En el marco de una estrategia global para optimizar la atención de pacientes pediátricos con patologías oncológicas, se ha anunciado que para el año 2026 entrarán en funcionamiento 12 centros especializados en medicina de precisión. Este proyecto, canalizado a través de ONCOCREAN, busca implementar tratamientos dirigidos con tecnología de vanguardia para combatir la enfermedad de forma más eficiente.
El doctor Enrique López Aguilar, quien lidera la Coordinación de Oncología, Donación y Trasplantes, puntualizó que estas terapias utilizan moléculas diseñadas para atacar casos específicos. El objetivo principal es lograr índices de curación máximos reduciendo significativamente los efectos secundarios que suelen acompañar a los tratamientos convencionales.
Paralelamente, el especialista enfatizó la importancia de la vigilancia parental. Se recomienda a los representantes legales y padres de familia estar atentos a señales como vómitos sin motivo aparente, dolores de cabeza persistentes, pérdida de peso, interrupciones del sueño nocturno, decaimiento o alteraciones repentinas en la conducta. Ante estas sospechas, es vital acudir a las Unidades de Medicina Familiar pertinentes.
“Es muy importante que cuando los papás vean que su hijo no se compone con la primera consulta, tiene alguna sintomatología y no se corrige, insistir hasta que esté el diagnóstico oportuno”
comentó el titular sobre la persistencia necesaria para salvar vidas.

Actualmente, el sistema cuenta con 36 Centros de Referencia Estatal para la Atención del Niño y de la Niña con Cáncer (ONCOCREAN) distribuidos en todo el territorio. De este total, 12 sedes han sido seleccionadas para liderar el proyecto de medicina de precisión debido a su alta capacidad de infraestructura, el volumen de pacientes que gestionan y la capacitación técnica de su personal.
Ubicación de los centros especializados
En el contexto del Día Internacional contra el Cáncer Infantil, conmemorado cada 15 de febrero, se confirmaron las unidades médicas donde se aplicarán estas terapias avanzadas:
- Hospital Regional XIV Septiembre en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.
- UMAE Hospital General CMN La Raza.
- Hospital General Regional No. 1 “Dr. Carlos MacGregor Sánchez Navarro”.
- Hospital General Regional No. 251 en Metepec, Estado de México.
- UMAE Hospital de Pediatría CMN de Occidente en Guadalajara, Jalisco.
- Hospital General Regional No. 1 en Ciudad Obregón, Sonora.
- UMAE Hospital de Especialidades No. 14 en Veracruz.
- UMAE Hospital de Especialidades CMN de Mérida, Yucatán.
- UMAE Hospital de Especialidades No. 25 de Monterrey, Nuevo León.
- UMAE Hospital de Gineco Pediatría No. 48 CMN del Bajío, Guanajuato.
- Hospital General Regional No. 1 de Tijuana, Baja California.
- UMAE Hospital de Pediatría CMN Siglo XXI.
El experto en oncología pediátrica subrayó que el despliegue en estas instalaciones busca que la investigación clínica potencie el impacto positivo de la medicina de precisión en la recuperación de los menores.

Sobre el funcionamiento de estos tratamientos, el médico detalló que se basan en la identificación de biomarcadores en las células malignas. Bajo este principio, indicó que
“hay una terapia dirigida que ataca a esa célula cancerosa y la destruye, sin necesidad de destruir a otras”
enfocando el fármaco directamente sobre el tejido afectado.
La fase inicial programada para el 2026 contempla el arranque en estos 12 puntos estratégicos, con la visión a largo plazo de extender la medicina subespecializada a los 36 centros del país. Desde su fundación, los ONCOCREAN han trabajado para descentralizar la medicina de especialidad, logrando hoy atender a una población de 5,200 menores con diagnósticos de cáncer.
Se destacó que el sistema está diseñado para que, desde el primer contacto en las clínicas familiares, los médicos identifiquen síntomas sospechosos. Una vez detectados, se eliminan las trabas administrativas para derivar al paciente de forma inmediata a uno de los centros especializados nacionales.
El panorama global muestra una brecha significativa: en naciones de ingresos medios o bajos como México, la supervivencia oscila entre el 20% y 30%, mientras que en países desarrollados esta cifra supera el 80%.

En territorio mexicano, el cáncer en menores representa la primera causa de fallecimiento por enfermedad en el rango de los 5 a 14 años. Se estima una incidencia de 5,000 nuevos casos anuales, siendo las leucemias el diagnóstico más recurrente entre la población infantil.
Guía de síntomas de alerta temprana
Dado que los síntomas iniciales pueden ser vagos y confundirse con dolencias menores, es crucial monitorear su persistencia. Los indicadores fundamentales incluyen cansancio extremo, dolor en huesos, hematomas o sangrados espontáneos, inflamación de ganglios y fiebres sin origen claro.
- Alteraciones físicas generales: Pérdida de peso acelerada, falta de apetito, sudoración nocturna intensa y una palidez progresiva.
- Aparición de bultos: Inflamación de ganglios en cuello, axilas o ingle que no disminuyen con medicamentos, así como hinchazón en abdomen o pecho.

- Signos en piel y sangre: Aparición de puntos rojos (petequias) o moratones sin traumatismos previos, además de hemorragias en encías o nariz.
- Indicadores neurológicos: Cefaleas intensas por la mañana acompañadas de náuseas, pérdida de equilibrio, mareos o cambios notables en la forma de hablar o caminar.
- Problemas oculares: Reflejo blanco en la pupila al ser expuesta a la luz o cámaras, desviación de los ojos (estrabismo) reciente y visión borrosa.
- Dolores corporales: Molestias persistentes en articulaciones u huesos, especialmente si el dolor es tan fuerte que interrumpe el sueño del niño.
Tipos frecuentes y factores asociados
Las variedades de cáncer más diagnosticadas en adolescentes y niños son:
- Leucemia: Patología que se origina en la sangre.
- Tumores cerebrales: Masas que afectan el sistema nervioso central.
- Linfomas: Cáncer que ataca el sistema inmunológico encargado de la defensa contra agentes externos.
Aunque en la mayoría de los casos infantiles la causa exacta permanece desconocida, se asocian factores de riesgo como la exposición a radiación, ciertos componentes genéticos o infecciones específicas que podrían predisponer al desarrollo de la enfermedad.
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