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Bad Bunny y el despliegue de moda urbana con Duki, Khea y Cazzu

La ciudad de Buenos Aires fue testigo del impacto cultural de Bad Bunny, quien convirtió el Estadio Monumental en el epicentro de la moda y el entretenimiento global. Durante la segunda jornada de su aclamada gira Debí tirar más fotos World Tour, celebrada el sábado 14 de febrero, una multitud de más de 70.000 personas se congregó para disfrutar del talento del artista puertorriqueño en una noche que se transformó en una verdadera exhibición de estilos en vivo.

Este concierto fue el punto central de una serie de tres presentaciones consecutivas realizadas en la capital argentina entre los días 13, 14 y 15 de febrero. La cita no solo destacó por su repertorio musical, sino por la participación de figuras clave de la música urbana local, cuyos looks aportaron un componente visual único y vanguardista a la velada.

La llegada de Benito Antonio Martínez Ocasio generó una expectativa que trascendió los límites de lo sonoro. El artista, junto a sus invitados sorpresa, logró amalgamar tendencias de estilo globales con elementos culturales locales. Esta fusión de vestuario, puesta en escena y colaboraciones directas dominó rápidamente las conversaciones en redes sociales, estableciendo un nuevo estándar para las presentaciones musicales masivas en el país.

La pasarela de los invitados: Khea, Duki y Cazzu

El espectáculo estuvo cargado de adrenalina desde su inicio, cuando Bad Bunny subió al escenario para interpretar “Callaíta”, respaldado por una imponente orquesta, un equipo de bailarines y un despliegue de pirotecnia. Uno de los puntos más altos ocurrió con la entrada de Cazzu, Duki y Khea, quienes compartieron escenario para cantar “Loca remix”, desatando la ovación de los miles de asistentes.

Khea fusionó texturas y brillos, resaltando una actitud vanguardista en la escena musical

El escenario del Monumental se transformó en una vitrina de moda contemporánea donde los invitados presentaron propuestas que reflejan la evolución del género en Argentina. Khea se inclinó por una silueta oversized que rompió con los esquemas tradicionales. Su chaqueta de color negro presentaba un diseño de líneas con textura, complementado con pantalones holgados adornados con apliques brillantes que capturaban la luz de los reflectores. El uso de guantes negros y zapatillas chunky cerró una propuesta de lujo urbano basada en la comodidad y la actitud contemporánea.

El rapero apostó por prendas y accesorios que refuerzan su identidad dentro de la cultura urbana

Por otro lado, Duki apostó por una estética robusta y potente. El rapero utilizó un pantalón cargo en tonos verdes, diseñado con parches y texturas que emulaban un estilo de camuflaje desestructurado. Combinó esta pieza con una musculosa negra y un chaleco de cuero que acentuaba su presencia escénica, sumando cadenas plateadas para finalizar su conjunto.

 La cantante argentina se distingue por su audacia sobre el escenario, combinando colores vibrantes y detalles inesperados

Cazzu deslumbró con una propuesta visualmente arriesgada y audaz. La intérprete eligió un vestido neón asimétrico con diversas aberturas que sugerían una estética futurista. El diseño incorporaba tirantes largos para generar dinamismo, un top negro que perfilaba su silueta y calzado de tiras altas que aportó sofisticación. La visibilidad de sus tatuajes complementó su imagen disruptiva, reafirmando su estatus como referente dentro del circuito musical.

La evolución estilística de Bad Bunny en el escenario

Traje sastre marfil, camisa clara y corbata al tono: Bad Bunny abre el show con una apuesta elegante y sofisticada, marcando el inicio de una noche de contrastes estilísticos

El guardarropa de Bad Bunny confirmó su influencia en la moda mundial. Al comenzar el evento, el puertorriqueño lució un traje sastre marfil de corte impecable, acompañado de una camisa clara y una corbata a juego. Este estilo, denominado retro-glam, se vio realzado por joyería discreta y el uso de un micrófono plateado, transmitiendo una imagen de sofisticación en cada uno de sus movimientos.

El artista combinó influencias vintage y streetwear en un conjunto que evoca el denim noventero y el workwear clásico

Durante el transcurso del show, la propuesta de moda del artista varió sustancialmente. Uno de los cambios incluyó un gorro ushanka de piel sintética en color óxido y gafas rectangulares oscuras, combinando influencias vintage con el streetwear. Su atuendo consistió en una camisa blanca con detalles ornamentales, un buzo amplio color crema y jeans celestes de tiro alto, evocando la moda denim de los años noventa. Un detalle distintivo fueron sus guantes claros con piedras incrustadas, demostrando un manejo ecléctico de las texturas.

Bad Bunny rinde homenaje a Lionel Messi y al fútbol argentino, mezclando moda urbana y símbolos deportivos (Victoria Dragonetti)

Uno de los momentos más comentados fue cuando Bad Bunny vistió la camiseta oversize de la Selección Argentina, portando el número 19 en referencia al debut de Lionel Messi en el Mundial de 2006. Complementó este tributo con bermudas cargo, zapatillas deportivas blancas y una vincha, vinculando el mundo del deporte con el universo de la moda urbana. Este gesto reforzó el vínculo emocional con el público local y el papel de la indumentaria en la narrativa del concierto.

La trayectoria del cantante en eventos de clase mundial respalda su papel como ícono fashionista. En el Super Bowl, el artista lució una camiseta deportiva minimalista y pantalones anchos que favorecían su movilidad. Asimismo, en los Grammy 2026 sorprendió con un esmoquin de terciopelo negro de Schiaparelli con moño y prendedor floral, mientras que en la Met Gala 2025 desfiló con un diseño de Prada inspirado en Puerto Rico, compuesto por una camisa marrón, corbata dorada y un broche de flor plateada.

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