La máxima representante de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, definió el fallecimiento de Alexei Navalny como
“un acto cobarde de un líder atemorizado”
después de que un grupo de cinco naciones del continente confirmaran que el principal referente de la oposición rusa fue víctima de un envenenamiento.
Estas contundentes declaraciones tuvieron lugar en el marco de la Conferencia de Seguridad de Múnich. Durante este encuentro, la funcionaria de origen alemán denunció que la administración liderada por Vladimir Putin emplea de manera constante tácticas de violencia con el objetivo de acallar a quienes disienten de su gestión.
En su intervención, la jefa del brazo ejecutivo de la Unión Europea manifestó:
“Rusia ha actuado durante mucho tiempo como un estado terrorista, recurriendo a métodos terroristas: envenenando a opositores políticos, silenciando a periodistas, invadiendo a vecinos pacíficos”
.
La ratificación de las causas detrás del deceso de Navalny se dio a través de un documento oficial emitido por los ministerios de relaciones exteriores de Reino Unido, Francia, Alemania, Suecia y los Países Bajos.

De acuerdo con los reportes de las autoridades de Europa, los análisis realizados a los restos del político ruso detectaron la presencia de epibatidina. Se trata de una potente toxina que se extrae de ranas venenosas de Sudamérica, una sustancia totalmente ajena al ecosistema de la región rusa.
El pronunciamiento de los países occidentales subrayó que el empleo de este componente químico denota una participación directa de agentes estatales rusos. Esta evidencia contradice frontalmente el relato de las autoridades del Kremlin, que aseguraban que la muerte ocurrió por causas naturales dentro del centro penitenciario.
Información difundida por The New York Times señala que el fallecimiento de Navalny ocurrió mientras se encontraba bajo custodia en una cárcel de Rusia. Este escenario implica que el gobierno poseía el control absoluto sobre las condiciones de vida del opositor y el entorno propicio para suministrarle la sustancia letal.

La postura de Moscú no tardó en manifestarse. Maria Zakharova, quien se desempeña como vocera del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, desestimó el informe calificándolo como una estrategia propagandística para desviar el foco de los conflictos internos que atraviesan los países de Occidente.
En la misma línea de la denuncia internacional, Yulia Navalnaya, viuda del activista, estuvo presente en la Conferencia de Seguridad de Múnich. Allí, respaldó las conclusiones europeas y responsabilizó directamente al mandatario ruso:
“Quiero repetir: Vladimir Putin mató a mi esposo, Alexei Navalny, usando un arma química”
.

Asimismo, Yulia Navalnaya compartió detalles sobre el día en que se produjo la tragedia. Mencionó que una imagen de la celda de su esposo mostraba rastros de vómito en el piso. Además, diversos empleados del sistema penitenciario indicaron que el prisionero sufrió cuadros de vómitos intensos y convulsiones antes de perder la vida.
El anuncio oficial de la muerte de Alexei Navalny se realizó el 16 de febrero de 2024. La fecha coincidió con el inicio de la cumbre en Múnich, plataforma que su esposa utilizó para exigir que los culpables de este crimen rindan cuentas ante la justicia internacional.

Cabe recordar que los ataques contra la integridad de Navalny tienen antecedentes graves. En 2020, el opositor ya había sobrevivido a una tentativa de asesinato mediante el uso de un agente nervioso. Tras lograr recuperarse en el extranjero, el propio dirigente acusó a los servicios de inteligencia de su país por dicho atentado.
Al efectuar su retorno a territorio ruso, fue inmediatamente detenido y ha permanecido bajo reclusión desde el año 2021. Diversas entidades globales de derechos humanos han denunciado que las condiciones de su encarcelamiento eran sumamente hostiles y precarias.

Para finalizar su intervención, Ursula von der Leyen fue enfática al señalar que las evidencias que vinculan al estado con este suceso demuestran la realidad del régimen:
“Este es el verdadero rostro de la Rusia actual”
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