A través de su plataforma en TikTok, la psicóloga Silvia Severino (@silviaseverinopsico) ha compartido un análisis profundo sobre el comportamiento humano frente a la infidelidad. La experta destaca que, ante una traición sentimental, es fundamental seleccionar una respuesta que priorice la salud emocional del afectado. El descubrimiento de un engaño suele desencadenar una oleada de emociones intensas, impulsando frecuentemente a las personas a buscar algún tipo de venganza para mitigar su dolor interno.
De acuerdo con las observaciones de Severino, no todos los mecanismos de respuesta producen resultados positivos ni contribuyen a la recuperación de quien ha sido defraudado. De hecho, ciertas reacciones impulsivas pueden agravar el panorama y perjudicar severamente la autoestima. Según la especialista, existe solo una alternativa viable, cimentada en el respeto propio y la transparencia, que facilita el proceso de sanación y permite seguir adelante.
La profesional de la salud mental enfatiza que la estrategia utilizada para encarar una infidelidad define la efectividad de la recuperación posterior. Optar por la vía correcta implica abandonar el resentimiento y el padecimiento constante para dar paso a un periodo de autocuidado y equilibrio emocional. Aunque la tercera opción descrita por la psicóloga suele ser la más compleja de ejecutar, es la que garantiza mayores beneficios a largo plazo.
Las dos formas erróneas de venganza
En su análisis, Silvia Severino identifica dos conductas recurrentes que, lejos de ser reparadoras, resultan contraproducentes. La primera consiste en la pérdida total del control emocional, manifestada a través de gritos, insultos o escenas públicas de confrontación. Para la psicóloga, este tipo de reacción provoca que la víctima pierda su eje y termine otorgando, involuntariamente, un mayor poder a la persona que cometió la traición.
La segunda respuesta equivocada es el auto-reproche. Es común que, tras ser víctimas de un engaño, los individuos cuestionen su propio valor o piensen que no fueron suficientes para su pareja. Severino es tajante al respecto y advierte que este sentimiento:
“no es amor, es castigo hacia ti”
. Asumir la responsabilidad del acto ajeno no solo daña la seguridad personal, sino que levanta un muro frente a la posibilidad de reconstruir la confianza propia.
Ambas alternativas terminan vulnerando a quien las elige. Mientras que los gritos exponen la fragilidad individual, la culpa profundiza la herida y retrasa la reconstrucción personal tras la ruptura de la confianza.
La vía de la dignidad: La respuesta acertada
Para la psicóloga Silvia Severino, la única estrategia efectiva para trascender una infidelidad es preservar la dignidad y aceptar la realidad de los hechos. Esta postura no intenta causar daño al otro ni castigarse a uno mismo; su objetivo es establecer límites claros. La recomendación es observar lo ocurrido con objetividad y tomar una determinación inquebrantable:
“Esto no es lo que yo acepto en mi vida.”

La metodología propuesta por Severino se basa en la sencillez pero requiere de gran fortaleza: evitar las súplicas, las negociaciones o cualquier acto que implique rebajarse ante el otro. Retirarse con serenidad, omitiendo el escándalo, se convierte en la herramienta principal para retomar el control de la situación. La especialista concluye con una frase contundente:
“A veces, la mejor venganza es no volver jamás.”
Este comportamiento permite finalizar la relación sin arrastrar resentimientos tóxicos. Al decidir partir con tranquilidad, el individuo deja de ocupar el rol de víctima para transformarse en el protagonista de su propio bienestar. En última instancia, el autocuidado y la dignidad son los pilares necesarios para superar el sufrimiento y dar inicio a una nueva etapa vital.
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