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Planas destaca las protecciones y el potencial del acuerdo UE-Mercosur

El establecimiento de protocolos de seguridad y fiscalización de carácter excepcional dentro del marco del tratado comercial entre la Unión Europea y el Mercosur permitirá a las naciones integrantes ejecutar salvaguardias en un tiempo récord de menos de 20 días. Esta agilidad administrativa fuerza a la Comisión Europea a responder con rapidez ante cualquier incidencia que ponga en riesgo la estabilidad del aparato productivo regional. El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación de España, Luis Planas, subrayó la relevancia de estas herramientas durante su reciente visita institucional a los campos de Moguer, en la provincia de Huelva. Según el alto funcionario, estos mecanismos están diseñados tanto para dinamizar las ventas en el extranjero como para blindar a los agricultores y ganaderos locales.

Para el titular de la cartera de Agricultura, el pacto con el bloque sudamericano representa una «gran oportunidad» para la estructura económica española, considerando que el país posee una balanza comercial netamente exportadora. Planas reveló que, durante el ejercicio 2025, las ventas internacionales del ramo agroalimentario en España superaron la barrera de los 77.000 millones de euros. Estas cifras colocan a la nación como uno de los ejes principales de beneficio ante la apertura de nuevos mercados. El ministro comparó este tratado con otros acuerdos previos de la Unión Europea, como los de Canadá, Japón o Corea, que ya han servido de puente para los productos nacionales. En el caso del Mercosur, se proyectan horizontes favorables para el aceite de oliva, la industria del vino, los productos procesados y el sector de frutas y hortalizas.

Ventajas estratégicas y defensa de la calidad

Más allá de la exportación, el ministro ofreció un análisis sobre los beneficios colaterales del acuerdo, centrando su atención en el abastecimiento de soja. Este insumo, proveniente del Mercosur, es vital para sostener la industria ganadera en España, y el tratado servirá para asegurar un flujo constante de esta materia prima esencial. Asimismo, Planas hizo un llamado a valorar el resguardo de las denominaciones de origen y las indicaciones geográficas protegidas. Estos sellos de calidad, que distinguen a los productos españoles, contarán con un amparo legal explícito dentro del acuerdo, garantizando su prestigio y protección frente a imitaciones.

Ante la incertidumbre que el tratado ha generado en algunos sectores del campo, el ministro manifestó una postura de comprensión y escucha activa. Planas admitió que existe una sensibilidad comprensible en el sector y que sus dudas deben ser atendidas. No obstante, fue tajante al señalar que todas las mercancías que busquen entrar al territorio comunitario deben ajustarse a los estrictos estándares de la Unión Europea. En este sentido, negó categóricamente que el pacto facilite la entrada de carne tratada con hormonas, afirmando lo siguiente:

«No está autorizada en ninguno de los cuatro países del Mercosur, y por tanto difícilmente la pueden exportar»

El ministro aclaró que dicho producto cárnico es característico de otros mercados como el de Estados Unidos, pero sigue estando prohibido en suelo europeo, lamentando además la difusión de «bulos» desinformativos que solo confunden al productor.

Tres pilares de fiscalización y control

En cuanto a las garantías de cumplimiento, el ministro Luis Planas enumeró tres ejes fundamentales que blindan el acuerdo:

  • Seguridad alimentaria: Se garantiza una trazabilidad absoluta de todos los alimentos que crucen las fronteras europeas.
  • Contingentes por sensibilidad: Se han fijado cupos específicos para los productos más vulnerables con el fin de impedir aluviones de importaciones que desestabilicen los precios internos.
  • Cláusulas de salvaguardia: Inclusión de medidas ordinarias y extraordinarias que permiten una reacción proporcional y veloz ante desequilibrios comerciales.

Estas normativas se han visto reforzadas por la validación del Parlamento Europeo, otorgando a los países miembros una capacidad de acción casi inmediata y el acceso a un fondo de contingencia específico.

Finalmente, Planas vinculó parte de la inquietud agraria actual con la próxima negociación de la Política Agrícola Común (PAC) proyectada para después de 2027. El ministro aseguró que el Gobierno de España mantiene una estrategia sólida en Bruselas, donde actúa como portavoz no solo del ejecutivo central, sino de las 17 comunidades autónomas, así como de las cooperativas y organizaciones agrarias, quienes mantienen un frente unido respecto a la futura reforma de la PAC. Aunque vaticinó un proceso negociador arduo y complejo, el ministro confía en lograr resultados que consoliden a España como una potencia global, resguardando al mismo tiempo la soberanía de sus productores.

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