país de origen.

Pese a la reserva informativa impuesta por los organizadores, la observación de las placas diplomáticas permitió confirmar que el equipo de Estados Unidos se trasladó al hotel Intercontinental inmediatamente después de concluir su sesión con los representantes de Irán. Este establecimiento, ubicado estratégicamente cerca de las Naciones Unidas, es reconocido mundialmente por su capacidad para albergar reuniones de carácter confidencial.

Debido a las condiciones climáticas de lluvia, se habilitaron vallas y carpas de seguridad para organizar a los periodistas que buscaban cualquier detalle sobre el progreso de las mesas de trabajo. Ante la ausencia de boletines oficiales, la prensa intentó recabar información de cualquier persona con vestimenta formal que abandonara las instalaciones, aunque en varios casos se trataba simplemente de civiles ajenos a las cumbres.

Una persona sostiene una pancarta mientras los manifestantes se reúnen cerca de la oficina de las Naciones Unidas, el día de la segunda ronda de conversaciones nucleares entre Estados Unidos e Irán, en Ginebra, Suiza, el 17 de febrero de 2026. REUTERS/Pierre Albouy

Reclamos ante las Naciones Unidas

En las inmediaciones de la ONU, cerca de 200 personas se congregaron para denunciar las acciones del gobierno iraní bajo la consigna “No negociaciones con asesinos”. Poco después, un grupo de aproximadamente 100 activistas en apoyo a la causa ucraniana se sumó a las manifestaciones exigiendo el fin de la agresión militar rusa. Entre sus mensajes destacaban frases como

“¡Dejen de matar ucranianos!”

y

“Salven a Ucrania para preservar la paz en Europa”

.

Alexandre Plautard, un joven de 24 años que cursa estudios en relaciones internacionales, describió el evento como una fecha trascendental. Según su visión, es imperativo recordar el impacto que la guerra ha tenido en la infraestructura de Ucrania, añadiendo que, a su juicio, la delegación de Rusia carece de una voluntad real para alcanzar la paz.

Por su parte, Marianne, estudiante de psicología de nacionalidad ucraniana refugiada en Ginebra desde 2022, reflejó el escepticismo de sus compatriotas frente a estos procesos diplomáticos:

“Estamos desesperados. No les creemos realmente, pero esperamos cambios. No queremos ser demasiado positivos para no llevarnos una decepción”

.

Fuente: Fuente

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
Twitter

FACEBOOK

TWITTER