“La película parece no poder comprender la fuerza de la autodestrucción, la adicción a reproducir lo doloroso y cómo eso no se termina NUNCA salvo en la redención del otro mundo, no necesariamente el otro mundo de la paz para estos dos, sino quizá la unión en el infierno, de ahí que Heathcliff sea byroniano.” Con este contundente juicio, la destacada escritora Mariana Enriquez manifestó su desilusión tras ver la reciente versión cinematográfica de Cumbres borrascosas, la cual fue dirigida por Emerald Fennell. A través de su perfil de Instagram, la intelectual argentina compartió una crítica incisiva sobre lo que considera las carencias de las adaptaciones modernas de los grandes clásicos de la literatura.
La reconocida autora de éxitos como Nuestra parte de noche y Bajar es lo peor dejó clara su perspectiva general sobre este tipo de proyectos: “Personalmente, no me indignan mucho las malas adaptaciones porque no me interesan, no siento que arruinen el libro, tampoco las espero con emoción etc.”.
En su análisis, Mariana Enriquez evitó centrar su ataque en la directora por una cuestión de género, señalando que existe una doble vara de medir en la industria: “No me gusta ensañarme con una directora mujer porque la mayoría de las películas horrendas que se hacen son de directores varones y nadie les presta tanta atención”. Con esto, situó su descontento en un plano artístico y de fidelidad a la esencia de la obra original.
- “No puedo entender por qué si uno hace una adaptación tiene que desdeñar aquello esencial del original”
Mariana Enriquez
Sobre la propuesta visual y estética, Enriquez admitió que ciertos riesgos de la producción no fueron un problema para ella: “La producción de la peli, el estilo, el vestuario, los anacronismos, la cercanía al romantasy y al erotismo liviano no me molestaron”. Sin embargo, el balance final fue negativo: “La película es aburrida y tonta. Y no puedo entender por qué si uno hace una adaptación tiene que desdeñar aquello esencial del original”. Según la escritora, la desconexión entre el despliegue visual y la profundidad emocional de la novela de Emily Brontë terminó por vaciar el contenido de la historia.
Análisis narrativo: erotismo, BDSM y falta de vigor
Uno de los ejes principales de la crítica de Enriquez se centró en la inclusión de escenas de sexo y toques de BDSM. Explicó que, en el texto original, Heathcliff y Cathy nunca tienen sexo, y que es precisamente esa falta de consumación lo que vuelve su vínculo tan destructivo e insano.
A pesar de que comparó la libertad de la directora con la mostrada por Todd Haynes en Lejos del Paraíso, criticó la falta de valentía real en las imágenes: “No vemos más que los hombros de Margot Robbie. El grueso del sexo es cuando está casada pero antes, cuando hubiese tenido más sentido, porque están solos, porque son chicos, porque andan corriendo por los moors, nada”. La conclusión de la autora fue tajante: “NO ES HOT”.
Además, cuestionó la justificación de ciertos elementos sadomasoquistas, calificándolos de superficiales: “La otra elección que hace sin motivo alguno es toques de masoquismo en una deducción básica tipo ‘si esta gente sufre y hay dolor y están cachondos entonces les ponemos bridas de caballo’. Usar BDSM para shock además es antiguo después de 50 sombras”.

El personaje de Heathcliff y la domesticación del mal
El tratamiento del personaje de Heathcliff fue otro punto de discordia para la escritora: “Nunca en más de dos horas se siente la menor amenaza ante su presencia. Nunca. Es un grandote hot manipulable”. Para Enriquez, el protagonista interpretado por Jacob Elordi pierde su aura demoníaca y su valor como el «otro» disruptivo: “Emily Brontë lo escribió como un demonio, de ahí que la discusión sobre su origen se pasa de rosca con ‘es un hombre de color’ porque en efecto, se dice que es moreno y gitano, y Emily cae en la idea de equiparar extranjero y OTRO con el Mal porque no nos equivoquemos, Heathcliff es el mal y es la tentación del abismo”.
Si bien concedió que Jacob Elordi tiene un físico adecuado para el papel, enfatizó que la actuación carece por completo de la sensación de peligro y oscuridad necesaria.

La visión sobre Isabella: “una ingenua tarada”
Mariana Enriquez también criticó cómo la versión de Emerald Fennell transformó la psicología de Isabella: “La cuñada de Cathy aparece como una ingenua tarada que termina siendo sumisa sexual de H y no quiere separarse de él aunque la tiene atada”.
- “En la novela, Heathcliff es el mal y es la tentación del abismo”
Mariana Enríquez
Para la autora argentina, esta decisión ignora la fortaleza del personaje original, donde Heathcliff la maltrata físicamente, la viola y la anula psicológicamente, pero ella logra reunir la fuerza para huir a Londres. “¿Por qué cambiarlo?”, se cuestionó.
Omisiones fundamentales: fantasmas y venganza
La crítica resaltó la ausencia de partes vitales de la trama literaria: “Al final lo que pasa es que la novela es más zarpada y arriesgada: hay fantasmas (reales), H hace desenterrar a C para verle la cara y está implícita la necrofilia, toda la familia de C no existe en la peli y en la novela no están ahí por poblar sino porque son gente mala e ignorante y peones para la venganza de H”. Al omitir la segunda mitad del libro, se elimina, según la autora, el núcleo del resentimiento y la desdicha que define al protagonista.
Enriquez no dejó pasar el fenómeno de popularidad de Jacob Elordi, mencionando que su constante presencia parece dictada por el algoritmo. Finalmente, reflexionó sobre lo que implica una verdadera adaptación: “Una adaptación no tiene por qué ser fiel pero sí tiene que adaptar y, en todo caso, pensar estos temas para nuestra época”. Concluyó afirmando que sin la crueldad, el conflicto de clases y el impulso de muerte, la película queda como un romance convencional entre una mujer adinerada y un empleado, algo que, en su opinión, “está ok pero te lo puede hacer la IA”.
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