No data was found

Destitución de José Jerí en Perú: ¿Se afectan las Elecciones 2026?

La inestabilidad política en Perú ha alcanzado un nuevo punto crítico. El Congreso de la República oficializó la destitución de José Jerí de la Presidencia, luego de una serie de controversias que minaron su legitimidad institucional. Los motivos de su salida incluyen reuniones no reportadas con empresarios chinos, la presencia de allegadas en reuniones nocturnas en Palacio de Gobierno, contrataciones irregulares en el Estado y la asistencia a fiestas en casas de campo, situaciones que terminaron por destruir el respaldo político a su mandato.

La salida se concretó tras el respaldo de más de 70 legisladores de diversas agrupaciones políticas para convocar a un Pleno Extraordinario. Con esta votación parlamentaria, se activó de inmediato el mecanismo constitucional de sucesión presidencial para garantizar la gobernabilidad.

La gestión de José Jerí fue sumamente efímera y estuvo bajo fuego constante desde sus inicios. El exmandatario asumió el cargo en octubre de 2025, tras la vacancia de Dina Boluarte. Desde ese momento, su administración fue cuestionada por encuentros clandestinos con el empresario Zhihua Yang y por permitir que mujeres de su entorno cercano visitaran el despacho presidencial en horarios inusuales.

Estas irregularidades no solo desencadenaron procesos en el Congreso, sino también la apertura de investigaciones fiscales. El desplome de su imagen fue rotundo: encuestadoras como Ipsos e Imasen revelaron que la desaprobación a su labor superó el 70% en todo el territorio peruano, evidenciando un divorcio total con la ciudadanía.

Los escándalos de José Jerí que han generado una crisis de gobernabilidad en los primeros meses del 2026. Foto: Composición Infobae

El futuro de los comicios de 2026 tras la caída de Jerí

A pesar de la turbulencia en el Poder Ejecutivo, las Elecciones Generales de Perú de 2026 se mantienen programadas para el próximo 12 de abril. Hasta el momento, el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) ha ratificado la participación de 38 partidos políticos que buscarán la presidencia, escaños en el Legislativo y el Parlamento Andino. Las autoridades electorales confirman que los cronogramas y presupuestos están plenamente vigentes y en marcha.

Sobre este tema, Óscar Urviola, prestigioso abogado constitucionalista y expresidente del Tribunal Constitucional del Perú, aclaró que aunque la convocatoria inicial y el presupuesto dependen de la Presidencia, una vez iniciado el ciclo electoral, la responsabilidad absoluta recae en los organismos técnicos.

La salida de José Jerí de la presidencia no altera el cronograma ni la organización de las elecciones generales de 2026, que continúan bajo la conducción de organismos electorales autónomos y con el calendario ya definido.

Urviola fue enfático al señalar que instituciones como la ONPE, el Reniec y el propio JNE gozan de autonomía para blindar el padrón y los resultados de la inestabilidad política. En ese sentido, remarcó que

“un cambio en la presidencia no debería alterar el proceso iniciado”

.

Por su parte, la parlamentaria Patricia Juárez coincidió en que el proceso electoral no corre peligro desde el punto de vista técnico.

“No creo que altere el proceso. Lo que sí puede alterar es el desarrollo en nuestro país por la renovación de ministros, viceministros, directores generales y asesores”

, comentó en declaraciones públicas, subrayando que el impacto real se sentirá en la gestión administrativa cotidiana y no en la organización de las urnas.

El sentimiento institucional es unánime: el relevo en el poder no modifica la estructura ni la programación de las votaciones generales de 2026. Los entes rectores mantienen el control y la vigilancia para asegurar que la jornada democrática se realice en la fecha establecida para respetar la voluntad popular.

En estas Elecciones Generales 2026, se elegirán al presidente, senadores, diputados y parlamento andino. Foto: ONPE

Radiografía de las polémicas que hundieron a Jerí

La caída de José Jerí de Palacio de Gobierno fue el resultado de una acumulación de escándalos que erosionaron su figura. El denominado ‘chifagate’ fue el detonante principal, al exponerse citas ocultas con empresarios chinos, destacando la figura de Zhihua Yang, en locales de comida en el distrito de Lince. Estas reuniones motivaron investigaciones por presunto tráfico de influencias y patrocinio ilegal.

Paralelamente, se hicieron públicos registros de ingresos nocturnos al despacho presidencial de figuras como la asesora Rosalina Gómez y la auxiliar Claudia Tineo. En algunos casos, sus permanencias en la sede de Gobierno excedieron las doce horas continuas. Se reportó que al menos cinco personas vinculadas a estas visitas obtuvieron contratos con entidades estatales poco después de verse con el mandatario.

Su trayectoria pasó de críticas por denuncias antes de asumir cargos clave a un rápido desgaste político que terminó con su salida del Ejecutivo. (Composición: Infobae)

Jerí también admitió su participación en eventos sociales polémicos, como una fiesta en una casa de campo en Cieneguilla en noviembre de 2024. Allí estuvieron presentes congresistas y exfuncionarios, además de una persona bajo investigación vinculada a redes de prostitución. El evento terminó con sanciones municipales por ruidos molestos y la apertura de nuevas pesquisas fiscales sobre el comportamiento del exmandatario.

Sus gastos personales también estuvieron bajo el escrutinio de la prensa. Documentos filtrados indicaron que José Jerí utilizó deducciones tributarias en el Hotel Risso y diversas pollerías de Lince, lo que generó fuertes dudas sobre la transparencia en el manejo de sus recursos y la naturaleza ética de sus actividades privadas mientras ejercía el cargo.

El 78% de los peruanos percibe corrupción en las reuniones no registradas entre José Jerí y empresarios chinos, según encuesta nacional de Ipsos. Foto: Composición Infobae Perú

Finalmente, las cifras de las encuestadoras sentenciaron su destino político. Su aprobación bajó drásticamente del 43% al 30% en febrero. Según los datos de Ipsos e Imasen, el 70,4% del país lo rechaza, mientras que el 76,2% de los consultados lo percibe como una persona que carece de honestidad. La percepción de una supuesta falta de neutralidad ante el escenario electoral de 2026 lo terminó de aislar.

Con esta salida, Perú enfrenta su séptimo relevo presidencial en apenas una década. El país entra en una nueva etapa de transición, mientras los organismos autónomos aseguran que el camino hacia las urnas se mantendrá bajo estricta vigilancia institucional para asegurar la estabilidad democrática.

Fuente: Fuente

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
Twitter

FACEBOOK

TWITTER