Durante el inicio del año 2026, un notable incremento en los contagios de sarampión ha puesto en alerta a diversas comunidades en Estados Unidos. Actualmente, la nación ha registrado una cifra superior a los 900 casos confirmados, una emergencia sanitaria que ya se extiende por 24 estados. Esta situación ha despertado una profunda preocupación entre los organismos de salud y entidades internacionales ante la posibilidad de que la transmisión del virus se vuelva sostenida. Según los informes más recientes de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), los grupos más vulnerables son los niños y aquellas personas que no han recibido la inmunización o desconocen su historial clínico.
De acuerdo con la última actualización de los CDC, hasta el 5 de febrero se habían contabilizado formalmente 733 casos. No obstante, las recopilaciones de datos estatales y las estimaciones actualizadas sugieren que la cifra real escaló a 910 contagios para la segunda semana de febrero. Un dato alarmante es que el 94% de los pacientes afectados no cuentan con una vacunación registrada o poseen un estado serológico desconocido. En contraste, apenas el 2% había recibido una dosis de la vacuna triple vírica (MMR) y solo el 3% contaba con el esquema de protección completo.
Este repunte epidemiológico se posiciona como el incremento más severo desde el año 1992. Es importante recordar que en 2025, el país ya había reportado 2.276 infecciones, marcando el récord más alto en tres décadas. Actualmente, las regiones con mayor afectación se concentran en el centro y sur del territorio estadounidense, destacando focos críticos en estados como Texas, Carolina del Sur y Florida, según los datos proporcionados por las autoridades sanitarias.
Territorios con mayor incidencia de contagios en 2026
La expansión del virus alcanza hoy a 24 estados de la unión americana. El reporte oficial emitido por los CDC identifica brotes activos en las siguientes jurisdicciones:
- Arizona y California
- Florida y Georgia
- Idaho, Kentucky y Minnesota
- Nebraska, Carolina del Norte y Ohio
- Oklahoma, Oregón y Pensilvania
- Carolina del Sur, Utah y Virginia
- Washington y Wisconsin
En estas zonas, las instituciones de salud han detectado focos de infección principalmente en guarderías, escuelas y universidades, con un impacto predominante en jóvenes menores de 19 años. Un caso particularmente grave es el de Carolina del Sur, cuyo brote se originó en 2025 y ha impulsado las cifras nacionales al sumar más de 300 casos solo en el condado de Spartanburg.
Las investigaciones estatales han determinado que la transmisión se concentra en individuos sin inmunizar y en aquellos que han tenido contacto estrecho con personas infectadas. Las cadenas de contagio han logrado infiltrarse en instituciones educativas y sectores religiosos que mantienen niveles reducidos de vacunación.

Causas detrás del incremento de casos
Los expertos de los CDC vinculan este auge del sarampión en 2026 con una caída significativa en las tasas de inmunización infantil, sumado a la desinformación y la resistencia de ciertos grupos a las vacunas. Durante el periodo escolar 2024-2025, la cobertura de la vacuna MMR en el nivel de kínder se situó en un 92,5%, una cifra que preocupa al estar por debajo del 95% requerido para garantizar la inmunidad de grupo. Esta estadística muestra un retroceso frente al 95,2% alcanzado en el ciclo 2019-2020, previo a la crisis sanitaria por COVID-19.
La carencia de una cobertura óptima facilita que el virus se propague en comunidades desprotegidas. Según advierten los CDC:
“las comunidades con menos del 90% de cobertura vacunal presentan un mayor riesgo de transmisión sostenida del virus”
. Se ha observado que la mayoría de los brotes activos actuales ocurren precisamente en localidades donde el acceso o la aceptación de la vacuna infantil ha caído a niveles mínimos históricos.
Análisis del perfil de los pacientes detectados
El perfil epidemiológico de 2026 revela que la gran mayoría de los contagiados son menores de 19 años. El boletín sanitario enfatiza que el 94% de los diagnósticos confirmados corresponden a personas que carecen de vacunas. Solo una mínima parte de los afectados contaba con una dosis (2%) o el esquema total (3%).
Un dato relevante es que la propagación es mayoritariamente interna, ya que solo seis casos en lo que va del año se relacionan con viajeros internacionales. En cuanto a la gravedad clínica, el 3% de los pacientes ha requerido ser internado en centros hospitalarios, una cifra menor al 11% de hospitalización registrado en 2025. No obstante, los riesgos de sufrir complicaciones como encefalitis o neumonía siguen siendo una amenaza latente para infantes y adultos mayores.
Acciones de respuesta sanitaria y prevención
Ante la emergencia, las autoridades de salud a nivel federal y estatal han reforzado las brigadas de vigilancia epidemiológica y las jornadas de vacunación. Se han establecido puntos de inmunización temporales y clínicas móviles en estados críticos como Florida, Texas y Carolina del Sur.
La recomendación oficial de los CDC es cumplir rigurosamente con las dos dosis de la vacuna MMR: la primera aplicada entre los 12 y 15 meses de vida, y el refuerzo entre los 4 y 6 años. La efectividad es del 93% con una dosis y asciende al 97% con el esquema completo. Además, se insta al aislamiento inmediato de casos sospechosos y al rastreo minucioso de contactos.
A través de un comunicado oficial, el organismo subrayó:
“El sarampión es una de las enfermedades más contagiosas y puede provocar complicaciones graves, especialmente en menores de cinco años y adultos mayores”
.

Consecuencias en el ámbito educativo y proyecciones
El impacto del sarampión ha sido severo en centros de enseñanza. En Florida, por ejemplo, se documentó un brote en la Universidad Ave María que afectó a decenas de estudiantes. En Texas, los focos iniciados el año anterior se han ramificado hacia condados colindantes y otros estados vecinos.
Existe una advertencia latente sobre el riesgo de que Estados Unidos pierda su estatus como país que ha eliminado el sarampión. Si las cadenas de contagio se mantienen activas por más de un año y se vinculan entre diversos estados, la Organización Mundial de la Salud (OMS) podría retirar esta calificación sanitaria, un retroceso que las autoridades intentan evitar a toda costa.
Finalmente, se hace un llamado a los padres y cuidadores para monitorear síntomas como fiebre elevada, tos seca y erupciones en la piel. La estrategia nacional seguirá enfocada en campañas informativas y en garantizar la gratuidad de las vacunas para revertir la tendencia actual y proteger a la población en riesgo.
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