La actual estrategia de apertura comercial de Europa, enfocada en localizar socios que mitiguen su supeditación a potencias como Estados Unidos y China, está provocando reconfiguraciones políticas inesperadas. El eje del conflicto radica en el porvenir del sector agrario europeo, cuyos trabajadores temen quedar desplazados por las importaciones de naciones terceras que ofrecen precios más competitivos y operan bajo normativas sanitarias menos rigurosas.
El tratado de libre comercio negociado entre la Unión Europea y el Mercosur —bloque integrado por Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay— propone una reducción progresiva de aranceles. Si bien inicialmente parece favorecer a los exportadores del viejo continente, los países sudamericanos verán beneficios a medida que caigan las barreras impositivas a la importación. Este pacto, que ha estado en desarrollo durante 26 años, cuenta con el respaldo de los mandatarios americanos, aunque en el Parlamento Europeo la visión es opuesta, habiendo llegado incluso a frenar su avance.
Esta coyuntura ha alineado a figuras antagónicas. El presidente de España, Pedro Sánchez, y el mandatario argentino, Javier Milei, se encuentran ahora en el mismo bando respecto a este acuerdo. La relación entre ambos ha sido tensa desde que el economista asumió el poder en diciembre de 2023 y lanzó duras críticas al ejecutivo socialista español, provocando incluso la retirada de la embajadora española en Buenos Aires.
En la vereda contraria se han situado los polos opuestos de la política española. Santiago Abascal, líder de Vox, e Irene Montero, eurodiputada de Podemos y exministra de Igualdad, coinciden en la necesidad de bloquear el pacto. Aunque sus motivaciones y perspectivas son radicalmente distintas, ambos comparten un objetivo idéntico: impedir la ratificación del acuerdo para blindar al sector rural español.
Sánchez y Milei: una convergencia por el libre mercado

A pesar de que coinciden en la meta de ratificar el tratado, los motivos que impulsan a Sánchez y a Milei difieren sustancialmente. El jefe del Gobierno español sostuvo recientemente que el pacto es vital para frenar las políticas comerciales “unilaterales” de Donald Trump, quien ha amenazado con elevar aranceles a productos europeos si no se cumplen sus condiciones de importación.
Para Pedro Sánchez, la Unión Europea no solo debe simplificar leyes para fortalecer su mercado interno, sino también concretar alianzas con otros bloques internacionales. Según sus palabras,
“Afortunadamente, hay muchos bloques regionales que quieren asociarse con la Unión Europea”
. Respecto a las protestas de ganaderos y agricultores ocurridas en enero, aseguró que las instituciones europeas son plenamente conscientes de su malestar y que ya se han aprobado mecanismos de salvaguarda agrícola.
Por el lado argentino, Javier Milei defiende el acuerdo como una pieza clave de su visión económica. El mandatario calificó el tratado como
“el mayor logro obtenido por el Mercosur desde su creación”
. Durante el acto de firma del borrador en Asunción, Paraguay, el pasado 17 de enero, enfatizó que es
“fundamental”
que durante la fase de ejecución
“se preserve el espíritu de lo negociado”
, instando a que no se apliquen medidas restrictivas como cuotas o las propias salvaguardas que ya han sido aceptadas por Europa.
Argentina marcó un hito este jueves al ser el primer integrante del Mercosur en avalar el pacto en su Cámara de Diputados, logrando un apoyo mayoritario de casi todas las bancadas. Tras esta media sanción, el documento deberá ser debatido y votado en el Senado.
El proteccionismo une a los extremos políticos
Desde la óptica de Vox, este pacto se interpreta como una “traición” de Bruselas hacia los productores españoles. Jorge Buxadé, eurodiputado de la formación de Abascal, fue tajante al afirmar:
“No queremos que el sector primario sea la moneda de cambio de los acuerdos de los burócratas”
. El partido sostiene que el incremento de las importaciones desde el Cono Sur perjudicará gravemente la competitividad de las zonas rurales en España.
La formación de derecha también ha señalado a Giorgia Meloni, primera ministra italiana y aliada de Abascal y Milei, como una figura determinante al respaldar el tratado en el Consejo de la UE. Buxadé denunció que el aval se dio “a espaldas de los europeos”, responsabilizando tanto a socialistas como a populares.
En un giro inesperado, Irene Montero se ha convertido en una aliada táctica de Vox en este asunto. La líder de Podemos denunció que el agro español sufre una situación crítica por este pacto y por el recorte presupuestario en la PAC (Política Agraria Común). Para Montero, el acuerdo prioriza los beneficios de las multinacionales sobre los pequeños productores.
A través de su cuenta en la red social X, la eurodiputada afirmó:
“Mercosur significa que van a reventar el campo europeo para que ganen las grandes empresas. En España, doble golpe tras recortar la PAC para comprar armas a las órdenes de Trump”
. Además, advirtió que estas decisiones desde Bruselas ponen en riesgo la rentabilidad de las explotaciones ganaderas y agrícolas familiares, que son el pilar del abastecimiento local.
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