En los últimos tiempos, el vínculo estrecho entre la actividad física y los procesos oncológicos ha ganado un protagonismo fundamental. La comunidad científica ha profundizado en cómo el movimiento constante no solo ayuda en la prevención, sino que también favorece un mejor pronóstico para quienes ya enfrentan un diagnóstico de enfermedades oncológicas.
Las investigaciones contemporáneas sugieren que el ejercicio regular trasciende la mera salud cardiovascular. Su impacto es sistémico, logrando transformar la manera en que el organismo humano responde ante patologías de alta complejidad. Estos descubrimientos permiten entender que los hábitos de vida activos son determinantes para modificar tanto la probabilidad de desarrollar tumores como su evolución posterior.
El ejercicio físico ha sido señalado como una herramienta de salud con alcances que van mucho más allá de lo convencional. A través de una intervención difundida en TikTok por su cuenta (@doctorabellan), el cardiólogo José Abellán enfatizó una visión que desafía la percepción tradicional:
“el ejercicio físico es un arma superpotente para prevenir y para ayudarte a tratar un cáncer”
.
Inmunidad y fortalecimiento muscular
De acuerdo con las explicaciones de Abellán, existe una correlación directa entre el entrenamiento constante y la supervivencia del paciente. El especialista asegura que
“las personas que hacen ejercicio regular tienen menos riesgo de cáncer y cuando este aparece, tiene un mejor pronóstico”
. La base científica de este efecto protector se encuentra principalmente en los músculos.
Al ser estimulados mediante el esfuerzo físico, los músculos tienen la capacidad de secretar elementos vitales para la defensa del cuerpo. El doctor detalló que, al fortalecerse, estos tejidos
“liberan sustancias como la interleucina siete, que mejora la función de tus linfocitos y tus células NK, componentes clave de tu sistema inmune que hacen frente al cáncer”
. Este fortalecimiento de las barreras naturales del cuerpo es un pilar esencial que ha sido objeto de estudio en diversos trabajos científicos recientes.
Adicionalmente, el desarrollo de actividad física detona la generación de mioquinas. Según destacó el cardiólogo, estas moléculas son fundamentales ya que
“disminuyen la inflamación, lo que te ayuda contra el cáncer”
. Dado que la inflamación crónica se considera un factor que impulsa el desarrollo y la progresión de los tumores, su mitigación a través del deporte se convierte en una estrategia de control de gran relevancia.

Para el médico, la musculatura cumple una función adicional como
“un grandísimo almacén de energía”
. El doctor explica que estos tejidos funcionan de forma similar a unas baterías biológicas que otorgan mayor resistencia ante intervenciones médicas agresivas.
“Son tus baterías que te darán resistencia y aguante frente a algunos tratamientos, como una posible cirugía, quimioterapia o radioterapia, y esto te beneficia”
, subrayó, destacando cómo el mantenimiento de la masa muscular ayuda a una recuperación más ágil y a una mejor tolerancia a las terapias.
Protección metabólica y optimización de tratamientos
Una ventaja decisiva mencionada por José Abellán radica en la protección metabólica integral. El experto resalta que
“el ejercicio regular te protege frente a la obesidad, la hipertensión y la diabetes, lo que disminuye tu riesgo de cáncer”
. Estos estados de salud, al ser controlados mediante el movimiento, reducen significativamente las probabilidades de desarrollar neoplasias.
Otro punto innovador señalado por el cardiólogo es la optimización de la red vascular del paciente. El ejercicio mejora la condición de las arterias, incluyendo aquellas que suministran sangre al tumor. Lejos de ser perjudicial, esto facilita que los medicamentos oncológicos lleguen con mayor eficacia a su objetivo. Según explica:
“Mejora tu vasculatura, tus arterias, también las que riegan al tumor, pero esto tiene algo muy beneficioso, y es que mejora la penetración hasta el tumor y el efecto de fármacos como la quimioterapia”
.
Como conclusión, Abellán sostiene firmemente que
“por todas estas razones, el ejercicio físico te protege frente al cáncer”
. Estos hallazgos son respaldados por el trabajo de investigadores y entidades como la Asociación Española Contra el Cáncer. Esta organización ha impulsado recientemente una masiva convocatoria de ayudas a la investigación, bajo la firme convicción de que, sin el avance del conocimiento científico, no será posible comprender ni derrotar definitivamente a esta enfermedad.
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