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Trayectoria de Alan Parker: Del Londres bombardeado al éxito mundial

El célebre cineasta, escritor y productor Alan Parker nació el 14 de febrero de 1944 en la localidad de Islington, Londres. Sus primeros pasos en el ámbito profesional se dieron en la industria publicitaria, donde comenzó desempeñándose como redactor creativo antes de especializarse en la redacción y dirección de piezas comerciales.

Hacia finales de la década de 1960, Parker integró un selecto grupo de realizadores británicos que transformaron la publicidad a nivel global. Por su destacada labor, recibió en 1980 el prestigioso Premio del Presidente de Oro de la organización D&AD. No obstante, sus raíces artísticas se hundían en una infancia marcada por la posguerra en el norte de la capital inglesa.

Parker relató con minuciosidad cómo aquel escenario moldeó su percepción del mundo:

“Crecí en un edificio de pisos en un barrio de clase trabajadora de Islington, al norte de Londres, donde las bombas alemanas habían destruido muchos de los cines durante la Segunda Guerra Mundial”.

Alan Parker señaló:

A diferencia de lo que podría pensarse, su visión de niño convirtió la tragedia en una aventura: “Curiosamente, esta devastación era bastante maravillosa para un niño pequeño que crecía entre los escombros de la posguerra”, mencionaba el director sobre sus primeros años.

La curiosidad de Parker lo llevaba a explorar sin miedos aquel entorno hostil. Según sus recuerdos:

“Los edificios bombardeados eran nuestros patios deplayground y, aunque los letreros decían muy claramente ‘Edificio Peligroso. Prohibido el Paso’, nosotros, por supuesto, ignorábamos esto y, después de escalar una valla o dos y esquivar a la policía local, las iglesias, casas y fábricas quemadas y desmoronadas se convirtieron en nuestra propia Disneylandia privada».

Fue justamente entre esos escombros donde el séptimo arte empezó a fascinarlo de manera inusual. El realizador recordaba con especial cariño un sitio llamado Blue Hall, un cine bombardeado que conservaba sus butacas pero carecía de proyector.

“Solíamos sentarnos en los asientos y fingir ver películas a pesar de que la pantalla y las paredes traseras del edificio faltaban”, rememoró.

Posteriormente, este recinto fue rehabilitado de forma precaria. Parker lo describía como un lugar “andrajoso” en comparación con los lujosos cines que proyectaban cintas en Technicolor. La cartelera del Blue Hall era peculiar: solo exhibía películas de “segunda vuelta”, a menudo rayadas y antiguas, donde ocasionalmente aparecía alguna joya cinematográfica sin explicación alguna.

Dicho espacio fue su escuela fundamental:

“Se convirtió en mi cinemateca — aunque nadie lo llamaba así. Era conocido principalmente como el ‘pulguero’ local, pero yo consumía tres películas a la semana. A veces parecía que mis amigos y yo éramos los únicos mirando, junto con algunos jubilados”.

Una de las obras que más lo impactó en su niñez fue El Pequeño Fugitivo (de Ruth Orkin), la cual descubrió por accidente en aquel cine de Islington. Parker admitió que, debido a una confusión infantil, durante años se refirió erróneamente a esta obra maestra sobre un niño en Coney Island como “El Pequeño Joditivo”.

Alan Parker junto a Brad Davis protagonista de Expreso de Medianoche (Midnight Express)

Tradiciones de sábado y legados familiares

Otra influencia determinante eran las “Películas de los Sábados por la Mañana” en el cine Odeon local. Estas funciones, creadas para el entretenimiento infantil tras la guerra, presentaban continuados de vaqueros y cortometrajes educativos como “Cómo ser un bombero”.

El ambiente en el Odeon era puro descontrol. Parker describía las proyecciones como un “manicomio absoluto” donde los niños se peleaban, corrían por los pasillos y los asistentes de seguridad intentaban poner orden sin éxito, mientras la audiencia ignoraba por completo lo que sucedía en la pantalla.

En su hogar, la veta visual venía de su progenitor.

“Mis padres no estaban especialmente interesados en las películas, aunque mi papá era un entusiasta fotógrafo aficionado. Para ser precisos, su pasatiempo era la impresión fotográfica”.

El padre de Parker era sumamente ingenioso; incluso fabricó su propia ampliadora utilizando una lata de dulces “Fox’s Glacier Mint”.

El joven Alan solía acompañar a su padre al “mundo rojo brillante” del cuarto oscuro, donde las imágenes aparecían de forma mágica en papel fotográfico que su padre obtenía de su trabajo en el diario Daily Sketch. Luego, su padre coloreaba las fotos a mano con tintas especiales sobre la mesa de la cocina.

Una escena de otro de los grandes filmes dirigidos por Alan Parker;

Sin embargo, esta afición casi termina en tragedia cuando Alan, buscando limonada R. Whites —un lujo escaso en la época de racionamiento—, bebió accidentalmente químicos de revelado.

“Tuve dolores de estómago severos y diarrea durante una semana. Después de eso, mi madre desalentó el pasatiempo de mi papá y la ampliadora nunca se volvería a ensamblar”.

Parker bromeaba con que esa “infusión química” pudo haber sido la causa de su futura carrera.

Primeros pasos en la dirección y consolidación

Su debut informal como director ocurrió a los 10 años en la escuela primaria, tras ver la película Sign of the Pagan. Parker organizó a sus compañeros en bandos de “Romanos” y “Hunos” para recrear batallas en los baños, hasta que el director de la escuela prohibió los encuentros debido a la violencia de los juegos.

El director británico dijo:

Ya en su carrera profesional, inició en 1974 con el filme para televisión The Evacuees, el cual le valió un Premio Emmy Internacional y un BAFTA. En 1975 llegaría su primer largometraje, Bugsy Malone, un musical de gánsteres protagonizado exclusivamente por niños que obtuvo cinco premios de la Academia Británica.

En 1977 alcanzó el éxito masivo con Midnight Express (Expreso de Medianoche), logrando dos premios Oscar y seis nominaciones, incluyendo una para Parker como Mejor Director. Posteriormente, en 1979, dirigió Fame (Fama), un fenómeno cultural sobre jóvenes artistas en Nueva York que ganó dos estatuillas de la Academia.

Alna Parker señaló:

Su filmografía continuó con obras diversas como el drama Shoot the Moon (1981) y la icónica adaptación Pink Floyd – The Wall (1981). En 1984, su película Birdy obtuvo el Gran Premio Especial del Jurado en Cannes. También incursionó en el documental con A Turnip Head’s Guide To The British Cinema, donde criticó abiertamente al establishment cinematográfico.

En 1986 enfrentó controversias por la calificación ‘X’ de su filme Angel Heart. Dos años más tarde, en 1988, dirigió Mississippi Burning, cinta sobre derechos civiles que obtuvo siete nominaciones al Oscar. Su carrera siguió con Come See the Paradise (1989) y The Commitments (1990), esta última ganadora del BAFTA a Mejor Película.

El rodaje de Evita y sus últimos años

En 1996, Parker llevó al cine Evita, protagonizada por Madonna y Antonio Banderas. El rodaje en Argentina fue turbulento debido a la resistencia de sectores peronistas. Parker recordaba con ironía los grafitis que decían “Fuera Madonna” y otros que pedían “Muerte a Alan Parker y a su Fuerza de Tareas (Task Force) Inglesa”, aunque notó que solían escribirlo con errores ortográficos.

Carteles de repudio a la presencia del equipo de filmación de Evita protagonizada por Madonna. Alan Parker se sorprendió por las pintadas

Tras Angela’s Ashes (1999) y su última película, The Life of David Gale (2003), Parker se dedicó a otras pasiones como la escritura y la caricatura satírica. A lo largo de su vida, sus filmes acumularon un total de 19 premios BAFTA, diez Globos de Oro y diez Oscars.

Fue presidente del Instituto de Cine Británico y del Consejo de Cine del Reino Unido. En 2002, la Reina Isabel II le otorgó el título de caballero (Sir). Alan Parker falleció el 31 de julio de 2020, dejando un legado imborrable en la historia del cine mundial.

Alan Parker en una foto de marzo de 2013. El director explico que:

Fuente: Fuente

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